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Daddy romance Capítulo 36

Dos semanas. Dos malditas semanas

desde que Ignacio mencionó a una tal

Grace y yo sigo con el coraje como para

8 quien es porque la verdad es que tengo miedo de

saber la respuesta.

—¿Estás bien, amor?— Ignacio me

pregunta, sacudo mi cabeza y asiento.-

¿no te ha gustado la comida?-yo niego.

-La comida esta maravillosa, es sólo que

me quede pensando-sonrío levemente,

Ignacio toma mi mano y la besa.

-Te traje a este restaurante porque es

nuestro primer aniversario de un mes como novios – dice

feliz y yo sonrío- y sé que la primera vez que te traje te gusto bastante — se

encoge en hombros.

Amo a este hombre, mierda.

-Gracias, Ignacio.- susurro y lo miro

directamente.

Su sonrisa era evidente, él estaba bastante feliz, no puedo

arruinar eso. Muerdo mi mejilla interior y sigo

comiendo.

- Estaba pensando en ir a un lugar a

festejar en la noche, aunque si no tienes

ganas podemos quedarnos en casa.-

se encoge en hombros, niego y sonrío

levemente.

-Lo que tu quieras esta bien- asiento

y Ignacio sonríe sin mostrar sus dientes

.- por cierto, Liz me invito a dormir en su casa mañana, ¿no

es problema cierto?- le pregunto y él niega.

-Amor, no soy tu padre- ríe y yo me le

uno-eres libre de hacer lo que quieras,

mientras eso no incluya otros chicos o

drogas por mi esta bien- se encoge en

hombros.

Sigo comiendo de la deliciosa pasta que había pedido y miro

a Ignacio de reojo de vez en cuando.

El tiempo que he estado con Ignacio en

realidad ha sido maravilloso, pero la idea de que pueda

estar pensando en otra mujer mientras esta conmigo me esta matando. ¿Y si Ignacio

ve a esa chica y recuerda cuanto la ama y me deja? o ¿Y si me está engañando

con ella? ¡Mierda, necesito dejar de pensar en ella, joder! Suspiro y acaricio

mi frente.

-¿Segura que estas bien?- me pregunta

y yo asiento un poco frustrada.- porque

no te ves bien, actúas extraño, como si

estuvieras molesta.- Ignacio comenta y yo

lo miro directamente a los ojos.

-Estoy bien, Daddy-miento y él me mira

unos segundos inseguro, pero termina

asintiendo.

En el transcurso de nuestra comida Ignacio me cuenta algo

sobre una junta que había tenido en el día, algo sobre una expansión por

Estados Unidos y como había mejorado y yo me muestro interesada en su tema.

Pero en realidad yo no podía dejar de preguntarme cosas como:

¿será linda? ¿tendrá buen cuerpo? ¿Ignacio le pidió que lo

llamase Daddy también? ¿Ignacio la amara? ¿será joven? Juro que voy a volverme

loca.

En cuanto Ignacio paga, ambos nos

levantamos y él entrelaza su mano con la mía todo el

transcurso hasta su auto. Me ayuda caballerosamente a subir a este y en cuanto

él se coloca su cinturón de seguridad y enciende el auto, vuelve a entrelazar

su mano con la mía. Era algo que llevaba haciendo desde que vivo con él; antes

solía colocarla en mi muslo, pero también me gusta sentir su mano junto con la

mía, es bastante relajante.

-¿Quieres ir al cine o prefieres salir a un bar?-me pregunta

de la nada, lo miro confundida.- ya sabes, en la noche-yo entre abro mi

boca, soltando un pequeño "uhm".

-Sorpréndeme— me encojo en hombros

y él sonríe sin mostrar su dentadura.

-Necesito llegar a la oficina rápido y

de ahí te prometo que te llevaré a casa,

¿va?- yo simplemente asiento y eso es

lo que hacemos.

En cuanto bajamos su secretaria nos saluda y le devolvemos el

saludo, nos introducimos en el elevador y al ver que estábamos solos Ignacio no

duda en besarme. Río y sigo su beso, pasando mis manos por su cabello. Sus

manos acarician mis senos por arriba de la blusa de mi uniforme y yo gimo.

En cuanto escuchamos al puerta del elevador estar apunto de

abrirse nos separamos, río al ver el cabello de Ignacio despeinado.

Bajamos del elevador y caminamos hasta su oficina, donde el

comienza a buscar algunos papeles. Me siento en su sofá y escucho la puerta ser

abierta.

