Alcohol, tabaco y sexo.
Las tres palabras perfectas para describir la noche.
Ignacio se encontraba dormido plácida-
mente a mi lado, su cuerpo desnudo y
aún podía oler al alcohol y el tabaco en la habitación. Nos
habíamos divertido como nunca, jamás había visto a Ignacio ebrio y mierda...
espero que se repita mil y una vez más.
Me levanto de la cama buscando los
bóxers y la camisa de Ignacio para
colocármelos yo, pues no me pondría un cambio de ropa
interior limpia.
Sabía que en cuanto Ignacio despertara tomariamos una ducha.
Tomo mi teléfono y llamo a mi madre,
seguramente debe de estar preocupada,
no le llamo desde que me fui. Uno, dos,
tres pitidos suenan y no paran hasta que me manda al buzón.
Suspiro y vuelvo a intentarlo, pero fracaso en el intento así que decido
dejarle un mensaje diciéndole, que me la estaba pasando genial con Liz y su
familia.
Ahí tenía una ventaja, pues mi madre no conocía a la familia
de Liz por el poco tiempo que posee. Suspiro y miro a Ignacio quien simplemente
se remueve en la cama con su ceño fruncido, veo como empieza a mover su brazo
como si buscará algo y entonces abre lentamente los ojos.
-¿Por qué no estás en la cama?- me
pregunta con su voz mañanera. Esa voz
tan ronca y sexy, pero a la vez tierna, que me mataba.
-Porque me he puesto prendas-susurro
y me siento en la orilla de la cama, él se sienta para
después tirar de la parte superior de su cuerpo hacia mi.
Su cabeza cae sobre mis piernas y yo
simplemente río levemente.
-No necesitas prendas- dice confuso
y yo ruedo los ojos- no hagas eso, es de
mala educación.- Me repite por milésima vez desde que lo
conozco y yo alzo mis cejas, él estira su cuerpo con fuerza y después relaja el
mismo.- Hay que dormir un poco más de cucharita, anda-me pide y me abraza,
sonrío .- Es que estás tan calientita y pequeña- susurra.
-Que ya son las doce .- Digo riendo y él
bufa-vamos Daddy, porque me prometiste llevarme hoy a la
Torre Eiffel-le recuerdo y él suspira.
-Vale- se queja y se levanta.
Comienza a caminar desnudo con todo su cuerpo en exposición,
se dirige hacia el baño y entonces me mira como si me estuviese, esperando
- ¿no vamos a ducharnos?.-
me pregunta y yo sonrío. Lo sabia- ¿no
tienes resaca?- me pregunta mientras
camino hacia él, me encojo en hombros.
-Un poco, pero puedo soportarlo-río y
él no duda en quitarme las prendas que
me acababa de poner
simplemente le cedo el paso para proceder al baño, el cual
en realidad fue rápido, simplemente hicimos lo que teníamos que
hacer aunque Ignacio de vez en cuando me tomaba del culo o me robaba uno que
otro beso.
En cuanto terminamos hacemos lo
que normalmente haríamos: secarnos,
cambiarnos, peinarnos y yo simplemente darme una pasada
ligera de maquillaje.
En cuanto terminamos nos dirigimos
hasta su auto e introducirnos en este.
-¿Quién murió?- le pregunto
refiriéndome a su elección de colores:
negro, negro y más negro. Ignacio niega
con su cabeza y ríe por lo bajo.
-Hoy iremos a cenar, será algo elegante
- me comenta y yo simplemente asiento
- y nada de alcohol para ti, señorita- me
dice y yo frunzo el ceño.
-Pero...
-He sido paciente respecto a tu alcoholismo, Marie, pero no
me voy a arriesgar.- dice y comienza a andar, frunzo el ceño.
-¿Arriesgarte a qué?
--A que algo malo te pase- se encoge en
hombros y río sarcástica- aparte, apenas tienes 17 años, no
es bueno empezar tan rápido- niega y yo hago un puchero.
-Pero es que..
-Nada, Franchesca . No habrá más alcohol para ti- dice y yo
bufo.
No es que desee beber, simplemente que si la ocasión lo
merita creo que es necesario. Ignacio pasa a un Starbucks por el lado del
autoservicio para un café y pide un café americano sin nada y un
frappuccino con caramelo para mi, aparte de dos pastelillos.
En cuanto nos lo entregan Ignacio paga y sigue andando.
-¿Cómo es que te gusta eso? Es asqueroso-hago una mueca de
asco viendo como toma su café tranquilamente.
-Es delicioso una vez que te acostumbras al sabor, justo
como el alcohol- dice y yo alzo mis cejas.
-Pura mierda-digo y Ignacio ríe.
El tráfico era de lo peor, estaba incluso peor que en
Londres. Ignacio bufa desesperado
- hey, tranquilo-digo y él suspira-
juguemos a algo-le digo simplemente y
él me mira incrédulo- ¿verdad o reto?.-
pregunto y él rie
-Reto-me dice y yo lo miro
-Te reto a decirle a Niall que estás
conmigo en Paris-río y él alza sus cejas.
