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Daddy romance Capítulo 34

Franchesca pov's

Escucho sus pasos alrededor de mi, y en

ese momento me sentia como una presa

que estaba a punto de ser cazada.

-Vaya- masculla y siento mi piel

erizarse al escuchar su voz.- ¿Así que

quieres jugar un rato, preciosa?-

pregunta con su voz enronquecida por la lujuría.- Bien, pues

jugaremos. Pero lo haremos bajo mis reglas.

Jadeo del susto al escuchar un objeto

caer al suelo, trato de bajar el rostro pero Ignacio lo

evita. Siento como coloca algo sobre mi cuello y ajusta éste lo suficiente

ajustado para no caerse pero no lo suficiente como para asfixiarme.

-Oh, linda-murmura y siento sus manos acariciar mis hombros

delicadamente.

Su tacto frío causa que un escalofrío

recorra mi espina dorsal, pero a la vez

ese mismo tacto frío me causa cierta paz interna

- no sabes cuanto tiempo llevo deseando verte así,

mierda-gruñe y de

un segundo a otro sus labios comienzan a devorar los míos.

Yo sigo su beso con cierta desesperación de no poder tomarlo

de

los hombros o acariciar su pecho.

Gruño, escucho como Ignacio ríe levemente y al no sentir su

respiración mezclarse con la mía se que se ha levantado, o por lo menos se ha

volteado.

Entonces siento cierta comezón en mi nariz.

- Ignacio....

-Regla número uno.- Dice en voz

bastante alta, me exalto.- Sólo me

llamaras Señor o Daddy, ¿entendido?-

asiento levemente- de no ser así tendrás

un castigo- trago saliva.

La comezón se hacía cada vez más desesperante.

- Daddy...

-Regla número dos.- Sigue y yo suspiro

- no puedes correrte hasta que yo te lo

ordene- murmura y acaricia mi barbilla, asiento.- Regla

número tres, tienes que pedirme mi consentimiento para cualquier cosa que

quieras hacer.

-Si, señor- susurro y un corto silencio

se hace presente.

-Regla número cuatro y más importante: lo que pase hoy, se

quedará aquí para siempre, no será comentado nunca más - susurra y escucho su

voz llena de lujuria. Asiento- ¿entendiste las reglas, pequeña?- me pregunta y

yo asiento.- no escucho.

-Si, señor-respondo en un murmuro.

Siento como se acerca a mi, y cuando

siento sus manos sobre mis brazos

aprovecho mi oportunidad para acercar mi rostro lo más

posible a él y pasar mi nariz por lo que parecía ser su camisa.

Santo cielo, juraba que iba a morir de

desesperación.

-¿Qué pasa? ¿Quieres que Daddy te

empiece a tocar, preciosa? - pregunta y

yo asiento, aunque en realidad no era la razón por la que me

había acercado a él. El no tiene porque saberlo.- Tan bonita y tan

desesperada.- Ríe burlón.- Primero vamos a divertirnos un rato, bonita.-

susurra y me ayuda a levantarme.

- Daddy.- Lo llamo y él no responde- me

gustaría que me besaras- susurro y

escucho como da unos pasos lejos de mi- por favor.

-Tienes que ganártelo- pronuncia y yo

bufo- ¿te gusta comportarte mal, no es

así?- pregunta y podía incluso jurar que

estaba enojado.- A Daddy no le gusta que sus chicas se

quejen-gruñe.

Trago saliva al sentir como me tomaba fuertemente del brazo

y me recostaba sobre la cama.

De un giro brusco me coloca boca abajo

y sus manos pasan por mi culo, y en

cuestión de segundos recibo un fuerte

azote. Suelto un grito de dolor.

Entonces recibo otro pero en mi otra

nalga

-¿Vas a seguir siendo una chica mala o serás buena para

Daddy?- me

pregunta, no podía decir nada por el

dolor de mi culo. Otro azote.

-¡Seré buena!- chillo y siento los húmedos labios de Ignacio

besar mi trasero.

