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Daddy romance Capítulo 24

-En cinco días es navidad.- Justi murmura acariciando

mi cabello, yo lo miro y sonrío— quiero celebrarlo contigo .- escucho como dice

y yo hago una mueca.

—Pero es día para pasarla en familia.-

digo y él alza sus cejas.

-Tu eres parte de mi familia— dice y yo

siento como mi corazón se acelera.

Calma Franchesca .

-Ignacio...

—Ven conmigo a mi cena familiar-me

pide y yo trago saliva-mi cena es el 24 en la noche - dice y

yo asiento

Mi madre siempre trabajaba hasta el 25

al rededor de las 4 de la mañana, así que creo que no habría

problema.

-Esta bien-murmuro y él sonríe. Yo

lo miro directamente y frunzo el ceño

al recordar: —¿Qué es lo que querías

probar?— pregunto y entonces veo su

sonrisa.

-Ven— susurra y se levanta, ofreciéndome su mano como ayuda

para levantarme, tomo esta y Ignacio entrelaza su mano con la mía y me lleva

escaleras arriba, hasta llegar a su habitación.- pero primero necesito tu

permiso— murmura y cierra la puerta con llave.

—Estamos solos— digo y él se encoge en

hombros- ¿permiso para qué? - pregunto.

Él balbucea y me mira, sonriéndome

como un niño que está apunto de comerse el dulce que le

dijeron que se comiese hasta después de la comida.

—Pero no sólo me des una respuesta, ¿si? Si no te parece,

por lo menos considéralo — murmura y yo frunzo el ceño.

–Ignacio, ve al grano— digo y le sonrío.

Él relame sus labios y me besa, yo le digo el beso por

inercia pero después me separo de él

- Daddy...

-Quiero hacerlo por detrás.- Murmura y

yo abro mis ojos como platos.

-¡Ignacio!- exclamo y él me besa. Yo me separo de él y veo

como simplemente sonríe.

-Es que mierda, ¡no sabes cuanto te

deseo en todas las formas posibles!—

exclama y yo bufo.

-Pero no quiero que metas nada a mi

culito- digo y hago un puchero.

-Amor, respeto completamente tu

decisión, ¿si?- susurra y acaricia mi

rostro, asiento.- Pero sólo piensalo,

¿vale? Sabes que jamás haría algo que

te lastimara de ninguna forma posible

— murmura y besa mi mejilla.

Y así comienza hasta descender a mi cuello, besar y

succionar este. Suspiro.

-Es de prostitutas.- Digo y él se separa

de mi, mirándole confundida.

—¿Disculpa?

—Yo no soy una prostituta, Ignacio .- Ruedo los ojos y me

siento en su cama.

-Por supuesto que no, bebé- dice y

se sienta al lado mío.- Pero el sexo de

ninguna forma te hace una prostituta. Es algo natural, parte

del ciclo de vida y

parte de la naturaleza humana— susurra acariciando mi muslo,

yo lo miro con mis ojos entrecerrados.- Te amo, ¿si? Y no te obligaré a hacer

algo que tú no quieras. Simplemente era una opción más, ya sabes, desde atrás

no tendríamos que usar protección.- murmura tratando de convencerme, hago

un puchero y frunzo

el ceño.

—Estás completamente loco.- Digo y él

me abraza, me recargo sobre su pecho

y bufo- creo que estamos bien.- Lo

miro, él asiente y balbucea- no vas a

convencerme, mejor no gastes saliva-

canturreo y él bufa.

-¡Pero es que te juro que se siente jodidamente bien!—

exclama y yo ruedo los ojos- dale una oportunidad, nena. Hazlo por mi-murmura y

acaricia mis muslos.

—Dijiste que respetabas mi decisión

-Y así es, acepto que no quieras. Pero

no acepto vencerme tan rápido-dice y

yo río.

Entonces lo miro directamente,

él relame sus labios y muerde el inferior para después

acomodar su cabello. Sonrío de lado

- esta bien- digo y él abre sus ojos como platos.- ¡Pero con

una condición!...

—¡Lo que sea!-exclama y yo río.

—Hasta año nuevo- digo y él bufa.

—¡Faltan 12 días!— exclama y yo me

encojo en hombros.

—Si tanto lo deseas, esperaras- digo y él

suspira pero asiente.

-Esta bien, bebé— murmura y me besa,

tomándome con sus dos manos por la

cintura e introduciendo su lengua en mi cavidad bucal.

Gimo. Sus frías y ásperas manos descienden hasta acariciar

mis muslos, tomándome fuertemente de estos

para colocarme sobre sus muslos.

Puedo sentir como su erección roza

con mi parte íntima, ambas cubiertas

por telas. También, puedo sentir como

mi cuerpo comenzaba a sentir hasta

frío, anhelando el calor de Ignacio. Lo

necesitaba en mi.

-Follame- gimo, puedo notar como

él sonríe

y en cuestión de segundos me

recuesta sobre la cama, comenzando a

deshacerse de mis prendas delicadamente, besando casa

centímetros de mi piel causando que mi piel se erizara.

Su tacto era jodidamente suave, aunque sus manos fueran

sumamente ásperas.

Suspiro y cierro mis ojos al sentir como

Ignacio besaba mi parte íntima.

-Estás tan lista- murmura y juega con

el elástico de mis bragas.- Tan mojada,

deseando que su Daddy le meta la polla-

escucho como dice, deshaciéndose a la

vez de mi ropa interior.