-¿Qué pasa si no lo cumplo? - me
pregunta y yo lo miro directamente.
-Tendrás un castigo-me encojo en
hombros, él me mira unos segundos pero después toma su
teléfono, lo desbloquea y marca el número de Niall.- Ponlo en altavoz.- Digo, Ignacio
rueda los ojos pero lo hace.
*Llamada Telefónica*
-¿Qué pasa?- Niall contesta, Ignacio me
mira y niega.
-Sólo para preguntarte por la empresa.-
murmura- ¿todo bien?
-Creo que si, creo que estoy de acuerdo
contigo en el 90% de los contratos- dice y yo sonrío.
-Vale, gracias hombre, Franchesca y yo te
lo agradecemos-murmura y Niall no
responde.
-Te la llevaste a Paris- afirma y Ignacio
suspira- Ignacio, estas cometiendo un
puto error con ella .-Niall dice y Ignacio le quita el
altavoz.
Siento cierto dolor en mi pecho, trago saliva. Lo último que
escucho es Ignacio despedirse de Niall y siento su
mano sobre mi muslo.
*Fin Llamada Telefónica*
-Hey, Niall no sabe na....
-Es mi turno- niego con la cabeza y él
me mira inseguro.
-Vale- suspira- ¿verdad o reto?- me
pregunta.
-Verdad- digo y puedo ver una sonrisa
en su rostro.
-¿Qué sientes por mi?- me pregunta
sin dudarlo, lo miro directamente y me
encojo en hombros.
-Te quiero bastante-digo, tomo
su mano y la entrelazó con la mía, él
simplemente cede.- no sabes cuanto... Y
quisiera responderte que te amo como tu me dices amar a mi,
pero es que jamás he estado enamorada antes y no se como se supone que debe de
sentirme para confirmar que estoy enamorada de ti.- susurro y beso sus nudillosIgnacio
me mira con una simple sonrisa. No se veía decepcionado ni molesto, en realidad
se veía feliz. Asiente y él ahora besa mis nudillos
.- Vale, es tu turno ¿verdad o
reto?- pregunto y él suspira.
-Verdad- me dice y yo suelto un
pequeño "mmmh" de duda.
-Dime la verdad de lo que pasó todo
el tiempo que estuviste en la escuela,
porque por lo que supe yo te conocí meses después de que
entrarás- digo y él alza sus cejas, el auto avanza.
-¿A qué te refieres?
- ¿A quién más te follaste?-pregunto
y él tensa su mandíbula.- Vamos, Ignacio
Prefiero que me lo digas en este momento que después, si
llegamos a tener algo serio- me encojo en hombros y él suspira, entonces
asiente.
-Comencé como maestro de tu escuela
alrededor de tres meses antes- comenta, .- sólo le daba
clases a los de último año, y mi sobrino había entrado... James.
-¿Es tu sobrino?- le pregunto y él
asiente- vaya...
-Si, como sea- dice simplemente-
bueno, yo follé una o dos veces con la
secretaria- rasca su nuca y yo siento mi
cuerpo arder. Lo sabía.
-¿Ajá..?- lo incito a que prosiga. Ignacio
me mira de reojo inseguro.
-¿Estás segura?.- Me pregunta y yo río.
-Vamos, no tenemos etiqueta Ignacio
aparte a todas las follaste antes de mi,
¿cierto?- pregunto y Ignacio me mira.
Suspira.
-También me follé a las maestras creo
que una era de arte, otra de física y otra
de francés si mi memoria no me falla
.-dice, lo miro incrédula- y alumnas... No hubo muchas en
realidad...
-Debes estar jodiendome- digo y él me
mira preocupado.
-Estoy siendo sincero contigo porque
voy en serio-murmura y yo trago saliva
- puedo parar aquí, pero creo que
necesito decirte todos mis errores en este momento- dice
nervioso y yo frunzo el ceño.
Dudo unos segundos, pero en realidad quería saber que tanto
había hecho.
-Adelante.
Entonces me dice como antes de
conocerme se folló a una que otra alumna de último grado de
preparatoria, pero fue bastante astuto y tengo que darle puntos por eso. No se
follaba a cualquiera, se follaba a las plásticas, las cuales ya habían
acusado falsamente a profesores de acoso sexual y ahí si lo
acusaban de algo no tendrían pruebas.
Cuando lo colocaron como maestro de tercero de secundaria y
de consejero fue cuando a más chicas de último grado trato de seducirlas.
-Pero hubo algo en ti-susurra- nunca
caíste en ninguna de mis trampas-me
dice confuso, frunzo el ceño-bueno, no
'hasta que te lleve a mi casa.
-¿Qué trampas?- pregunto y él me mira
incrédulo.

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