Suspiro de alivio al sentirlo. Escucho un sonido que conocía

perfectamente: el cierre del pantalón de Ignacio ser bajado.

Relamo mis labios y de un momento a otro siento como jala de

mi cuello, gimo asustada, pero me levanto. No era su mano la que me había

jalado desde mi cuello, pero no sabía con que lo había hecho.

-¿Vas a ser buena y darle una mamada

a Daddy?- me pregunta y yo asiento, .- no escucho- dice

dándome un azote en mi culo, chillo.

-Si, señor- murmuro, Ignacio guarda

silencio por unos segundos y acaricia mi rostro.

- Me gusta más cuando me llamas Daddy- susurra, y sus manos

pasan a mi mentón, donde me acuna con su manoquiero.- sere bueno contigo,

¿Vale?- comenta y yo asiento-se una buena chica, Marie Complace a Daddy -

murmura con sus labios peligrosamente cerca de los mío.

Asiento.- de rodillas- dice demandante

y yo obedezco.

Escucho como Ignacio baja sus pantalones, y al parecer sus

boxers y

entonces siento su glande en mis labios

- abre tu boquita, pequeña-y yo no

me niego. Abro mi boca y siento su pene penetrar mi cavidad

bucal.- Daddy va a follarte la boca como nunca antes.- pronuncia antes de

comenzar a hacerlo.

Su pene entraba y salía de mi boca con fuera toda su

longitud a mi cavidad

bucal logrando que mis ojos se llenaran

de lágrimas y saliva saliera de esta.

No me disgustaba por el simplemente

hecho de ser Ignacio. Me sentía bien al

darle placer, aunque sea solo abriendo mi boca. En cuanto

siento su pene volverse a introducir completamente a mi boca yo succiono y

escucho a Ignacio gemir fuertemente. Tengo que hacer que mi Daddy esté

orgulloso de mi.

- Vas a hacer que me venga más rápido,

preciosa- gruñe con su voz profunda,

llena de deseo. Quiero ver su angelical

rostro. Quiero ver como hace su cabeza

hacia atrás, como cierra sus ojos y entre

abre su boca.

Mierda de sólo imaginármelo siento como mi coño comenzaba a

mojarse

-voy a correrme, preciosa. Y tu vas a tragarte toda la

lechita de Daddy, como buena chica - dice y yo simplemente sigo con mi trabajo.

Succiono de la glande de Ignacio y

cuando introduce su miembro completo paso mi lengua por

este.

Ignacio maldice incontables veces y jala un poco de mi

cabello hasta que siento su semen caer al final de mi garganta, yo simplemente

lo trago.

Ignacio saca su pene de mi boca y termina de eyacular sobre

mi lengua.

Quería tentarlo, así que dejo que el semen caiga por mis

labios hasta mi barbilla..

Bueno, creo que eso no ha salido tan bien.

-Eres una completa tentación-ríe y yo

sonrío mostrándole toda mi dentadura

- bien, has hecho un buen trabajo. Así

que Daddy va a darte una recompensa

- murmura y me ayuda a levantarme

con delicadeza.

Me recuesta suavemente sobre la cama y abre mis piernas.

Siento sus carnosos y húmedos labios besar desde mis pies hasta mi pelvis,

donde deja un húmedo y largo beso sobre mis bragas, causando que tiemble un

poco del placer.

Asciende sus besos hasta llegar a mis senos los cuales

estabas cubiertos

por mi sostén

- que prenda tan molestosa - gruñe y jala mi sostén,

causando que se rompa.

Siento como mis pezones se ponen duros al sentir el frío del

ambiente.

Ignacio no duda mucho en introducirlo en su boca y comenzar

a succionar, besar y morder estos varias veces. Suspiro.

-Oh, Daddy.- Gimo.Estas esposas comenzaban a ser una

completa mala idea .- Quiero tocarte- pido y Ignacio asciende, sus besos hacia

mi cuello.

Succiona, besa, lame y muerde. Todo lo hace con cierre una

delicadeza que causaba que mi cuerpo pidiera más, mucho más. Gimo y suspiro

cada vez que Ignacio colocaba sus labios sobre mi piel.

