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Daddy romance Capítulo 28

-Mierda, mierda, mierda.- igo

emocionada mientras bajo del auto de

Ignacio

—Bienvenida a Paris, bebé .-murmura,

y yo sonrío de oreja a oreja mientras

de mi garganta se escapaba un chillido

de emoción. Abrazo a Ignacio y este ríe

— vamos, te quiero enseñar donde nos

quedaremos- susurra en mi oído y yo

asiento.

Ignacio y yo caminamos hasta introducirnos en el lobby del

hotel el cual se veía sumamente lujoso. Ignacio habla con la secretaria la cual

lo miraba con ojos de tentación, frunzo el ceño.

Camino hasta Harry y abrazo su brazo

-Señor Diaz... mmmh... La suite

presidencial, aquí está-la señorita

dice y yo miro a Ignacio, quien me dedica

una pequeña sonrisa mientras me mira

— ¿quiere una llave o también quiere

una para la pequeña?- le pregunta y yo

arrugo mi nariz.

—Sólo una .- responde y yo bufo.

La chica le entrega la tarjeta para entrar a Ignacio y puedo notar como su mano toca la de él por

unos segundos,

intencionalmente.

-Estoy para servirle, señor Diaz- ella

murmura y Ignacio simplemente asiente.

Ambos comenzamos a caminar hasta el

ancestor donde yo me cruzo de brazos y miro al suelo.

-¿Qué pasa?- me pregunta y yo niego.- nena

-Que eres muy guapo! - exclamo y él

frunce el ceño— todas las putas mujeres están detrás de ti y

eso no es justo-bufo y Ignacio ríe.

—No se de que cojones estás hablando

– dice simple y el asesor se abre.

Salgo mientras ruedo mis ojos y puedo ver que sólo hay una

puerta. Miro a Ignacio quien simplemente sonríe mientras me mira- anda, abre la

puerta— digo y él extiende su mano hacia mi, niego.

-Vamos, bebé. No puedes enojarte

conmigo, no aquí, no ahora- susurra y yo lo miro confusa-si

peleamos ahora, no disfrutaremos el viaje. Hablemos de

esto tranquilos, ¿vale?- me pregunta y lo miro por unos

segundos pensando sobre mi respuesta, y la verdad era que Ignacio estaba en lo

cierto.

Mi primera vez en Paris, la ciudad del

amor, y es con Ignacio. Suspiro y tomo su

mano, él sonríe de nuevo y me atrae hacia él fuertemente

hasta besarme. Su beso era lento pero apasionado, paso mis manos por su cabello

y gimo al sentir sus manos apretar mi culo.

-Vamos, que quiero llevarte a conocer.-

susurra separándose de mi y yo asiento.

Entonces abre la puerta para después

introducirnos en lo que parecía una

jodida casa. Todo era elegante, trago

saliva y de la nada puedo ver a Ignacio

sentado en la cama, viéndome

- Abre la persiana-murmura y yo obedezco.

Podía ver toda la ciudad, los carros se

veían tan pequeños pero lo mejor era la

Torre Eiffel. Ahí estaba, se veía pequeña, pero podía verla.

Sonrío y miro a Ignacio quien me miraba con una sonrisa. Corro hasta él y me

tiro sobre él sin cuidado.

Escucho una carcajada de su parte y yo no me evito reír. Me

separo un poco de él y Ignacio para un

mechón de cabello por detrás de mi oreja.

-Te dije que estaríamos con la Torre Eiffel de vista-

comenta y yo ruedo los ojos mientras río. Nos miramos durante unos minutos-

quiero que vayas a una fiesta, conmigo-susurra y acaricia mi cabello.

-No he traído ropa como para ir de fiesta — me quejo y él

sonríe sin mostrar sus dientes— mucho menos con las fiestas a las que tú

asistes- digo.

- Será una fiesta más... Como de tu estilo

– dice y yo frunzo el ceño .- y por la ropa, podemos ir a un

centro comercial ahora mismo-se encoge en hombros y yo niego.

—No tengo dinero, y no aceptaré el tuyo — digo firme y me

levanto- por cierto, ¿dónde están nuestras maletas? - le pregunto y él se

sienta sobre el colchón Se encoge en hombros.

-En Londres- dice simplemente y yo

frunzo el ceño-sabía que te negarías a

que te comprara cosas estando aquí, así

que me asegure que tus cosas no llegaran – dice simple y yo

abro mis ojos como plato.

—¡Pero!....

-Anda, que perdemos tiempo,.- dice

levantándose y caminando hacia la

puerta, arrugo mi nariz, .- Entre más

temprano lleguemos, mejor- dice y me

espera en la puerta, niego.

-Eres increíble— digo incrédula y él

sonríe.