-Hey- Niall saluda y yo lo saludo con

mi mano— tengo una pregunta para

cada uno.- dice caminando hacia Ignacio,

tomo un cojín y lo abrazo- ¿tienes listos

los contratos?- le pregunta y Ignacio le

entrega un montón de papeles, los cuales yo le había ayudado

a leer hace unos días, El sexo de paga estuvo genial.

-¿Cuál es tu pregunta para mi?- le

pregunto mirándolo, Niall se sienta

enseguida de mi en el sofá y suspira.

—¿Liz no te ha dicho nada sobre mi los

últimos días?.- Me pregunta preocupado, hago una mueca y

niego. Éste suspira y asiente, entonces mira mi mano y frunce el ceño- ¿dónde

conseguiste ese anillo? — me pregunta y yo ladeo mi cabeza.

-Lo tengo desde hace años-digo

confundida y él lo mira con atención.

-Es sólo que se me hizo un poco

conocido-murmura confuso y sigue

mirándolo- parece un anillo de

compromiso- comenta y yo me encojo en hombros.

-Quizás lo viste en la tienda donde mi

padre lo compró o algo parecido- me

encojo en hombros y lo miro.

Me gustaba el anillo, era un anillo de oro blanco con un

diamante un poco azulado. Mi madre dijo que no creía que el diamante fuera

real, pero que igual lo cuidara como si fuera mi vida porque era uno de los

únicos recuerdos que tendría de mi padre. Dios, la

extraño.

-Si, seguro fue eso— susurra Niall

inseguro, decido restarle importancia y

suspiro.

-¿Liz y tu están saliendo?- le pregunto y

él rasca su nuca.

-Es complicado-murmura, hago una

mueca. Ignacio se acerca a nosotros.

-Y tu me criticabas a mi por salir con

Franchesca , espero que Liz te haga pagar-

Ignacio bromea encendiendo un cigarrillo.

Infló mis mejillas en cuanto siento el

aroma del cigarrillo. No me molestaba

que Ignacio fumara, pero no me agrada el aroma

- ¿qué pasa? ¿por qué esa cara?.- Ignacio ríe y yo suelto el

aire. Niego.

—No me gusta el olor del cigarrillo-

susurro.

Ignacio toma mi rostro entre una de sus manos y me mira, yo

subo mi mirada hasta que choque con la de él.

-Eres preciosa- musita y siento mis

mejillas sonrojarse, bajo mi mirada y

muerdo mi labio inferior.

Ignacio se coloca de cuclillas frente a mi y acaricia mi

rostro, arrugo mi nariz al sentir el humo entrar en mis fosas nasales. Ignacio le

da un golpecito al cigarrillo con su pulgar, dejando que la ceniza caiga en el

suelo. Suspiro y miro a Niall, quien nos miraba divertido.

-Bueno, al fin alguien te dice algo sobre

tu adicción al tabaco-Niall dice, frunzo

el ceño.

—No me molesta que Ignacio fume, me

molesta el olor del tabaco.- aclaro.

Ignacio le da una calada a su cigarrillo y se levanta.-

aunque eso no significa que me agrade que Ignacio fume — me encojo en hombros, Ignacio

tira este al suelo y lo pisa, ruedo los

ojos.

—Niall, déjanos solos un momento.-

Ignacio pide sin dejar de mirarme.

Niall mira a Ignacio con las cejas hacia arriba pero no duda

dos veces en pararse y salir de la oficina. En cuanto la puerta suena, Ignacio camina hacia esta y le coloca seguro, entonces

me mira a mi

- Al escritorio, ahora- dice demandante, alzo mis cejas y me

cruzo de brazos.

-¿Por qué me hablas de esa manera?-

pregunto ofendida y Ignacio simplemente me mira.

-Te he pedido que hicieras algo, no voy

a responder ninguna pregunta hasta

que obedezcas.- Murmura y escucho su

voz comenzar a tornarse más profunda,

suspiro y hago lo que me pidió.

Ignacio camina detrás de mi y entonces veo como con una de

sus manos mueve lo que había en el escritorio y me ayuda a sentirme ahí

-mi pequeña y grosera princesa.- él susurra y comienza a

desabrochar la

camisa de mi uniforme, muerdo mi labio inferior y sonrío

hacia él.

Recargo mis manos en el escritorio.

-¿Qué pasa Daddy? ¿Te he causado una

erección?- pregunto en la voz de niña

pequeña que a Ignacio tanto le gustaba y en cuanto mi sostén está a

la vista paso mis brazos por el cuello de Ignacio y lo

acerco a mi.- Castígame, Daddy. Me he

portado muy mal.- Musito cerca de sus labios, rozando con

estos.