-Y yo quiero que me toques, pero le

quitarías lo divertido-se encoge en

hombros, hago un puchero y entonces

sus labios se colocan sobre los míos.

Sigo su beso y cuando suelto un gemido él introduce su

lengua en mi cavidad bucal.

Devorándome con dureza. Este hombre me vuelve loca.

Las manos de Ignacio se colocan en mis

bragas, rompiendo estas de la misma

manera que lo hizo con mi sostén. Jadeo al sentir la mano de

Ignacio acariciando mi clítoris. Ignacio se separa levemente de mi y siento

como desciende hasta llegar a mi feminidad. Su húmeda lengua comienza a

recorrer mi vagina, mi piel se eriza y mi cuerpo comienza a agarrar más calor.

-Nunca me cansaré de tu sabor.-

susurra y entonces introduce un dedo en mi. Gimo.

-Mierda, Daddy.- suspiro y Ignacio para

de hacer lo que se encontraba haciendo. Frunzo el ceño.

-¿Acaso acabas de maldecir?- me

pregunta y me jala de las piernas, tenso

mi mandíbula- las chicas buenas no

dicen malas palabras.- Murmura y siento como se introduce en

mi. Gimo.

me embiste con fuerza y rapidez.

Encorvó mi espalda y comienzo a

sollozar de placer. Pero extrañamente

Ignacio me da una fuerte embestida y sale completamente de

mi.

- Daddy.... no- suspiro, él vuelve a adentrarse en mi y

cuanto estaba a punto de cantar victoria él vuelve e salir. Quería llorar de desesperación.-

por favor, lloriqueo.

Mi cuerpo lo necesitaba y Ignacio lo sabia.

-¿Qué pasa? ¿Quieres que Daddy te folle? - pregunta y yo

asiento-dilo, pequeña puta. Gritalo para mi- gruñe.

Siento como sus manos se posicionan sobre mi cuello, haciendo

un poco de presión en este. Un material de cuero es lo que me causaba nervios

de tener en mi cuello.

-Quiero que me folles-murmuro y

Ignacio coloca un poco más de presión,

acariciando la longitud de su pene sobre los labios de mi

vagina. Sollozo.

- ¡Grítalo!.- gruñe de nuevo.

-¡Quiero que mi Daddy me folle!- exclamó y su glande se

coloca en mi entrada. Esto es ridículo.

- ¡Quiero que tu voz reviente mis

tímpanos, grítalo de nuevo, pero esta vez como si en

realidad lo desearas!.-

murmura. ¿Wtf? De verdad lo deseo!

Su voz estaba más ronca que

nunca.

Era claro que Ignacio lo estaba disfrutando bastante

-¡Follame, Daddy!- grito y escucho la risa de Ignacio. Pero

nunca se introduce en mi.

-Eres una pequeña puta. Ojalá pudieras

verte, estas mojada y tan lista para mi

- susurra- tu cuerpo te está pidiendo a gritos que te folle,

que te toque-musita.

Siento como pasa cierto material sobre mi cuerpo. Era como

si tuviesen varias tiras de... ¿cuero? Eso yo no lo puse en la caja.

Entonces estampa el material sobre mi,

pero por alguna extraña razón no había

dolido, si no todo lo contrario. Suelto un

gemido de placer.

-¿Te gusta?- pregunta.

-Si, Daddy- suspiro y no podía verlo pero tenía el

presentimiento de que estaba sonriendo de la manera tan sexy que lo hace cada

vez que me folla, y eso me ponía incluso más.

Mierda, tengo que controlar mis hormonas. Ignacio acaricia

mi piel con estas tiras de cuero y las azota sobre mis pezones, gimo.

-Abre tus piernas-musita, yo no me

niego y obedezco

Hace seis meses, cuando conocí a

Ignacio hubiera pensado que cualquier

persona que se sometiera a este tipo de

cosas, hablando de sexo con ojos tapados y manos atadas, y

no olvidemos la parte de los azotes y lo que viene, estaba completamente

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