Dos semanas. Dos malditas semanas
desde que Ignacio mencionó a una tal
Grace y yo sigo con el coraje como para
8 quien es porque la verdad es que tengo miedo de
saber la respuesta.
—¿Estás bien, amor?— Ignacio me
pregunta, sacudo mi cabeza y asiento.-
¿no te ha gustado la comida?-yo niego.
-La comida esta maravillosa, es sólo que
me quede pensando-sonrío levemente,
Ignacio toma mi mano y la besa.
-Te traje a este restaurante porque es
nuestro primer aniversario de un mes como novios – dice
feliz y yo sonrío- y sé que la primera vez que te traje te gusto bastante — se
encoge en hombros.
Amo a este hombre, mierda.
-Gracias, Ignacio.- susurro y lo miro
directamente.
Su sonrisa era evidente, él estaba bastante feliz, no puedo
arruinar eso. Muerdo mi mejilla interior y sigo
comiendo.
- Estaba pensando en ir a un lugar a
festejar en la noche, aunque si no tienes
ganas podemos quedarnos en casa.-
se encoge en hombros, niego y sonrío
levemente.
-Lo que tu quieras esta bien- asiento
y Ignacio sonríe sin mostrar sus dientes
.- por cierto, Liz me invito a dormir en su casa mañana, ¿no
es problema cierto?- le pregunto y él niega.
-Amor, no soy tu padre- ríe y yo me le
uno-eres libre de hacer lo que quieras,
mientras eso no incluya otros chicos o
drogas por mi esta bien- se encoge en
hombros.
Sigo comiendo de la deliciosa pasta que había pedido y miro
a Ignacio de reojo de vez en cuando.
El tiempo que he estado con Ignacio en
realidad ha sido maravilloso, pero la idea de que pueda
estar pensando en otra mujer mientras esta conmigo me esta matando. ¿Y si Ignacio
ve a esa chica y recuerda cuanto la ama y me deja? o ¿Y si me está engañando
con ella? ¡Mierda, necesito dejar de pensar en ella, joder! Suspiro y acaricio
mi frente.
-¿Segura que estas bien?- me pregunta
y yo asiento un poco frustrada.- porque
no te ves bien, actúas extraño, como si
estuvieras molesta.- Ignacio comenta y yo
lo miro directamente a los ojos.
-Estoy bien, Daddy-miento y él me mira
unos segundos inseguro, pero termina
asintiendo.
En el transcurso de nuestra comida Ignacio me cuenta algo
sobre una junta que había tenido en el día, algo sobre una expansión por
Estados Unidos y como había mejorado y yo me muestro interesada en su tema.
Pero en realidad yo no podía dejar de preguntarme cosas como:
¿será linda? ¿tendrá buen cuerpo? ¿Ignacio le pidió que lo
llamase Daddy también? ¿Ignacio la amara? ¿será joven? Juro que voy a volverme
loca.
En cuanto Ignacio paga, ambos nos
levantamos y él entrelaza su mano con la mía todo el
transcurso hasta su auto. Me ayuda caballerosamente a subir a este y en cuanto
él se coloca su cinturón de seguridad y enciende el auto, vuelve a entrelazar
su mano con la mía. Era algo que llevaba haciendo desde que vivo con él; antes
solía colocarla en mi muslo, pero también me gusta sentir su mano junto con la
mía, es bastante relajante.
-¿Quieres ir al cine o prefieres salir a un bar?-me pregunta
de la nada, lo miro confundida.- ya sabes, en la noche-yo entre abro mi
boca, soltando un pequeño "uhm".
-Sorpréndeme— me encojo en hombros
y él sonríe sin mostrar su dentadura.
-Necesito llegar a la oficina rápido y
de ahí te prometo que te llevaré a casa,
¿va?- yo simplemente asiento y eso es
lo que hacemos.
En cuanto bajamos su secretaria nos saluda y le devolvemos el
saludo, nos introducimos en el elevador y al ver que estábamos solos Ignacio no
duda en besarme. Río y sigo su beso, pasando mis manos por su cabello. Sus
manos acarician mis senos por arriba de la blusa de mi uniforme y yo gimo.
En cuanto escuchamos al puerta del elevador estar apunto de
abrirse nos separamos, río al ver el cabello de Ignacio despeinado.
Bajamos del elevador y caminamos hasta su oficina, donde el
comienza a buscar algunos papeles. Me siento en su sofá y escucho la puerta ser
abierta.
