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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 12

Había sacado cualquier auto al azar del garaje de su casa.

Solo al sentarse frente al volante se dio cuenta de que era de transmisión manual, algo que a veces le costaba manejar.

Pero pensó que si había logrado sacarlo sin problemas, también podría regresar con él.

Intentó encenderlo dos veces más, justo en el momento en que el lujoso auto de Beatriz Zavala se estacionaba a su lado.

Beatriz era la tía de Alejandro. Apenas detuvo el motor, bajó de su vehículo y caminó directo hacia ella.

Al verla venir, Lucía bajó la ventanilla y la saludó por cortesía: —Tía Beatriz.

—¿Tú? —Beatriz soltó una risa burlona, con el rostro lleno de arrogancia—. Mírate, ¿ni siquiera puedes controlar un simple auto y crees que puedes controlar a mi sobrino? ¡Qué ilusa!

Sus palabras, como siempre, destilaban veneno.

Afortunadamente, justo cuando terminó de hablar, el motor finalmente arrancó. Lucía suspiró aliviada y estaba a punto de irse, pero Beatriz se interpuso en su camino.

—Escuché que estuviste medio año en el extranjero. ¿Acaso no encontraste ningún buen partido por allá? Si es así... te sugiero que lo aproveches al máximo. Después de todo, a Alejandro ya no lo puedes ni soñar...

El mensaje oculto de Beatriz era más claro que el agua para Lucía.

¿Acaso no era obvio que tenía pánico de que volviera a rogarle a su sobrino?

—Tiene razón —asintió Lucía con calma.

Beatriz se quedó desconcertada. En lugar de ponerse a llorar o hacer un berrinche, Lucía simplemente le daba la razón.

Al ver que sus palabras no lograban herirla, Beatriz atacó de nuevo: —Es bueno que lo entiendas. Tú y Alejandro no hacen buena pareja. A él no le interesan las niñas ricas, huecas y superficiales como tú. Ahora está muy unido a Jimena, así que te sugiero que no te interpongas en su camino... Jimena es una mujer brillante, graduada con un doctorado de una universidad de élite en el extranjero. No tiene nada que ver con mujeres como tú, que solo sirven para ir de compras y gastar dinero. Alejandro necesita a alguien que lo complemente y fortalezca su poder.

En su vida pasada, Beatriz había sido íntima amiga de Jimena. Y no solo ella; la hija de Beatriz también adoraba a Jimena e incluso la defendía frente a Don Guillermo Zavala.

Lucía apretó el volante con ambas manos y respondió con absoluta frialdad: —Tía Beatriz, ya no me interesa meterme en la relación de Alejandro y Jimena. De hecho, si él pudiera cancelar formalmente el compromiso por iniciativa propia, me haría un gran favor. Y ahora, si me hace el favor de apartarse, me gustaría irme...

Beatriz resopló, incrédula. Sentía que Lucía solo estaba haciendo un teatro barato para llamar la atención.

—Qué mosca muerta —masculló Beatriz, dando un paso atrás y dándose la vuelta sin mirar atrás.

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