-Lo sé.- dice simplemente, ruedo los

ojos y camino hasta la puerta.

Ignacio abre está dejándome pasar, para él salir detrás mío.

Ambos subimos al ascensor y no decimos ni una palabra hasta que siento como Ignacio

me azota contra una de las paredes de este y comienza a besarme.

Su lengua entraba a mi cavidad bucal y

sus dientes mordían mi labio inferior de vez en cuando, su

mano apretando mis senos y mis manos sobre sus hombros, gimo y escucho el

ascensor abrirse y fue suficiente para que ambos nos separásemos. Jadeo y veo a

dos hombres frente a nosotros

entrelaza su mano con la mía y jalándome hacia fuera. Río

silenciosamente y simplemente lo sigo.

Ambos caminamos hasta donde

Ignacio había estacionado el auto y nos

introducimos en este, entonces Ignacio

arranca y comenzamos a andar por las

calles de la capital de Francia.

Una ciudad completamente hermosa,

incluso lo que en Londres me parecería

feo aquí me parece precioso. Ignacio toma mi mano y la

entrelaza con la mía

-Mi madre me dijo que mi padre y ella

me hicieron aquí, .- Comentó y Ignacio me mira por unos

segundos sonriente, como si tratase de reír- lo sé, es extraño que mi madre me

diga donde mi padre y ella follaron para tenerme, pero lo hizo-me encojo en

hombros.

-Tu madre debe de ser genial, entonces

— dice- digo, te tiene confianza se

nota-relamo mi mis labios y ladeo mi

cabeza.

Y puedo notar como de la nada

comienza a dudar algo, como si me

quisiera decir algo pero a la vez no.

-¿Qué pasa?- le pregunto y él niega—

Daddy vamos- susurro y beso sus nudillos — puedes decirme.

-Es simplemente que me entró una duda tonta, en realidad

nada importante-se encoge en hombros.

-Entonces si es tonta, puedes

preguntarla— digo obvia, él me mira de

reojo y suspira.

– Te quería preguntar si... Bueno es que

dices que tu padre estuvo los primeros

tres años de tu vida, pero, ¿qué recuerdas de él?— me

pregunta y yo trago saliva,

—No hablo mucho de él— susurro y

Ignacio inhala fuertemente.

—No tienes que responderlo, era

simplemente una duda tonta, .- Repite y yo niego.

—No recuerdo mucho-susurro— mis

tías a veces le dicen a mi madre que

yo soy un clon de él, que me parezco

bastante- río— recuerdo que me cantaba una canción para

dormir... No recuerdo el nombre— niego con la cabeza, .- También que me llevaba

a un parque cerca de la casa donde vivíamos casi todos los días.

-Suena como un gran padre- Ignacio

murmura y yo suspiro, paso mi mano por mi cabello y miro por

la ventana

-Bueno, nunca sabré si lo era-río y se

hace presente un silencio incómodo.

—¿Nunca intentaste buscarlo?- me

pregunta y yo niego.

—Si nos abandonó a mi madre y a mi,

me imagino que no era algo necesario

.- respondo simplemente y Ignacio suspira. Asiente.

Unos minutos después Ignacio se

estaciona en un gran centro comercial y mierdas que se veía

lujoso, suspiro.

Entramos y puedo ver el centro comercial más grande que

jamás había visto, y las mejores tiendas en el.

Suspiro, jamás me acostumbrare a esto.

-Mi hermana ama los vestidos Chanel

– susurra en mi oído y yo le sonrío

levemente- vamos, di una tienda, qué

hay bastantes, .- me anima y yo balbuceo.

-Te dejare que escojas por mi- digo y él

sonríe de lado.

-Pues bien, tenemos que comprarte

'hasta nueva lencería- me dice

encogiéndose en hombros- vayamos

primero por un buen conjunto.

Y así fue. Entramos a tantas tiendas

distintas y yo dejaba que Ignacio escogiera para mi. Me ha

terminado comprando cuatro conjuntos de lencería, dos vestidos, dos pantalones,

dos blusas, dos pares de tenis, dos bolsos y dos tacones. Sin contar que me ha

vuelto a comprar algunas cosas de maquillaje porque decía que me gustaba tanto

que no podíamos ignorarlo.

Sentía tantas ganas de decirle que tenía

tantas ganas de ir al baño y devolver todo pero él traía las

bolsas y... mierda.

-¿Crees que necesites otro vestido? .- dice y yo abro mis

ojos como platos.

-¡Ignacio sólo estaremos aquí dos noches

y dos días y me has comprado ropa para cómo 4 días!— exclamo

y él hace una pequeña mueca.

—Pero es que más vale prevenir- aclara

y yo suspiro, recargo mi frente en su

pecho.

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