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Daddy romance Capítulo 25

Siento la respiración pesada de Ignacio

sobre mi cuello, sus pequeños ronquidos invadir mis oídos y

sus labios chocar con mi clavícula.

Se había quedado dormido en el transcurso del camino.

Tres horas de camino hacia la cena

familiar de Ignacio, y aquí estaba yo con él.

Pues me había prometido que llegaríamos antes de las tres de

la mañana a Londres.

Siento su mano colocarse sobre mis

caderas y no me queda más que reír

levemente, se veía tan tierno.

¿Me presentaría ante su familia como su novia? ¿O sólo como

su amiga? ¿Le caeré bien a su madre? ¿Sus tías, a las que él llama molestosas,

serán tan molestosas como él dice? ¿Lo criticarán por estar con alguien que

podría ser su hija?

Cientos de preguntas invaden mi mente, y yo simplemente

suspiro tratando de relajarme.

—¿Desea algo de tomar, señorita?- el

chofer me pregunta desde el volante.

—No, gracias- susurro amablemente y él asiente.

Entonces Ignacio gruñe y se mueve

hasta que su rostro completo queda

perdido en el hueco de mi cuello y sus

manos me rodean. Río.

—Estamos a media hora de llegar- el

chofer avisa y yo agradezco por lo bajo.

Paso mis manos por el brazo de Ignacio

—Ignacio— lo llamo en un susurro y él no se inmuta- despierta,

si no quieres llegar con cara de dormido.

-Sólo cinco minutos más- pide como

niño pequeño y yo río.

Y eso es lo qué pasa, él duerme alrededor de diez minutos

más y después despierta, dejando un beso en mi cuello

— buenos días.- dice sonriéndome, lo miro y sonrío

ante su cara hinchada por el sueño.

-¿Dormiste bien?—pregunto y él

asiente.

- Como bebé.- Responde y yo sonrío-no

había dormido— comenta y yo frunzo el ceño.

-¿Por qué?- pregunto y él se encoge en

hombros mirándome.

-Eres preciosa- murmura de la nada y

yo río.

Me encanta que Ignacio me diga esas cosas, porque me hace

sentir bien conmigo misma. Y es que aunque luzca como mierda, él siempre me

dirá que luzco bonita. Él me advierte que las amigas de su madre son

bastante... arrogantes, y que si no quería ir estaba en tiempo. ¡Pero vamos! Ya

estamos aquí, no hay nada que perder.

El auto para y Ignacio baja, ayudándome a mi a hacerlo.

Agradezco en un susurro y suspiro al ver el lugar.

La casa era blanca y gigante. Aparte que tenía decoraciones

bastante elegantes, y eso que sólo era la entrada.

-Es... asombroso-susurro y admiro

todo.

Ignacio sonríe y yo

trago saliva. En

cuanto nos acercamos más a la entrada,

siento la mano de Ignacio entrelazarse con la mía, y puedo

sentir un alivio recorrer todo mi cuerpo. Ambos avanzamos hasta introducirnos y

es ahí cuando siento como mi corazón estaba a punto de salirse.

En el momento en que entramos puedo notar como una que otra

persona nos miran extrañados, pero no sentía que

me miraban a mi.

-¿Quieres beber algo?- Ignacio me pregunta y yo niego

levemente y él asiente.

Puedo notar que cada segundo qué pasa, Ignacio obtiene más

un rostro de seriedad, hasta podría decir que de coraje.

—¿Qué pasa? - pregunto y acaricio su,

brazo, él me mira y niega.

- ¿Ignacio?- una mujer de alrededor de

cincuenta años lo llama, Ignacio tensa bastante su mandíbula

y ella lo abraza.

Trato de soltar la mano de Ignacio para que este le

devolviera la muestra de afecto pero, su agarre se vuelve más fuerte. Frunzo el

ceño al ver como simplemente, con su otra mano, le daba pequeños golpes a su

espalda, al contrario de la mujer, que lo abrazaba como si no lo hubiese visto

en años

- ¡bebé, que no te había visto en tanto tiempo!- la

mujer solloza y se separa de él. Ignacio mantiene su rostro serio y me acerca

un poco más a él.- Oh,

hola linda- me saluda y yo sonrío

levemente- soy Pattie la madre de Ignacio

— se introduce y yo alzo mis cejas.

-Mucho gusto, señora- la saludo con un

pequeño beso en la mejilla y ella sonrie- soy Franchesca soy...

-Ella es mi novia- Ignacio me interrumpe

y la cara de su madre se torna a una de

sorprendida y confusa.

- Ignacio, jamás me dijiste que...Bueno,

es que hace tanto tiempo que no te veía

— sacude su cabeza, y me escanea por

completo.

Me remuevo un poco incómoda y Ignacio se acerca un poco más

a mi

- eres muy hermosa-me alaga asintiendo

-Gracias.- Río nerviosa y ella mira a su

hijo. -Te hemos extrañado tanto.- Ella,

susurra tratando de tomar su mano, pero Ignacio simplemente

se aparta.

—Se nota- este ríe por lo bajo y yo

frunzo el ceño.

Puedo notar como Pattie baja un poco su mirada, triste y

entonces me sonríe levemente.

—Por favor, siéntense .- Nos ofrece y yo

agradezco.

