-Mierda, mierda, mierda.- igo
emocionada mientras bajo del auto de
Ignacio
—Bienvenida a Paris, bebé .-murmura,
y yo sonrío de oreja a oreja mientras
de mi garganta se escapaba un chillido
de emoción. Abrazo a Ignacio y este ríe
— vamos, te quiero enseñar donde nos
quedaremos- susurra en mi oído y yo
asiento.
Ignacio y yo caminamos hasta introducirnos en el lobby del
hotel el cual se veía sumamente lujoso. Ignacio habla con la secretaria la cual
lo miraba con ojos de tentación, frunzo el ceño.
Camino hasta Harry y abrazo su brazo
-Señor Diaz... mmmh... La suite
presidencial, aquí está-la señorita
dice y yo miro a Ignacio, quien me dedica
una pequeña sonrisa mientras me mira
— ¿quiere una llave o también quiere
una para la pequeña?- le pregunta y yo
arrugo mi nariz.
—Sólo una .- responde y yo bufo.
La chica le entrega la tarjeta para entrar a Ignacio y puedo notar como su mano toca la de él por
unos segundos,
intencionalmente.
-Estoy para servirle, señor Diaz- ella
murmura y Ignacio simplemente asiente.
Ambos comenzamos a caminar hasta el
ancestor donde yo me cruzo de brazos y miro al suelo.
-¿Qué pasa?- me pregunta y yo niego.- nena
-Que eres muy guapo! - exclamo y él
frunce el ceño— todas las putas mujeres están detrás de ti y
eso no es justo-bufo y Ignacio ríe.
—No se de que cojones estás hablando
– dice simple y el asesor se abre.
Salgo mientras ruedo mis ojos y puedo ver que sólo hay una
puerta. Miro a Ignacio quien simplemente sonríe mientras me mira- anda, abre la
puerta— digo y él extiende su mano hacia mi, niego.
-Vamos, bebé. No puedes enojarte
conmigo, no aquí, no ahora- susurra y yo lo miro confusa-si
peleamos ahora, no disfrutaremos el viaje. Hablemos de
esto tranquilos, ¿vale?- me pregunta y lo miro por unos
segundos pensando sobre mi respuesta, y la verdad era que Ignacio estaba en lo
cierto.
Mi primera vez en Paris, la ciudad del
amor, y es con Ignacio. Suspiro y tomo su
mano, él sonríe de nuevo y me atrae hacia él fuertemente
hasta besarme. Su beso era lento pero apasionado, paso mis manos por su cabello
y gimo al sentir sus manos apretar mi culo.
-Vamos, que quiero llevarte a conocer.-
susurra separándose de mi y yo asiento.
Entonces abre la puerta para después
introducirnos en lo que parecía una
jodida casa. Todo era elegante, trago
saliva y de la nada puedo ver a Ignacio
sentado en la cama, viéndome
- Abre la persiana-murmura y yo obedezco.
Podía ver toda la ciudad, los carros se
veían tan pequeños pero lo mejor era la
Torre Eiffel. Ahí estaba, se veía pequeña, pero podía verla.
Sonrío y miro a Ignacio quien me miraba con una sonrisa. Corro hasta él y me
tiro sobre él sin cuidado.
Escucho una carcajada de su parte y yo no me evito reír. Me
separo un poco de él y Ignacio para un
mechón de cabello por detrás de mi oreja.
-Te dije que estaríamos con la Torre Eiffel de vista-
comenta y yo ruedo los ojos mientras río. Nos miramos durante unos minutos-
quiero que vayas a una fiesta, conmigo-susurra y acaricia mi cabello.
-No he traído ropa como para ir de fiesta — me quejo y él
sonríe sin mostrar sus dientes— mucho menos con las fiestas a las que tú
asistes- digo.
- Será una fiesta más... Como de tu estilo
– dice y yo frunzo el ceño .- y por la ropa, podemos ir a un
centro comercial ahora mismo-se encoge en hombros y yo niego.
—No tengo dinero, y no aceptaré el tuyo — digo firme y me
levanto- por cierto, ¿dónde están nuestras maletas? - le pregunto y él se
sienta sobre el colchón Se encoge en hombros.
-En Londres- dice simplemente y yo
frunzo el ceño-sabía que te negarías a
que te comprara cosas estando aquí, así
que me asegure que tus cosas no llegaran – dice simple y yo
abro mis ojos como plato.
—¡Pero!....
-Anda, que perdemos tiempo,.- dice
levantándose y caminando hacia la
puerta, arrugo mi nariz, .- Entre más
temprano lleguemos, mejor- dice y me
espera en la puerta, niego.
-Eres increíble— digo incrédula y él
sonríe.
