Ignacio pov's
- Ignacio necesito que estés atento!- Niall, exclama y yo
simplemente miro mi pluma de plata.
No podía concentrarme, Franchesca no
podía salir de mi cabeza.
-Lo estoy, Niall- murmuro y lo miro.
-Necesitas renunciar a la escuela, la
empresa te necesita, diciembre es un mes muy ocupado y tu lo
sabes- el murmura y yo asiento.
-Lo haré- simplemente digo jugando de nuevo con mi pluma.
-Estoy hablando en serio- dice y yo lo
miro.
-Yo también-digo y él se cruza de
brazos.
- Justi , ya perdiste un contrato de cuatro millones, no
pierdas más oportunidades .- dice y yo asiento.
-No lo haré- digo y él bufa.
-Como quieras, pero si pierdes una junta más por esa niña yo
renuncio.- dice y yo río.
-Niall, no perderé otra junta- digo, él
suspira y asiente. Entonces se levanta
-Recuerda que en una hora tienes otra
junta, es importante que vuelvas a ser el Ignacio de antes,
necesitamos que estos contratos se firmen, podríamos duplicar las ganancias-
dice y yo asiento.
-Entendido.- digo y él sale de mi oficina.
Sigo jugando con mi pluma por unos segundos, hasta que
decido guardarla en el bolsillo de mi pecho pero algo me lo impide. Frunzo el
ceño y saco
la tela que tenía en este.
Era la ropa interior de Franchesca sonrío. Tomo esta y comienzo a inhalar el
delicioso aroma de su coño. Mierda, la necesito tanto.
Entonces miro todo el papeleo que tenía enfrente y suspiro.
Necesito terminar todo esto, pero también necesito tiempo con Franchesca ,
trabajar en las madrugadas ya no me es suficiente. Tengo que renunciar a la
escuela.
Tomo el teléfono de la oficina y marco a mi nueva
secretaría.
-¿En que puedo ayudarle, señor Diaz?
- Joselin, porfavor llama a la secundaria
de la ciudad y di que no podré ofrecer mis servicios más. Y
que esta vez es definitivo, gracias-murmuro y cuelgo.
Entonces comienzo a leer y firmar contratos, pero
simplemente pude terminar tres antes de ir a mi siguiente junta, la cual tomo
media hora de mi tiempo para volver a mi oficina y encontrarme con la mejor
sorpresa del día:
- Hey .- Franchesca saluda desde mi asiento,
sonrío y me cruzo de brazos.- Pasa,
toma asiento.- Juega y sube sus pies en
mi escritorio, dejándome ver sus bragas
blancas- ¿en qué puedo ayudarte?-río
y niego.
- Ignacio, necesito esos contratos para más tardar mañana.
Es de suma importancia porque más de la mitad se vencen mañana y podíamos
hechar a perder todo.- Niall dice entrando a la oficina, entonces mira a Franchesca
, quien bajó sus piernas al instante, Niall tensa su mandíbula.
-Hola.- ella saluda dulcemente y yo no
evito sonreír.
- Ignacio, si no terminas antes de mañana
a las siete de la mañana, estarás en
bancarrota-Niall gruñe y yo asiento.
Sabía que lo decía porque le preocupaba la empresa y... yo.
-Lo terminaré, lo prometo-digo. Él se
va enojado y yo cierro la puerta, suspiro y miro como Franchesca
vuelve a subir los pies al escritorio y
comienza a jugar con los contratos.- Ten cuidado con eso.
-¿Está es tu tarea? - pregunta y yo
asiento.- Es mucha, creo que necesitarás mi ayuda- dice y yo
río.
-Es trabajo de una semana, y necesito
terminarla para antes de las siete de la
mañana- digo sarcástico sentándome
enfrente de ella y ella hace una mueca.
-Yo te ayudo-susurra y yo niego
riendo por lo bajo.
Ella toma uno de mis contratos y comienza a leerlo.
-Bebé, disculpa si te ofendo, pero tienes
17 años, tendría que explicarte cada
detalle para poder
-UB Inc., te ofrece medio millón de
dólares por un contrato de tres meses,
quiere que incluyas al fotógrafo, editor
y la elaboración de los productos
manufacturados.- Murmura y me mira,
frunzo el ceño
-¿Es un buen trato?- pregunto y yo frunzo el ceño.
