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Daddy romance Capítulo 27

-¿Cómo estuvo Nueva York? - pregunto

dejando mi mochila en el suelo, él

balbucea.

—Hicimos varios contratos, expandiremos la empresa y

tendremos más trabajo — responde quitándose su reloj y yo sonrío.

—¡Eso es genial!— digo feliz y él sonríe

forzosamente, frunzo el ceño- ¿no estás

feliz?— pregunto.

-Claro que si, es simplemente que el

trabajo se duplicará y tendré más estrés

.- dice y después suspira.

Hago una mueca y me acerco a él, lo abrazo tratando de

calmarlo un poco lo cual funciona.

-Te irá genial, Daddy.- susurro y beso

su pecho. Me separo de él y hago una mueca de duda al ver su

rostro .- Te veo muy cansado- comentó al ver su rostro:

ojeras bastante grandes, bolsas debajo de sus ojos, su piel

estaba un poco más

pálida, incluso sus labios estaban un poco secos.

Ignacio ríe y

asiente.

—Necesito una buena siesta- aclara y yo

río.

-Entonces a dormir- digo simplemente

y él ríe.

—No podré dormir, mis problemas de

insomnio han vuelto- dice simplemente,

encogiéndose en hombros yo hago un

puchero.

—Por lo menos vamos a intentarlo .- Le

pido y comienzo a desabotonar su camisa, lo miro a los ojos

en cuanto desabrocho el primer botón y él alza sus cejas.- necesito que estes

bien despierto, por que si no ¿quién va a mimarme?- digo con voz infantil, la

cual sé que prende a Ignacio

Extraño, si, pero es lo que le gusta. En

cuanto le quito su camisa acaricio todo su pecho y dibujo

sobre sus tatuajes.

—Vale .- asiente y yo sonrío mirando

el pequeño corazón sobre su brazo.

acaricio este por unos segundos y Ignacio

alza brazo. Frunzo el ceño y lo miro

bostezando

- mierda, espero poder dormir porque tres días con alcohol y

sin dormir no es bueno- se queja y yo río.

Me siento sobre la cama pero

Ignacio frunce el ceño,

- Pero quítate esas prendas tan molestas, que solo estorban-

me dice y yo ruedo los ojos riendo.

-Quítate el pantalón tu primero- digo

y eso hace.

Se quita su cinturón y de ahí el pantalón negro que traía

puesto,

dejándolo en bóxers. Muerdo mi labio

inferior y lo miro directamente.

—Vas-me dice y yo me levanto y me

quito todas mis prendas, desde mi suéter hasta mis jeans,

quedando sólo en ropa interior.

Ignacio, quien estaba sentado en la

orilla de la cama observándome, me toma de la cintura y me

jala hacia él, siento sus besos entre mis senos y ascendiendo, pasando por mi

cuello donde succiona y muerde levemente, haciéndome gemir; mi mandíbula donde

deja pequeños y tiernos besos y sigue su camino hasta llegar a

mis labios, donde comienza a devorarlos como si estuviese

hambriento de ellos.

Sigo sus besos, me siento a horcajadas de él y siento sus

manos acariciar los

periféricos de mi anatomía con

delicadeza, como si del pétalo de una rosa se tratase, para

al final abrazar mi cintura fuertemente con sus brazos. Siento su erección

rozar con mi feminidad, lo que causa que por inercia sonría entre él beso, Ignacio

se separa de mi mordiendo mi labio inferior y dejando su cuerpo caer en la

cama.

Yo me quedo como estoy, y al verlo me dan ganas de besarlo

completo, y es lo que hago.

Bajo mi rostro hasta llegar a sus mejillas, donde comienzo a

dar pequeños picos, comienzo a bajar y mientras más bajo comienzo a succionar y

morder. Dejando

algunos hematomas por su cuello, pecho, abdomen y en su 'Y'.

Acaricio su erección por encima de su bóxer y lo miro

directamente. Sus ojos estaban cerrados, su mandíbula tensa y boca un entreabierta.

Relamo mis labios y sigo acariciando.

-Mierda, bebé. Ahora tienes que

chuparmela— pide y yo balbuceo.

—Pero me has dicho que tienes sueño-

murmuro me siento sobre mis piernas.

Ignacio se recarga en sus codos y me mira suplicante

- vale, vale. Pero con una condición- digo y él me mira

atento— si no te duermes, es la última que te hago

— él rie pero asiente .- ya, recuéstate

Ignacio hace lo que le digo y yo bajo sus

bóxers lentamente. En cuanto su pene

sale al aire yo lo tomo entre mis manos

y comienzo a acariciar este, acariciando

la punta con mi pulgar. Noto como Ignacio se comenzaba a

relajar muchísimo más.

Entonces me introduzco lo que puedo en mi boca, tratando de

lubricarlo, hago esto varias veces hasta que siento que fue suficiente y

comienzo a hacerlo con mis manos.

-Vamos, nena. Usa tu hermosa boca,

necesito estar dentro de ti- me pide y yo

ladeo mi cabeza mirándolo.

- Convénceme-susurro sensualmente y

él tensa más su mandíbula- manipúlame, hazme tu sumisa como

lo has hecho con otras. Oblígame a hacerte una mamada hasta no tener garganta-

le digo y él niega.

Yo simplemente sigo con mi mano

hasta que su semen sale a chorros.

Ignacio suelta un gemido pesado y yo subo su bóxer. Voy al

baño a limpiar mi rostro y boca, en cuanto vuelvo veo como Ignacio estaba donde

mismo, simplemente que ahora sentado. Camino hacia el lado contrario de la

cama, me subo y me recuesto entre las colchas, unos minutos después siento como

Ignacio se acercaba a mi y en cuestión de segundos me rodea con sus brazos, sus

piernas se entrelazan con las mías y su rostro se esconde en mi cuello.

—No voy a tratarte como he tratado a

otras— susurra de la nada y yo frunzo el ceño.

—¿Por qué no? - pregunto y él suspira,

comienza a acariciar mi cabello.

—¿Nunca tuviste una muñeca que querías tanto que la cuidabas

más que a las otras? - pregunta y yo asiento levemente- eso me pasa contigo. No

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