Sus manos se colocan en mis muslos y comienza a elevar su

tacto, causando que mi falda se eleve.

-Oh, voy a hacer algo mucho mejor-

me asegura y me toma fuertemente de las caderas, chillo y

siento sus manos bajar mis bragas.

—¿Ya viste mis braguitas, Daddy? Son

negras, justo como te gustan- lo tiento

y veo como ríe, él sabía lo que estaba

haciendo.

En cuanto Ignacio se

deshace de mis bragas las mira e inhala en estas,

hago una mueca.

-Tu coño huele delicioso, ¿si te he dich

eso?— me pregunta y yo muerdo mi

labio inferior, asiento.

Ignacio comienza a

quitarse su cinturón y sus pantalones.

Puedo ver su bulto en sus bóxers.

- Daddy, ¿Vas a follarme?- le pregunto y él sonríe de lado

mientras saca su erección al aire.

Coloca su punta en mi entrada y

me mira. Entonces niega.

—No te follare porque no me lo has

pedido-murmura.

-Follame, Daddy.- Dido y él frunce el ceño.

-Creo que me estoy volviendo sordo,

¿qué has dicho? - pregunta y yo sonrío,

niego.

-Dije que me follaras Daddy- digo en

voz alta, Ignacio hace una mueca y niega

colocando su mano detrás de su oreja-

¡Follame, mierda!-exclamo y Ignacio ríe.

—Las chicas malas no son folladas por

Daddy- simplemente dice y se aleja de

mi. Frunzo el ceño y hago un puchero.- a Daddy no le gustan

las niñas groseras-

canturrea, yo paso mis manos por su cuello, enredo mis

piernas alrededor de sus caderas y acerco mis labios a su cuello.

- Daddy, tu princesa quiere sexo-susurro en su cuello y

comienzo a besar este.

De vez en cuando paro en ciertos lugares y succiono,

entonces siento la longitud de Ignacio acariciar mi feminidad, suspiro.

-¿Qué tanto deseas la polla de Daddy,

preciosa?- me tienta y yo sollozo de

desesperación.

Mi cuerpo me pedía a gritos a Ignacio, necesitaba a mi

novio dentro de mi.

-Muchísimo-gimo y siento su punta

introducirse en mi vagina, gimo— por

favor, Daddy, follame ya-ruego y comienzo a besar a Ignacio.

De un segundo a otro siento como se introduce completamente en mi, chillo.- No

quiero a Emory y Thomas aún, ponte un puto preservativo – gruño y veo como Ignacio

frunce el ceño, pero sale de mi y abre uno de sus cajones, sacando un empaque

plateado.

—¿Aún no los quieres? — me pregunta y vuelve a introducirse

en mi, niego.- ¿por qué? ¿no te gusta como hago los bebés? — bromea

embistiéndome lentamente, suspiro y hecho mi cabeza hacia atrás.

-Me encanta- afirmó y él sonrie

orgulloso.- Pero no estoy lista para que alguien más te

llame Daddy.- pronuncio con voz aguda

Ignacio chasquea su lengua y yo suspiro

al sentir su polla entrar y salir de mi,

con más dureza. Sus labios húmedos

comienzan a devorar mi cuello. Sus

manos que se encontraban sobre mis

caderas ascienden hasta llegar a mi sostén, y desabrochar

este, dejando que mis senos estuviesen a la vista. En cuanto esto pasa la boca

de Ignacio pasa de mi cuello a mis pezones, los cuales lame, chupa y mierda

- oh, Dadd...., si-gimo y paso una de mis manos por su

cuello.- Oh, mierda.

-¿Qué pasa, preciosa? Dime lo que

piensas.- Ignacio dice y pasa una de sus

manos hacia mi cuello, colocando presión en este. Jadeo.

- Pienso en ti Daddy, en tu polla-gimo y él acelera sus

movimientos- santa mierda.

--Dime más preciosa, a Daddy le encantan tus pensamientos.-

gruñe y me pega aún más a él.

El sonido de nuestra piel chocando me encantaba, mucho más

cuando se mezclaba con los gruñidos y gemidos de Ignacio. Ah, el puto paraíso.

— Pienso en lo....

Entonces el teléfono de Ignacio comienza

a sonar y Justn desciende el ritmo de

sus embestidas para ver quien llamaba,

entonces sonríe.

-Vas a contestar tu— ríe y yo frunzo

el ceño.

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