-Hey- Niall saluda y yo lo saludo con
mi mano— tengo una pregunta para
cada uno.- dice caminando hacia Ignacio,
tomo un cojín y lo abrazo- ¿tienes listos
los contratos?- le pregunta y Ignacio le
entrega un montón de papeles, los cuales yo le había ayudado
a leer hace unos días, El sexo de paga estuvo genial.
-¿Cuál es tu pregunta para mi?- le
pregunto mirándolo, Niall se sienta
enseguida de mi en el sofá y suspira.
—¿Liz no te ha dicho nada sobre mi los
últimos días?.- Me pregunta preocupado, hago una mueca y
niego. Éste suspira y asiente, entonces mira mi mano y frunce el ceño- ¿dónde
conseguiste ese anillo? — me pregunta y yo ladeo mi cabeza.
-Lo tengo desde hace años-digo
confundida y él lo mira con atención.
-Es sólo que se me hizo un poco
conocido-murmura confuso y sigue
mirándolo- parece un anillo de
compromiso- comenta y yo me encojo en hombros.
-Quizás lo viste en la tienda donde mi
padre lo compró o algo parecido- me
encojo en hombros y lo miro.
Me gustaba el anillo, era un anillo de oro blanco con un
diamante un poco azulado. Mi madre dijo que no creía que el diamante fuera
real, pero que igual lo cuidara como si fuera mi vida porque era uno de los
únicos recuerdos que tendría de mi padre. Dios, la
extraño.
-Si, seguro fue eso— susurra Niall
inseguro, decido restarle importancia y
suspiro.
-¿Liz y tu están saliendo?- le pregunto y
él rasca su nuca.
-Es complicado-murmura, hago una
mueca. Ignacio se acerca a nosotros.
-Y tu me criticabas a mi por salir con
Franchesca , espero que Liz te haga pagar-
Ignacio bromea encendiendo un cigarrillo.
Infló mis mejillas en cuanto siento el
aroma del cigarrillo. No me molestaba
que Ignacio fumara, pero no me agrada el aroma
- ¿qué pasa? ¿por qué esa cara?.- Ignacio ríe y yo suelto el
aire. Niego.
—No me gusta el olor del cigarrillo-
susurro.
Ignacio toma mi rostro entre una de sus manos y me mira, yo
subo mi mirada hasta que choque con la de él.
-Eres preciosa- musita y siento mis
mejillas sonrojarse, bajo mi mirada y
muerdo mi labio inferior.
Ignacio se coloca de cuclillas frente a mi y acaricia mi
rostro, arrugo mi nariz al sentir el humo entrar en mis fosas nasales. Ignacio le
da un golpecito al cigarrillo con su pulgar, dejando que la ceniza caiga en el
suelo. Suspiro y miro a Niall, quien nos miraba divertido.
-Bueno, al fin alguien te dice algo sobre
tu adicción al tabaco-Niall dice, frunzo
el ceño.
—No me molesta que Ignacio fume, me
molesta el olor del tabaco.- aclaro.
Ignacio le da una calada a su cigarrillo y se levanta.-
aunque eso no significa que me agrade que Ignacio fume — me encojo en hombros, Ignacio
tira este al suelo y lo pisa, ruedo los
ojos.
—Niall, déjanos solos un momento.-
Ignacio pide sin dejar de mirarme.
Niall mira a Ignacio con las cejas hacia arriba pero no duda
dos veces en pararse y salir de la oficina. En cuanto la puerta suena, Ignacio camina hacia esta y le coloca seguro, entonces
me mira a mi
- Al escritorio, ahora- dice demandante, alzo mis cejas y me
cruzo de brazos.
-¿Por qué me hablas de esa manera?-
pregunto ofendida y Ignacio simplemente me mira.
-Te he pedido que hicieras algo, no voy
a responder ninguna pregunta hasta
que obedezcas.- Murmura y escucho su
voz comenzar a tornarse más profunda,
suspiro y hago lo que me pidió.
Ignacio camina detrás de mi y entonces veo como con una de
sus manos mueve lo que había en el escritorio y me ayuda a sentirme ahí
-mi pequeña y grosera princesa.- él susurra y comienza a
desabrochar la
camisa de mi uniforme, muerdo mi labio inferior y sonrío
hacia él.
Recargo mis manos en el escritorio.
-¿Qué pasa Daddy? ¿Te he causado una
erección?- pregunto en la voz de niña
pequeña que a Ignacio tanto le gustaba y en cuanto mi sostén está a
la vista paso mis brazos por el cuello de Ignacio y lo
acerco a mi.- Castígame, Daddy. Me he
portado muy mal.- Musito cerca de sus labios, rozando con
estos.
