Se quitó las gafas y caminó hacia ella con una mirada cargada de ternura, un contraste absoluto con la imagen implacable que proyectaba en los negocios; en ese momento, irradiaba una calidez de esposo devoto.
Elena no solo había extrañado a Aurora, también a él.
Bianca, dándoles espacio, se retiró a su habitación.
—¿Fueron días muy pesados? —le preguntó él.
—Mucho. No me comuniqué porque allá no había señal.
Alejandro asintió de inmediato.
Entendía perfectamente que en proyectos de seguridad nacional el contacto con el exterior estuviera prohibido.
Esa noche, Elena no se cansó de llenar de besos a Aurora.
Cuando la niña por fin se quedó dormida, Alejandro la acomodó suavemente en su cuna y luego se inclinó para besar a Elena.
Fue un beso profundo y prolongado.
Elena sintió que el calor le subía al rostro, pero con su hija justo al lado, se sintió un poco cohibida.
Alejandro, leyendo sus pensamientos, la tomó en brazos y la llevó al estudio de al lado.
Sabiendo que estaba agotada por el viaje, hicieron el amor con una ternura inmensa, entregándose solo una vez.
Tras ducharse en el baño del estudio, volvieron a la habitación principal.
Aurora dormía profundamente, ajena al breve escape de sus padres.
Elena miró a su hija, se acurrucó en los brazos de Alejandro y se entregó a un sueño plácido.
Él se quedó observando su rostro descansado y no pudo evitar depositar un beso en su frente.
Con su mujer y su hija a su lado, la felicidad no podía ser más perfecta.
***

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....