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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 3

Al llegar a casa, Lucía fue directa al grano con sus padres:

—Papá, ya no me gusta Alejandro. Quiero que cancelemos el compromiso.-

—¿Dices eso porque te molestó que estuviera tan distante hace rato? —Don Horacio no se enojó, simplemente asumió que su hija estaba ofendida—. Estaba atendiendo una llamada, es normal que pareciera despistado.

—Esa llamada era de una mujer. Seguro ya tienen algo.

Al escuchar esto, sus padres se miraron, sorprendidos.

Sin embargo, como parecía un rumor sin fundamentos, Don Horacio no hizo más preguntas. Solo le palmeó la mano a su hija con cariño y le dijo:

—No te hagas ideas raras en la cabeza.

Al día siguiente, Julio García se enteró de la conversación y buscó a su hermana.

—Lulú, ¿no decías que estabas locamente enamorada de Alejandro? ¿Por qué de repente te da el berrinche de decir que ya no te gusta?

Lucía sintió un nudo en la garganta.

—Hermano...

Al recordar la forma tan trágica en la que Julio había muerto en su vida pasada, los ojos de Lucía se llenaron de lágrimas. Se abalanzó sobre él y lo abrazó con todas sus fuerzas.

Al ver que su hermana estaba a punto de llorar, Julio malinterpretó la situación. Pensó que Alejandro la había rechazado y que por eso estaba tan triste. Le acarició el cabello con ternura.

—¿Tienes miedo de no poder con él? Sí, admito que Alejandro es complicado... Ni siquiera sus propios padres pueden convencerlo —Julio sonrió—. Pero me tienes a mí. Tu hermano mayor se encargará de crearles oportunidades, ¿a qué le tienes miedo?

Lucía podía notar el tono de Julio. Había una mezcla de admiración genuina hacia Alejandro y un cariño infinito por ella. Era tan diferente a los días finales, cuando el Consorcio García fue destruido y Julio no paraba de gritarle a Alejandro "Ojalá te pudras en el infierno".

—Julio... —murmuró Lucía, con el corazón apretado por la culpa, mientras lo abrazaba más fuerte. Negó con la cabeza con desesperación—. Ya no lo amo, no siento nada por él. Te lo suplico, no quiero casarme con nadie. Solo quiero quedarme con ustedes para siempre.

—¿Lulú? —Julio se quedó paralizado.

—Hermano, no es un berrinche. De verdad ya no me interesa Alejandro. Él no merece mi amor.

Julio escuchó sin darle demasiada importancia.

En el pasado, Lucía ya había tenido ataques de rabia similares, jurando entre pisotones que jamás volvería a mirarlo. Y al día siguiente, ahí estaba, siguiéndolo como un perrito faldero. Por eso, las palabras de hoy no le causaron gran impacto.

—Te gradúas el mes que viene. ¿Qué planes tienes después de la universidad?

Esa era la verdadera conversación que Lucía quería tener con su hermano. Levantó la mirada, totalmente seria, y dijo:

—Quiero entrar a trabajar al Consorcio García.

—¿Ah, sí? —Julio se echó a reír, con un tono burlón—. ¿Así que ya no quieres ser el ama de casa de los Zavala, sino venir a trabajar con nosotros?

Julio estaba seguro de que no aguantaría ni tres días en la oficina antes de salir huyendo.

Capítulo 3 1

Capítulo 3 2

Capítulo 3 3

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