En ese momento, él le dijo que el peluche era sucio y de mala calidad, así que lo tiró a la basura.
Luego mandó comprar uno de una marca carísima y se lo regaló.
Ya ni siquiera recordaba la expresión que ella puso cuando se lo entregó.
Pero sí recordaba algo: ella jamás volvió a abrazar a ese oso.
¿Cuántas veces le había destrozado el corazón con esa clase de actitudes?
Diego se dejó caer pesadamente sobre el sofá, sintiendo cómo sus fuerzas lo abandonaban por completo.
***
Pasaron dos meses hasta que Elena terminó de entregar su puesto.
Tras despedirse de sus amigos y familiares, ella, Alejandro y Aurora se mudaron definitivamente a Ciudad del Norte.
Alejandro le propuso dejar su departamento en Ciudad del Río tal como estaba, por si querían quedarse allí en sus futuras visitas.
Elena estuvo de acuerdo; empacó solo la ropa de uso diario y sus documentos importantes.
Su nueva casa en Ciudad del Norte era, de hecho, una réplica exacta de la que tenían en Ciudad del Río, así que no necesitaron comprar muebles nuevos.
Aurora se adaptó al nuevo ambiente de maravilla.
Elena decidió que primero se tomaría un mes de descanso para establecerse, y luego empezaría a buscar empleo.
Alejandro apoyaba cada una de sus decisiones, aconsejándole que no se apresurara y que evaluara sus opciones con calma.
Durante esos días, Lucas y otros directores de laboratorios importantes la llamaron repetidas veces para reclutarla, pero Elena mantuvo sus respuestas ambiguas, sin comprometerse con nadie.
Hugo, por su parte, estaba extasiado al saber que Elena se había mudado.
Siempre había pensado que una ciudad tan pequeña no estaba a la altura de su hija.
El martes por la mañana, Elena sacó a Aurora a dar un paseo por el parque. Como el frío calaba hasta los huesos, decidió regresar pronto.
El invierno en Ciudad del Norte era brutal comparado con su ciudad natal. Allá le bastaba con un abrigo ligero y un pantalón grueso.
Aquí, en cambio, tenía que usar camisetas térmicas, un abrigo enorme y mallas térmicas debajo de los pantalones.
Aun viéndose como un oso acolchado, seguía sintiendo frío.
Aurora parecía más resistente; desde su cochecito, observaba fascinada los árboles sin hojas.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....