Sus manos se colocan en mis muslos y comienza a elevar su
tacto, causando que mi falda se eleve.
-Oh, voy a hacer algo mucho mejor-
me asegura y me toma fuertemente de las caderas, chillo y
siento sus manos bajar mis bragas.
—¿Ya viste mis braguitas, Daddy? Son
negras, justo como te gustan- lo tiento
y veo como ríe, él sabía lo que estaba
haciendo.
En cuanto Ignacio se
deshace de mis bragas las mira e inhala en estas,
hago una mueca.
-Tu coño huele delicioso, ¿si te he dich
eso?— me pregunta y yo muerdo mi
labio inferior, asiento.
Ignacio comienza a
quitarse su cinturón y sus pantalones.
Puedo ver su bulto en sus bóxers.
- Daddy, ¿Vas a follarme?- le pregunto y él sonríe de lado
mientras saca su erección al aire.
Coloca su punta en mi entrada y
me mira. Entonces niega.
—No te follare porque no me lo has
pedido-murmura.
-Follame, Daddy.- Dido y él frunce el ceño.
-Creo que me estoy volviendo sordo,
¿qué has dicho? - pregunta y yo sonrío,
niego.
-Dije que me follaras Daddy- digo en
voz alta, Ignacio hace una mueca y niega
colocando su mano detrás de su oreja-
¡Follame, mierda!-exclamo y Ignacio ríe.
—Las chicas malas no son folladas por
Daddy- simplemente dice y se aleja de
mi. Frunzo el ceño y hago un puchero.- a Daddy no le gustan
las niñas groseras-
canturrea, yo paso mis manos por su cuello, enredo mis
piernas alrededor de sus caderas y acerco mis labios a su cuello.
- Daddy, tu princesa quiere sexo-susurro en su cuello y
comienzo a besar este.
De vez en cuando paro en ciertos lugares y succiono,
entonces siento la longitud de Ignacio acariciar mi feminidad, suspiro.
-¿Qué tanto deseas la polla de Daddy,
preciosa?- me tienta y yo sollozo de
desesperación.
Mi cuerpo me pedía a gritos a Ignacio, necesitaba a mi
novio dentro de mi.
-Muchísimo-gimo y siento su punta
introducirse en mi vagina, gimo— por
favor, Daddy, follame ya-ruego y comienzo a besar a Ignacio.
De un segundo a otro siento como se introduce completamente en mi, chillo.- No
quiero a Emory y Thomas aún, ponte un puto preservativo – gruño y veo como Ignacio
frunce el ceño, pero sale de mi y abre uno de sus cajones, sacando un empaque
plateado.
—¿Aún no los quieres? — me pregunta y vuelve a introducirse
en mi, niego.- ¿por qué? ¿no te gusta como hago los bebés? — bromea
embistiéndome lentamente, suspiro y hecho mi cabeza hacia atrás.
-Me encanta- afirmó y él sonrie
orgulloso.- Pero no estoy lista para que alguien más te
llame Daddy.- pronuncio con voz aguda
Ignacio chasquea su lengua y yo suspiro
al sentir su polla entrar y salir de mi,
con más dureza. Sus labios húmedos
comienzan a devorar mi cuello. Sus
manos que se encontraban sobre mis
caderas ascienden hasta llegar a mi sostén, y desabrochar
este, dejando que mis senos estuviesen a la vista. En cuanto esto pasa la boca
de Ignacio pasa de mi cuello a mis pezones, los cuales lame, chupa y mierda
- oh, Dadd...., si-gimo y paso una de mis manos por su
cuello.- Oh, mierda.
-¿Qué pasa, preciosa? Dime lo que
piensas.- Ignacio dice y pasa una de sus
manos hacia mi cuello, colocando presión en este. Jadeo.
- Pienso en ti Daddy, en tu polla-gimo y él acelera sus
movimientos- santa mierda.
--Dime más preciosa, a Daddy le encantan tus pensamientos.-
gruñe y me pega aún más a él.
El sonido de nuestra piel chocando me encantaba, mucho más
cuando se mezclaba con los gruñidos y gemidos de Ignacio. Ah, el puto paraíso.
— Pienso en lo....
Entonces el teléfono de Ignacio comienza
a sonar y Justn desciende el ritmo de
sus embestidas para ver quien llamaba,
entonces sonríe.
-Vas a contestar tu— ríe y yo frunzo
el ceño.

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