Y no pasan más de tres segundos cuando él comienza a lamer

mi clítoris, aprieto mis labios y coloco mi mano sobre su cabello. Sus brazos

abren mis piernas, impidiendo por completo que las cerrara.

- Da...Daddy..- gimo y arqueo un poco mi espalda.

Ignacio succiona de mi parte y siento un escalofrío recorrer

todo mi cuerpo, él lo repite y yo no me evito soltar un fuerte gemido.

-Creo que encontré tu punto G-rie

y muerde delicadamente este pequeño

lugar, lo cual a mi me volvió jodidamente loca.

-Te quiero dentro de mi- digo jadeante,

puedo notar como Ignacio me ignora por

completo, introduciendo un dedo dentro de mi.

-Tus deseos son órdenes.- Simplemente

dice y yo cierro mis ojos ante el placer de la lengua de Ignacio

acariciar mi clítoris y su dedo penetrarme.

Trago saliva y entre abro mi boca por inercia al sentir un

segundo dedo de Ignacio introducirse en mi.

—¡Daddy! — exclamo y aunque no lo estoy viendo puedo

imaginarme sus ojos mieles oscuro del placer penetrando mi mirada y eso me

excitaba mil veces más.

Enredo mis dedos, en su cabello y jalo de este de vez en

cuanto.

-Aquí viene el bueno-murmura antes

de introducir un tercer dedo en mi

gimo fuertemente y por inercia, al sentir mi clímax cada vez

más cerca, mis caderas se levantan a la par de que mi espalda de encubra. Mis

ojos estaban completamente, perdidos, el placer me había cegado por

completo y se había apoderado de mi

cuerpo completamente.

Ignacio se había apoderado de mi cuerpo. Suelto un grito

ahogado y mi cuerpo comienza a temblar por unos minutos hasta que mi cuerpo se

tranquiliza y simplemente cierro mis ojos. Tratando de recuperar el aire

perdido.

-Mierda.- simplemente digo y escucho

como Ignacio ríe levemente, puedo

escuchar sus pantalones caer, por lo

que se que quería follarme.

Pero me encuentro tan cansada que ni siquiera podría abrir

mis ojos. Y es cuando siento la erección de Ignacio introducirse en mi que

despierto.

Ignacio toma mis piernas y las pasa sobre sus hombros, yendo

más profundo.

Podía sentirlo completamente y eso me encantaba, incluso

cansada me encantaba que me follase... y creo que eso ya es un poco enfermo.

-Estás muy estrecha.- Escucho como

Ignacio gruñe y yo lo tomo del cuello y lo

jalo hacia a mi hasta besarlo y con esto

causo que sus embestidas disminuyeran su velocidad.

-Me encantas-mascullo y veo como

Ignacio ríe.

—Esa es mi frase— dice y acelera su

velocidad.

¡No puedo soportar esto! Se siente como

el puto paraíso. Siento como mi cuerpo se relaja, recibiendo

las embestidas de Ignacio más profundas que nunca. Su cuerpo se acerca más al

mío, causando que el sonido de nuestros cuerpos chocando incrementara.

Entre abro mi boca para gemir, pero Ignacio actúa primero y

le besa, introduciendo su lengua en mi

cavidad bucal.

-Hazme llegar ya- pido y simplemente

recibo gruñidos y gemidos de respuesta.

Me estaba volviendo loca de todas las

maneras posibles. Me encantaba sentir a Ignacio tan dentro

de mi, él placer que me proporcionaba, sus besos, sus caricias, todo.

Pero también tenía muchísimo

sueño y quería dormir.

Entonces de un segundo a otro siento

el escalofrío apoderarse de mi cuerpo,

causando que me tensara por completo

De la nada comienzo a gemir fuertemente sin siquiera

desearlo. Era obvio que mi cuerpo no me pertenecía en estos momentos. Y aunque

los ojos estaban casi cerrados por completo puedo notar la cara de Ignacio al

embestirme y eso me ponía aún más caliente.

Su ceño fruncido, su boca entre abierta,

sus líneas de expresión, su piel roja y

sudorosa, su mandíbula bien marcada

y su lengua remojando sus labios. Sin

contar las venas que se le marcaban con cada movimiento y

los gemidos que me estaban matando. Entonces en cuestión de segundos mis ojos

se van hacia arriba y mi espalda se encorva a la par que suelto un grito

ahogado. Y como anteriormente, mi cuerpo vuelve a temblar y no se si es una

bueno o mala sensación.

Cada vez que eso pasaba mi cuerpo

dejaba de pertenecerme por unos

minutos, yo no podía controlar mis

temblores, ni mis ojos, ni mi espalda.

Pero se sentía jodidamente bien.

Siento un líquido recorrer mi vientre y

el peso de Ignacio caer sobre mi, y es ahí

cuando vuelvo a la realidad. Ignacio jadea en mi cuello y

acaricia mi piel.

Entonces siento como separa su rostro un poco de mi,

mirándome directamente. Entonces sonríe con la sonrisa más tierna que he visto

en mi vida.

Su cabello despeinado, su rostro

sudoroso y mostraba su dentadura

completa.

Río levemente y él se acerca a besarme, paso mis manos por

su cuello y enredo mis dedos en su cabello. El beso es lento pero en una forma

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