-Lo sé.- dice simplemente, ruedo los
ojos y camino hasta la puerta.
Ignacio abre está dejándome pasar, para él salir detrás mío.
Ambos subimos al ascensor y no decimos ni una palabra hasta que siento como Ignacio
me azota contra una de las paredes de este y comienza a besarme.
Su lengua entraba a mi cavidad bucal y
sus dientes mordían mi labio inferior de vez en cuando, su
mano apretando mis senos y mis manos sobre sus hombros, gimo y escucho el
ascensor abrirse y fue suficiente para que ambos nos separásemos. Jadeo y veo a
dos hombres frente a nosotros
entrelaza su mano con la mía y jalándome hacia fuera. Río
silenciosamente y simplemente lo sigo.
Ambos caminamos hasta donde
Ignacio había estacionado el auto y nos
introducimos en este, entonces Ignacio
arranca y comenzamos a andar por las
calles de la capital de Francia.
Una ciudad completamente hermosa,
incluso lo que en Londres me parecería
feo aquí me parece precioso. Ignacio toma mi mano y la
entrelaza con la mía
-Mi madre me dijo que mi padre y ella
me hicieron aquí, .- Comentó y Ignacio me mira por unos
segundos sonriente, como si tratase de reír- lo sé, es extraño que mi madre me
diga donde mi padre y ella follaron para tenerme, pero lo hizo-me encojo en
hombros.
-Tu madre debe de ser genial, entonces
— dice- digo, te tiene confianza se
nota-relamo mi mis labios y ladeo mi
cabeza.
Y puedo notar como de la nada
comienza a dudar algo, como si me
quisiera decir algo pero a la vez no.
-¿Qué pasa?- le pregunto y él niega—
Daddy vamos- susurro y beso sus nudillos — puedes decirme.
-Es simplemente que me entró una duda tonta, en realidad
nada importante-se encoge en hombros.
-Entonces si es tonta, puedes
preguntarla— digo obvia, él me mira de
reojo y suspira.
– Te quería preguntar si... Bueno es que
dices que tu padre estuvo los primeros
tres años de tu vida, pero, ¿qué recuerdas de él?— me
pregunta y yo trago saliva,
—No hablo mucho de él— susurro y
Ignacio inhala fuertemente.
—No tienes que responderlo, era
simplemente una duda tonta, .- Repite y yo niego.
—No recuerdo mucho-susurro— mis
tías a veces le dicen a mi madre que
yo soy un clon de él, que me parezco
bastante- río— recuerdo que me cantaba una canción para
dormir... No recuerdo el nombre— niego con la cabeza, .- También que me llevaba
a un parque cerca de la casa donde vivíamos casi todos los días.
-Suena como un gran padre- Ignacio
murmura y yo suspiro, paso mi mano por mi cabello y miro por
la ventana
-Bueno, nunca sabré si lo era-río y se
hace presente un silencio incómodo.
—¿Nunca intentaste buscarlo?- me
pregunta y yo niego.
—Si nos abandonó a mi madre y a mi,
me imagino que no era algo necesario
.- respondo simplemente y Ignacio suspira. Asiente.
Unos minutos después Ignacio se
estaciona en un gran centro comercial y mierdas que se veía
lujoso, suspiro.
Entramos y puedo ver el centro comercial más grande que
jamás había visto, y las mejores tiendas en el.
Suspiro, jamás me acostumbrare a esto.
-Mi hermana ama los vestidos Chanel
– susurra en mi oído y yo le sonrío
levemente- vamos, di una tienda, qué
hay bastantes, .- me anima y yo balbuceo.
-Te dejare que escojas por mi- digo y él
sonríe de lado.
-Pues bien, tenemos que comprarte
'hasta nueva lencería- me dice
encogiéndose en hombros- vayamos
primero por un buen conjunto.
Y así fue. Entramos a tantas tiendas
distintas y yo dejaba que Ignacio escogiera para mi. Me ha
terminado comprando cuatro conjuntos de lencería, dos vestidos, dos pantalones,
dos blusas, dos pares de tenis, dos bolsos y dos tacones. Sin contar que me ha
vuelto a comprar algunas cosas de maquillaje porque decía que me gustaba tanto
que no podíamos ignorarlo.
Sentía tantas ganas de decirle que tenía
tantas ganas de ir al baño y devolver todo pero él traía las
bolsas y... mierda.
-¿Crees que necesites otro vestido? .- dice y yo abro mis
ojos como platos.
-¡Ignacio sólo estaremos aquí dos noches
y dos días y me has comprado ropa para cómo 4 días!— exclamo
y él hace una pequeña mueca.
—Pero es que más vale prevenir- aclara
y yo suspiro, recargo mi frente en su
pecho.

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