-En cinco días es navidad.- Justi murmura acariciando
mi cabello, yo lo miro y sonrío— quiero celebrarlo contigo .- escucho como dice
y yo hago una mueca.
—Pero es día para pasarla en familia.-
digo y él alza sus cejas.
-Tu eres parte de mi familia— dice y yo
siento como mi corazón se acelera.
Calma Franchesca .
-Ignacio...
—Ven conmigo a mi cena familiar-me
pide y yo trago saliva-mi cena es el 24 en la noche - dice y
yo asiento
Mi madre siempre trabajaba hasta el 25
al rededor de las 4 de la mañana, así que creo que no habría
problema.
-Esta bien-murmuro y él sonríe. Yo
lo miro directamente y frunzo el ceño
al recordar: —¿Qué es lo que querías
probar?— pregunto y entonces veo su
sonrisa.
-Ven— susurra y se levanta, ofreciéndome su mano como ayuda
para levantarme, tomo esta y Ignacio entrelaza su mano con la mía y me lleva
escaleras arriba, hasta llegar a su habitación.- pero primero necesito tu
permiso— murmura y cierra la puerta con llave.
—Estamos solos— digo y él se encoge en
hombros- ¿permiso para qué? - pregunto.
Él balbucea y me mira, sonriéndome
como un niño que está apunto de comerse el dulce que le
dijeron que se comiese hasta después de la comida.
—Pero no sólo me des una respuesta, ¿si? Si no te parece,
por lo menos considéralo — murmura y yo frunzo el ceño.
–Ignacio, ve al grano— digo y le sonrío.
Él relame sus labios y me besa, yo le digo el beso por
inercia pero después me separo de él
- Daddy...
-Quiero hacerlo por detrás.- Murmura y
yo abro mis ojos como platos.
-¡Ignacio!- exclamo y él me besa. Yo me separo de él y veo
como simplemente sonríe.
-Es que mierda, ¡no sabes cuanto te
deseo en todas las formas posibles!—
exclama y yo bufo.
-Pero no quiero que metas nada a mi
culito- digo y hago un puchero.
-Amor, respeto completamente tu
decisión, ¿si?- susurra y acaricia mi
rostro, asiento.- Pero sólo piensalo,
¿vale? Sabes que jamás haría algo que
te lastimara de ninguna forma posible
— murmura y besa mi mejilla.
Y así comienza hasta descender a mi cuello, besar y
succionar este. Suspiro.
-Es de prostitutas.- Digo y él se separa
de mi, mirándole confundida.
—¿Disculpa?
—Yo no soy una prostituta, Ignacio .- Ruedo los ojos y me
siento en su cama.
-Por supuesto que no, bebé- dice y
se sienta al lado mío.- Pero el sexo de
ninguna forma te hace una prostituta. Es algo natural, parte
del ciclo de vida y
parte de la naturaleza humana— susurra acariciando mi muslo,
yo lo miro con mis ojos entrecerrados.- Te amo, ¿si? Y no te obligaré a hacer
algo que tú no quieras. Simplemente era una opción más, ya sabes, desde atrás
no tendríamos que usar protección.- murmura tratando de convencerme, hago
un puchero y frunzo
el ceño.
—Estás completamente loco.- Digo y él
me abraza, me recargo sobre su pecho
y bufo- creo que estamos bien.- Lo
miro, él asiente y balbucea- no vas a
convencerme, mejor no gastes saliva-
canturreo y él bufa.
-¡Pero es que te juro que se siente jodidamente bien!—
exclama y yo ruedo los ojos- dale una oportunidad, nena. Hazlo por mi-murmura y
acaricia mis muslos.
—Dijiste que respetabas mi decisión
-Y así es, acepto que no quieras. Pero
no acepto vencerme tan rápido-dice y
yo río.
Entonces lo miro directamente,
él relame sus labios y muerde el inferior para después
acomodar su cabello. Sonrío de lado
- esta bien- digo y él abre sus ojos como platos.- ¡Pero con
una condición!...
—¡Lo que sea!-exclama y yo río.
—Hasta año nuevo- digo y él bufa.
—¡Faltan 12 días!— exclama y yo me
encojo en hombros.
—Si tanto lo deseas, esperaras- digo y él
suspira pero asiente.
-Esta bien, bebé— murmura y me besa,
tomándome con sus dos manos por la
cintura e introduciendo su lengua en mi cavidad bucal.
Gimo. Sus frías y ásperas manos descienden hasta acariciar
mis muslos, tomándome fuertemente de estos
para colocarme sobre sus muslos.
Puedo sentir como su erección roza
con mi parte íntima, ambas cubiertas
por telas. También, puedo sentir como
mi cuerpo comenzaba a sentir hasta
frío, anhelando el calor de Ignacio. Lo
necesitaba en mi.
-Follame- gimo, puedo notar como
él sonríe
y en cuestión de segundos me
recuesta sobre la cama, comenzando a
deshacerse de mis prendas delicadamente, besando casa
centímetros de mi piel causando que mi piel se erizara.
Su tacto era jodidamente suave, aunque sus manos fueran
sumamente ásperas.
Suspiro y cierro mis ojos al sentir como
Ignacio besaba mi parte íntima.
-Estás tan lista- murmura y juega con
el elástico de mis bragas.- Tan mojada,
deseando que su Daddy le meta la polla-
escucho como dice, deshaciéndose a la
vez de mi ropa interior.
