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Daddy romance Capítulo 21

-Te propongo algo- Dice Ignacio

cruzando la puerta de su habitación

con un pastelito en su mano.

—Si no tiene que ver con sexo, lo

acepto. Sea lo que sea- digo y él bufa.

-Eres aburrida— dice y camina hasta

la cama, donde se sienta enfrente de mi

y me besa, yo me separo de él.

—Yo no soy aburrida-gruñó y él

sonríe sin mostrar sus dientes—dime tu

propuesta— digo y él relame sus labios

-Te iba a decir que si bailabas sólo para

mi, te invitaba a cenar- dice y yo ruedo

mis ojos

- Es nuestro día, tu deberías ser el que me de el baile a

mi- digo y él rueda

los ojos.

-Si me invitas a cenar te bailo-dice y

yo asiento.- ¡lo qué pasa es que tu eres

jodidamente sexy, yo no!- exclama y yo

entre abro mi boca.

Es estúpido que él diga eso. Ignacio es el

hombre más caliente que he conocido

jamás.

-Tu eres muy sexy.- Digo y él sonríe

Entonces su mano se coloca sobre mi

mejilla, acariciando esta. Sus ojos miran

hacia mis labios y hacia mis ojos y

comienza a acercarse a mi.

—¿A dónde? - pregunto en un susurro y

él sigue acercándose lentamente a mi.

-A donde tú quieras- dice y en cuanto

sus labios rozan los míos yo entre abro

mi boca, permitiéndole completamente

apoderarse de mis labios.

Ignacio me besa lentamente, en una mezcla de un beso

jodidamente sexy y tierno a la vez. Su lengua se introducía a mi cavidad bucal

y sus dientes mordían mis labios

- Te amo.- Susurra y yo sonrío por inercia.

Cada vez que el pronunciaba esa frase

sentía un escalofrío por todo mi cuerpo.

Me gustaba que esas palabras salieran de la boca de Ignacio,

me hacían sentir... bien.

Siento como Ignacio sube mi blusa un

poco y con sus manos frías comienza a

acariciar mi cintura. Yo paso mis manos

por su duro pecho sobre su camisa.

-Mierda, me encanta tu pecho-gruñó y

él sonríe.

-Y a mi el tuyo— dice y yo río.

Entonces veo como se separa un poco de mi y me mira, observa

cada detalle de mi rostro, y yo simplemente miro sus ojos.

—¿Qué pasa?– pregunto y él

simplemente niega y se separa un poco

más de mi.

—La Gavroche.- Susurra y yo frunzo

el ceño.- Vamos a La Gavroche .- Dice,

levantándose del sillón y colocándose en cuclillas frente a

mi. Yo río sarcástica.

-¡No!- exclamo y él acaricia mis rodillas

— Ignacio, no pienso pagar trescientas

libras por una ensalada.- Digo obvia y él

rie.

—Yo pagó- dice y yo niego.- Es nuestro

Día, déjame invitarte a cenar.-

susurra y sube su tacto.

- Ignacio, estoy bien con pedir una pizza

a aquí- murmuro y él aprieta mis

muslos, gimo— no hagas eso- digo y él

se levanta, entonces comienza a caminar escaleras arriba sin

decir nada, frunzo el ceño pero decido no moverme.

Tomo un pastelillo y comienzo a comerlo. Entonces

simplemente escucho pasos, sabía que era Ignacio.

Entonces coloca una gran caja de regalo frente a mi y yo lo

miro

confundida.

-Feliz aniversario, bebé- dice y yo abro

mis ojos como platos.

- Es demasiado, yo no te traje nada— digo y él rueda los

ojos.

-¿Alguna vez has aceptado algo sin

quejarte sobre lo mucho o poco que es? Aparte con que estés

conmigo ahora es suficiente .- Dice y puedo ver como estaba un poco frustrado,

yo trago saliva y miro la caja.

Entonces la abro sin entusiasmo.

Odio que me regañen, mucho más cuando se trata de Justi ,

porque se que es la persona más linda y paciente y cuando me regaña me siento

mal. Hago

un puchero mientras deshago el moño.