Ambos caminamos y en lo que lo hacíamos, varias personas

saludan

a Justi a lo que el responde fríamente,

aunque las personas parecían estar

acostumbradas a ello. ¿Qué esta pasando?

Es como si Ignacio fuese una persona completamente

diferente, una persona fría y gruñona. Lo cual no es. En cuanto vemos una mesa

vacía nos sentamos en esta y yo me le quedo viendo unos segundos.

- Daddy.- lo llamo en un susurro y él

me mira.

Su mandíbula nunca estuvo relajada, ni un sólo segundo

—Tráeme una botella de whisky- le dice

al mesero que pasaba por detrás de mi, yo frunzo el ceño.

-Quiero sexo- digo y él me mira, alzo

mis cejas- ¿en serio?

—Lo siento .- Murmura y besa mi mano.

Yo ruedo los ojos- es simplemente que

llevo más de cinco años sin venir a una

cena familiar, y me siento muy incómodo — murmura y yo hago

una mueca de lado.

-¿Por qué? Es tu familia- digo y él se

encoge en hombros. Me quedo pensando unos minutos y frunzo

el ceño.- ¿cinco años?- pregunto y él ríe.

-¿En serio lo acabas de captar?- ríe y

yo ruedo los ojos.

Unos minutos después el mesero le trae una botella completa

de whisky a Ignacio y un vaso con hielo.

Ignacio abre la botella y comienza a beber de este licor

puro

- ¿te dije que luces jodidamente caliente con ese vestido?-

pregunta y yo sonrío, sintiendo el calor subir a mis mejillasmierda.- Te juro

que si en media hora el whisky no hace efecto,

voy llevarte a una habitación y follarte-

gruñe y yo relamo mis labios.

-¿Por qué eres tan frío con tu madre?

- pregunto y él me mira, sus cejas hacia

arriba, con su vaso de whisky frío en su

mano, llevándose este a sus labios

-¿Con Pattie?- pregunta y yo asiento

él deja el vaso en la mesa y me mira

directamente, golpeando su pie contra el piso seguidamente.

Pero nunca dice nada, ni una sola palabra sale de su boca.

—Ignacio— lo llamo y él traga todo el

líquido de un solo trago, entonces me

mira y suspira.

-Amor... Nena, no quiero ser grosero-

masculla y yo me levanto.

-Voy al baño- digo molesta, quitándome

el abrigo y tirándoselo encima, él

simplemente me mira.

—Esta de aquel lado- dice apuntando,

ruedo los ojos y comienzo a caminar

hasta llegar a mi destino.

Me miro en el espejo: el croptop y la falda seguían en el

lugar correcto, cepillo mi cabello con mis manos y checo que mi maquillaje siga

en

su lugar.

—Gracias por traerlo .- Escucho una voz

hablar, miro hacia donde provenía y veo como Pattie entraba

con una pequeña sonrisa en su rostro— hace años que no sabía nada de él, y

verlo entrar por la puerta simplemente me hizo muy feliz — comenta y yo sonrío,

.- pero... ¿cómo lo hiciste? Digo, se que ser su novia te debería de dar

prioridades, pero Ignacio jamás dejaría que alguien le dijera que hacer.- Ríe y

yo frunzo el ceño un poco.

--Señora, en realidad no se a que se

refiere- comentó y ella suspira- y en

realidad, Ignacio y yo no somos novios.

Sólo estamos saliendo-susurro y ella

parpadea varias veces.

-¿No tienen nada formal?- pregunta y

yo niego- ¿desde hace cuanto?

-Alrededor de cinco meses-murmuro,

no quería mentirle a la mamá de Ignacio

—Pequeña... No juegues así, ríe y yo

sonrío levemente.

-Señora....

-Llámame Pattie .- pide y yo asiento.

- Pattie, le estoy diciendo toda la verdad

.- río y ella sonrie de oreja a oreja- aparte, él fue el que

me pidió que viniera con él.- Digo y veo cierto brillo en sus ojos.

-Hace más de 4 años que no viene,

desde la otra chica con la que estuvo.-

murmura y yo asiento.

¿Qué si sentía celos? Obviamente no.

Ignacio tiene 25 años y es un hombre

apuesto, por supuesto que tuvo mucha

experiencia con otras mujeres. Es algo

que tengo muy presente.

-Con permiso, tengo que ir con Ignacio-

murmuro y ella asiente.

-¿Te puedo pedir un último favor?- pregunta y yo

asiento-cuídalo-susurra.

Yo trago saliva y asiento levemente, entonces salgo del baño

y camino de nuevo hasta donde me encontraba anteriormente

Puedo notar como Ignacio llevaba al

rededor de un cuarto de la botella, su

rostro seguía serio. Me siento enfrente de él y acerco mi

silla hacia la de él.

-¿No estás pensando en ponerte ebrio, o

si?– pregunto y él me mira directamente, sin decir una sola

palabra- si tu te pones ebrio, yo también- digo y él niega.

—No tienes permitido beber alcohol.-

dice y yo me cruzo de brazos.

—¿Quién me lo prohíbe?— pregunto y él alza sus cejas.

-¿Aparte de la ley?- me pregunta y yo

ruedo los ojos.- Yo.- Simplemente dice y

río.

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