Y no pasan más de tres segundos cuando él comienza a lamer
mi clítoris, aprieto mis labios y coloco mi mano sobre su cabello. Sus brazos
abren mis piernas, impidiendo por completo que las cerrara.
- Da...Daddy..- gimo y arqueo un poco mi espalda.
Ignacio succiona de mi parte y siento un escalofrío recorrer
todo mi cuerpo, él lo repite y yo no me evito soltar un fuerte gemido.
-Creo que encontré tu punto G-rie
y muerde delicadamente este pequeño
lugar, lo cual a mi me volvió jodidamente loca.
-Te quiero dentro de mi- digo jadeante,
puedo notar como Ignacio me ignora por
completo, introduciendo un dedo dentro de mi.
-Tus deseos son órdenes.- Simplemente
dice y yo cierro mis ojos ante el placer de la lengua de Ignacio
acariciar mi clítoris y su dedo penetrarme.
Trago saliva y entre abro mi boca por inercia al sentir un
segundo dedo de Ignacio introducirse en mi.
—¡Daddy! — exclamo y aunque no lo estoy viendo puedo
imaginarme sus ojos mieles oscuro del placer penetrando mi mirada y eso me
excitaba mil veces más.
Enredo mis dedos, en su cabello y jalo de este de vez en
cuanto.
-Aquí viene el bueno-murmura antes
de introducir un tercer dedo en mi
gimo fuertemente y por inercia, al sentir mi clímax cada vez
más cerca, mis caderas se levantan a la par de que mi espalda de encubra. Mis
ojos estaban completamente, perdidos, el placer me había cegado por
completo y se había apoderado de mi
cuerpo completamente.
Ignacio se había apoderado de mi cuerpo. Suelto un grito
ahogado y mi cuerpo comienza a temblar por unos minutos hasta que mi cuerpo se
tranquiliza y simplemente cierro mis ojos. Tratando de recuperar el aire
perdido.
-Mierda.- simplemente digo y escucho
como Ignacio ríe levemente, puedo
escuchar sus pantalones caer, por lo
que se que quería follarme.
Pero me encuentro tan cansada que ni siquiera podría abrir
mis ojos. Y es cuando siento la erección de Ignacio introducirse en mi que
despierto.
Ignacio toma mis piernas y las pasa sobre sus hombros, yendo
más profundo.
Podía sentirlo completamente y eso me encantaba, incluso
cansada me encantaba que me follase... y creo que eso ya es un poco enfermo.
-Estás muy estrecha.- Escucho como
Ignacio gruñe y yo lo tomo del cuello y lo
jalo hacia a mi hasta besarlo y con esto
causo que sus embestidas disminuyeran su velocidad.
-Me encantas-mascullo y veo como
Ignacio ríe.
—Esa es mi frase— dice y acelera su
velocidad.
¡No puedo soportar esto! Se siente como
el puto paraíso. Siento como mi cuerpo se relaja, recibiendo
las embestidas de Ignacio más profundas que nunca. Su cuerpo se acerca más al
mío, causando que el sonido de nuestros cuerpos chocando incrementara.
Entre abro mi boca para gemir, pero Ignacio actúa primero y
le besa, introduciendo su lengua en mi
cavidad bucal.
-Hazme llegar ya- pido y simplemente
recibo gruñidos y gemidos de respuesta.
Me estaba volviendo loca de todas las
maneras posibles. Me encantaba sentir a Ignacio tan dentro
de mi, él placer que me proporcionaba, sus besos, sus caricias, todo.
Pero también tenía muchísimo
sueño y quería dormir.
Entonces de un segundo a otro siento
el escalofrío apoderarse de mi cuerpo,
causando que me tensara por completo
De la nada comienzo a gemir fuertemente sin siquiera
desearlo. Era obvio que mi cuerpo no me pertenecía en estos momentos. Y aunque
los ojos estaban casi cerrados por completo puedo notar la cara de Ignacio al
embestirme y eso me ponía aún más caliente.
Su ceño fruncido, su boca entre abierta,
sus líneas de expresión, su piel roja y
sudorosa, su mandíbula bien marcada
y su lengua remojando sus labios. Sin
contar las venas que se le marcaban con cada movimiento y
los gemidos que me estaban matando. Entonces en cuestión de segundos mis ojos
se van hacia arriba y mi espalda se encorva a la par que suelto un grito
ahogado. Y como anteriormente, mi cuerpo vuelve a temblar y no se si es una
bueno o mala sensación.
Cada vez que eso pasaba mi cuerpo
dejaba de pertenecerme por unos
minutos, yo no podía controlar mis
temblores, ni mis ojos, ni mi espalda.
Pero se sentía jodidamente bien.
Siento un líquido recorrer mi vientre y
el peso de Ignacio caer sobre mi, y es ahí
cuando vuelvo a la realidad. Ignacio jadea en mi cuello y
acaricia mi piel.
Entonces siento como separa su rostro un poco de mi,
mirándome directamente. Entonces sonríe con la sonrisa más tierna que he visto
en mi vida.
Su cabello despeinado, su rostro
sudoroso y mostraba su dentadura
completa.
Río levemente y él se acerca a besarme, paso mis manos por
su cuello y enredo mis dedos en su cabello. El beso es lento pero en una forma

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