Me acerco hacia ella
- Te lo he dicho en pocas palabras, pero no he leído nada
que me parezca malo. .- Dice.- Ellos prometen que si el trabajo sale bien
firmar un contrato
por más tiempo y dinero.- Dice y Se encoje en hombros y yo
tomo el contrato.
-Es un contrato de cinco hojas- digo y
ella rueda los ojos.
-Si no me crees léelo por ti solo- dice y
eso hago. Y tenía toda la jodida razón.
-¿Cómo mierda lo hiciste?-pregunto y
ella balbucea.
-Digamos que mi madre me ha enseñado a leer muy bien-ríe, se
levanta y camina hasta sentarse en mi regazo- te enseño.- dice y toma otro
contrato del gran montón - tu sueles leer de izquierda a derecha,
¿cierto?.- pregunta y yo asiento.- Yo no.- Murmura, y yo
frunzo el ceño mirándola confundido - yo leo a partir del centro.- Comenta.
-¿Cómo?
- Mira hacia el centro de la hoja, Ignacio.-
dice y yo obedezco.- Tu puedes ver todas las letras, pero te
centras justamente en las del centro. Con práctica puedes aprender a ver todas
y leer con más rapidez.- Dice y se levanta.- y con 17 años de práctica, puedes
memorizar cada palabra,
en cada renglón, de cada párrafo, de cada hoja.- Dice
orgullosa y yo ruedo los ojos.
-Eso sería estupendo, pero es
completamente imposible.- Digo y ella
alza sus cejas.
Toma el contrato que tenía en mis manos y comienza a leerlo,
cada diez segundos le da la vuelta a la página y
en cuanto termina me lo entrega.
-Pregunta lo que quieras- dice y yo alzo mis cejas.
Me coloco en la página cinco.
-¿Página cinco, párrafo dos, renglón
tres?.- Pregunto y ella sonríe.
-"Por cada docena de productos
vendidos, su empresa recibirá el 2% de
nuestras ganancias si..."- dice y yo trago saliva- no me
parece un buen trato, si lo lees todo- dice y yo la miro sorprendido-¿Un trato
de 250 mil libras y el 2% de ganancias por cada docena vendida, y quieren miles
de productos? Yo pienso, que puedes encontrar mejores tratos.- dice y se cruza
de brazos.
-Ayúdame-pido y ella arruga su nariz.
-Lo haré, sólo si lo hacemos a mi manera.- dice, se levanta
y camina de nuevo hacia mi asiento.- Tengo algunas reglas, señor Diaz - dice y
se cruza de piernas.
-Creo que todo se puede negociar,
señorita Welsch . - Murmuro colocando
mis codos sobre mi escritorio.
-Bien, estás son mis condiciones.-
comienza.- si usted, señor Diaz acepta: dejar de despertarse
a las tres de la mañana cada día para terminar de leer y firmar sus contratos,
por lo cual termina simplemente durmiendo cuatro horas diarias; dejar de
ignorar su trabajo por estar con la señorita Welsch ; dejar de darle cosas que
valgan más de 40 libras a la señorita Welsch ; renunciar al cargo de profesor,
puesto que es una gran pérdida de su importante tiempo y, esta silla es mia
ahora.- Dice y yo la miro con una gran sonrisa en mi rostro.
-Creo que podemos negociar lo de los
regalos, y lo de lo silla- murmuro y ella se cruza de
brazos- esa silla es muy cómoda- comentó y ella sube sus pies a mi escritorio
de nuevo, pero esta vez cruzando las piernas.
-Lo sé- dice y yo relamo mis labios.
-No acepto lo de los regalos.- Digo y ella suspira.
-Entonces no hay trato
-Podemos llegar a un acuerdo- digo y
ella guarda silencio.- Podemos poner una cifra.
-No más de 40 libras- dice y yo río.
-Estaba a punto de decir 20- digo y ella
asiente.
-Me parece b....
-Mil- digo y ella suspira.
-Eres imposible- dice y yo me encojo
en hombros.- Luego arreglaremos ese
número, por mientras creo que estamos
de acuerdo en todo, y creo que entre
más rápido comencemos, más rápido
podremos terminar- dice y yo asiento
- porque necesito que mi Daddy me folle, y no voy a

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