-¿Cómo estuvo Nueva York? - pregunto
dejando mi mochila en el suelo, él
balbucea.
—Hicimos varios contratos, expandiremos la empresa y
tendremos más trabajo — responde quitándose su reloj y yo sonrío.
—¡Eso es genial!— digo feliz y él sonríe
forzosamente, frunzo el ceño- ¿no estás
feliz?— pregunto.
-Claro que si, es simplemente que el
trabajo se duplicará y tendré más estrés
.- dice y después suspira.
Hago una mueca y me acerco a él, lo abrazo tratando de
calmarlo un poco lo cual funciona.
-Te irá genial, Daddy.- susurro y beso
su pecho. Me separo de él y hago una mueca de duda al ver su
rostro .- Te veo muy cansado- comentó al ver su rostro:
ojeras bastante grandes, bolsas debajo de sus ojos, su piel
estaba un poco más
pálida, incluso sus labios estaban un poco secos.
Ignacio ríe y
asiente.
—Necesito una buena siesta- aclara y yo
río.
-Entonces a dormir- digo simplemente
y él ríe.
—No podré dormir, mis problemas de
insomnio han vuelto- dice simplemente,
encogiéndose en hombros yo hago un
puchero.
—Por lo menos vamos a intentarlo .- Le
pido y comienzo a desabotonar su camisa, lo miro a los ojos
en cuanto desabrocho el primer botón y él alza sus cejas.- necesito que estes
bien despierto, por que si no ¿quién va a mimarme?- digo con voz infantil, la
cual sé que prende a Ignacio
Extraño, si, pero es lo que le gusta. En
cuanto le quito su camisa acaricio todo su pecho y dibujo
sobre sus tatuajes.
—Vale .- asiente y yo sonrío mirando
el pequeño corazón sobre su brazo.
acaricio este por unos segundos y Ignacio
alza brazo. Frunzo el ceño y lo miro
bostezando
- mierda, espero poder dormir porque tres días con alcohol y
sin dormir no es bueno- se queja y yo río.
Me siento sobre la cama pero
Ignacio frunce el ceño,
- Pero quítate esas prendas tan molestas, que solo estorban-
me dice y yo ruedo los ojos riendo.
-Quítate el pantalón tu primero- digo
y eso hace.
Se quita su cinturón y de ahí el pantalón negro que traía
puesto,
dejándolo en bóxers. Muerdo mi labio
inferior y lo miro directamente.
—Vas-me dice y yo me levanto y me
quito todas mis prendas, desde mi suéter hasta mis jeans,
quedando sólo en ropa interior.
Ignacio, quien estaba sentado en la
orilla de la cama observándome, me toma de la cintura y me
jala hacia él, siento sus besos entre mis senos y ascendiendo, pasando por mi
cuello donde succiona y muerde levemente, haciéndome gemir; mi mandíbula donde
deja pequeños y tiernos besos y sigue su camino hasta llegar a
mis labios, donde comienza a devorarlos como si estuviese
hambriento de ellos.
Sigo sus besos, me siento a horcajadas de él y siento sus
manos acariciar los
periféricos de mi anatomía con
delicadeza, como si del pétalo de una rosa se tratase, para
al final abrazar mi cintura fuertemente con sus brazos. Siento su erección
rozar con mi feminidad, lo que causa que por inercia sonría entre él beso, Ignacio
se separa de mi mordiendo mi labio inferior y dejando su cuerpo caer en la
cama.
Yo me quedo como estoy, y al verlo me dan ganas de besarlo
completo, y es lo que hago.
Bajo mi rostro hasta llegar a sus mejillas, donde comienzo a
dar pequeños picos, comienzo a bajar y mientras más bajo comienzo a succionar y
morder. Dejando
algunos hematomas por su cuello, pecho, abdomen y en su 'Y'.
Acaricio su erección por encima de su bóxer y lo miro
directamente. Sus ojos estaban cerrados, su mandíbula tensa y boca un entreabierta.
Relamo mis labios y sigo acariciando.
-Mierda, bebé. Ahora tienes que
chuparmela— pide y yo balbuceo.
—Pero me has dicho que tienes sueño-
murmuro me siento sobre mis piernas.
Ignacio se recarga en sus codos y me mira suplicante
- vale, vale. Pero con una condición- digo y él me mira
atento— si no te duermes, es la última que te hago
— él rie pero asiente .- ya, recuéstate
Ignacio hace lo que le digo y yo bajo sus
bóxers lentamente. En cuanto su pene
sale al aire yo lo tomo entre mis manos
y comienzo a acariciar este, acariciando
la punta con mi pulgar. Noto como Ignacio se comenzaba a
relajar muchísimo más.
Entonces me introduzco lo que puedo en mi boca, tratando de
lubricarlo, hago esto varias veces hasta que siento que fue suficiente y
comienzo a hacerlo con mis manos.
-Vamos, nena. Usa tu hermosa boca,
necesito estar dentro de ti- me pide y yo
ladeo mi cabeza mirándolo.
- Convénceme-susurro sensualmente y
él tensa más su mandíbula- manipúlame, hazme tu sumisa como
lo has hecho con otras. Oblígame a hacerte una mamada hasta no tener garganta-
le digo y él niega.
Yo simplemente sigo con mi mano
hasta que su semen sale a chorros.
Ignacio suelta un gemido pesado y yo subo su bóxer. Voy al
baño a limpiar mi rostro y boca, en cuanto vuelvo veo como Ignacio estaba donde
mismo, simplemente que ahora sentado. Camino hacia el lado contrario de la
cama, me subo y me recuesto entre las colchas, unos minutos después siento como
Ignacio se acercaba a mi y en cuestión de segundos me rodea con sus brazos, sus
piernas se entrelazan con las mías y su rostro se esconde en mi cuello.
—No voy a tratarte como he tratado a
otras— susurra de la nada y yo frunzo el ceño.
—¿Por qué no? - pregunto y él suspira,
comienza a acariciar mi cabello.
—¿Nunca tuviste una muñeca que querías tanto que la cuidabas
más que a las otras? - pregunta y yo asiento levemente- eso me pasa contigo. No

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Daddy