—Lo siento.- Susurro y lo abrazo, él me

abraza de vuelta- es que no me gusta

que gastes en mi, porque siento que

piensas que te quiero sólo por tu dinero, y no es así-

aclaro y beso su cuello.- Te quiero.- Murmuro y me quedo en el hueco de su

cuello, me encanta su aroma

—Bebé, yo se que esas no son tus

intenciones. Y no tienes que pedir perdón por nada- susurra

y besa mi nuca .- vamos, enseñame una de tus hermosas sonrisas y abre tu

regalo.- entonces yo asiento y le sonrío.

Yo tomo la tapa de la caja y la levanto, puedo ver como

había otras cajas adentro, miro a Ignacio y él se encoje en hombros. Todas

estaban en vueltas en papel.

-Ja, ja ja .- río sarcástica sacando las cajas y colcándolas

sobre el sofá.

Comienzo a desenvolver los regalos y comienzo a ver ciertos

nombres en las cajas que volverían loca a cualquier chica

- debes de estar jodiendome— digo y miro a Ignacio

—No digas nada-me dice y yo trago

saliva.

- Ignacio..

-No es demasiado, es para esta noche-

dice y yo frunzo el ceño.

Entonces abro la caja, donde podía encontrar un hermoso

vestido gucci.

-¿Cómo demonios encontraste un

vestido tan bonito en Gucci?-pregunto

Y él rie- toda la ropa es tan rara y este

vestido en realidad es lindo. Es casual,

pero a la vez elegante. Me encanta- digo

y lo abrazo.- gracias.

—Pero anda sigue que quedan otros

– dice y me apunta a las otras cajas.

Abro una un poco más pequeña y me

encuentro con una bolsa y un monedero de la misma marca,

igual de preciosa e incluso combinaba. No se que mierdas pensar. Sólo la bolsa

debió costar cientos de libras, joder. Trago saliva y abro el otro regalo: unos

tacones altos, sonrío al ver a Ignacio y los hago a un lado.

Juro que no puedo soportar ver más cosas caras en estas

cajas. Miro a Ignacio y lo beso, colocándome sobre él.

-Bebé, tus....

-Al diablo los regalos, lo único que

quiero es a ti Daddy.- Gruñó contra sus

labios.

Ignacio coloca sus manos sobre mi

culo y comienza a acariciar este.

-Me vuelves loco, Franchesca .- Ignacio gruñe

contra mi boca y yo sonrío.

Comienzo a desabotonar su camisa y entonces beso desde su

mandíbula hasta su pecho. Siento el agarre más fuerte de Ignacio, logrando que

soltara un gemido y él se levanta, yo lo beso y él me sigue.

Curiosamente de un segundo a otro estábamos subiendo las escaleras...

Bueno, él estaba subiendo

las escaleras conmigo en sus brazos. En

cuanto entramos a su habitación puedo

ver como se dirigía directamente a su baño, donde me desnuda

por completo pero con paciencia y ternura. Y abre la llave de su ducha, para después

deshacerse de sus prendas.

Miro a Ignacio detenidamente. Mierda que era caliente.

-Eres caliente- digo mientras él se

quitaba sus bóxers, dejando al aire,

libre su polla erecta, siento mis mejillas

sonrojarse.

Debo de acostumbrarme ya, siento que me veo ridícula cada

vez que esto me pasa. Ignacio me sonríe y se acerca

a mi, tomando mi cintura y besándome.

-Tu me calientas- dice y yo río,

entonces ambos nos introducimos al

agua.

-¡Mierda, esta fría! - exclamo saliendo

de la ducha, casi cayendo. Noto como

Ignacio me miraba preocupado, yo río.

-¿Está fría?- pregunta confundido.

El estaba completamente dentro del

agua, yo frunzo el ceño y asiento.- Ah mi no me parece- dice

y le abre un poco

a la caliente, yo paso mi mano y hago

berrinche al sentir aún el agua fría.

Ignacio cierra un poco más el agua helada hasta que esta

queda tibia yo le introduzco con él y le abro un poco más a la caliente

- ¡Mierda que esta hirviendo!- exclama

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