Dios, tengo tantas ganas de subirme sobre él y besarlo.
Vuelvo a asentir
mirando hacia mis manos y obedezco.
Tomo una rápida ducha de cinco minutos, me coloco mi ropa
interior y unos jeans negros rasgados junto con un suéter gris un poco más
grande que yo, unos tenis con plataforma y tomo mi bolso con mis pertenencias.
Me miro al espejo. Me veo del asco. Tengo unas grandes
ojeras bajo mis ojos, los cuales estaban un poco hinchados, mis labios estaban
blancos por mi falta de hidratación.
Ignacio debe de tenerme asco en estos momentos. Tomo mi
maquillaje y comienzo a esconder un poco todos mis problemas bajo este. Termino
de colocarme el rímel, y suspiro, bajo las escaleras y noto como Ignacio estaba
hablando por teléfono. Me
mira y cuelga.
Ninguno dice nada en el camino al auto
de Ignacio. Mis manos picaban por tomar la mano de Ignacio entrelazar
nuestros
dedos y besar sus nudillos, pero no es el
momento adecuado.
Necesito que Justi. sepa que, por más joven que sea, no soy
estúpida. No porque sea menor que él significa que pueda tratarme como él
desee, ni mucho menos pensar que no tengo el derecho de la verdad.
Recargo mi frente en la ventana y simplemente miro el
camino. Llevamos ya alrededor de cuarenta minutos y el silencio me está
matando. En cuanto veo como entramos en un camino boscoso frunzo el ceño.
De pronto una cabaña de dos pisos
se hace presente, hago una mueca de
confusión.
Ignacio abre la cochera y se estaciona en esta. Entonces
baja del auto y camina hasta la puerta, abriendo de esta. Yo simplemente lo
miro y en cuanto está a punto de entrar me mira y me hace
un ademán para que lo acompañe.
Una cabaña en medio del bosque,
Ignacio enojado y con secretos. ¿Va a matarme?
Río ante mis pensamientos absurdos y
bajo del auto. Ignacio me deja pasar antes que él y entonces
miro mi alrededor.
Había cientos de cuadros por todos
lados. Algunos eran pinturas, dibujos,
fotografías, reconocimientos, medallas e incluso lo que
parecían ser cartas.
Ignacio cierra la puerta y noto como ya traía las maletas en
sus manos, ¿tanto me quedé viendo?
-¿Qué es esto?- pregunto y él sonríe de
lado, pasa por mi lado y sube las escaleras con las maletas
en sus manos.
Camino por alrededor de la sala mientras me abrazo a mi
misma y me quedo estupefacta con la cantidad de cuadros que había.
Puedo ver una foto de Ignacio con su padre pescando, otra de
Pattie y Ignacio cocinando Gemma y Ignacio jugando póker, Ignacio y Niall en lo
que parecía ser un yate.
Escucho los pasos de Ignacio bajar por las escaleras y yo lo
miro.
-Ven, quiero enseñarte algo-susurra y
yo lo sigo.
Ambos subimos las escaleras y simplemente miro todos los
cuadros
que había por todos lados.
En cuanto llegamos al piso de arriba Ignacio abre una
habitación donde había aún más, pero estos me parecían conocidos.
-¿Qué es todo esto? - pregunto y él
suspira sentándose en la cama.
-Este es mi escondite - dice y yo lo miro con mis cejas
arriba-, me gusta
esconderme aquí cuando me siento triste, estresado,
desesperado o enojado, o a veces cuando estoy demasiado confundido me gusta
venir aquí- susurra. Camino por alrededor y veo a Ignacio
-¿Por qué me trajiste aquí?- pregunto y él me mira.
-Porque tienes dudas.- Susurra.- Tienes dudas sobre mi y
todo lo que necesitas saber esta aquí.- Asiente mirando hacia el suelo, frunzo
el ceño.- Cada dibujo, cada fotografía, cada carta. No he sido muy abierto
contigo sobre mi vida y tu lo has sido conmigo, tanto que me parece injusto.
Pero no puedo decirte nada si no es aquí, es el único lugar donde tengo el
valor de hacerlo- bisbisea.
Camino hasta él y me siento a su lado. Admiro mi alrededor,
esto parece una sala de arte.
-¿No es esa el ancla que tienes tatuada?
- pregunto apuntando al dibujo, Ignacio,
asiente y mira a su alrededor nostálgico
- ¿aquí estuviste toda la semana?.-
pregunto y él suspira pero niega.
-No toda, sólo estuve uno o dos días-
admite y yo sonrío.
-Esto es asombroso- murmuro y Ignacio
asiente, me mira unos
-La principal razón por la que te traje
aquí es porque.... Porque tu mereces la
verdad- susurra y yo lo miro confundida- puedes preguntarme
lo que quieras- dice en un tono casi inaudible y yo miro a mi alrededor.
Puedo ver una fotografía de un árbol.
- ¿Qué significa esta árbol?-pregunto y
él alza su mirada, hace una mueca.
-Es el árbol donde di mi primer beso
- admite y yo abro un poco mis ojos,
sonrío y lo miro- Era una amiga de
Gemma, ella lo hizo para hacer enojar
a mi hermana porque le había roto un
labial-niega con la cabeza y yo suelto
una pequeña risa-, recuerdo que le conté a media escuela
porque estaba orgulloso de que mi primer beso fue con una chica mayor- ríe
avergonzado y yo relamo mis labios.
Sigo caminando por la habitación y
me detengo en un pequeño cuadro con un pequeño papel
arrugado.
"No importa cuán enojado estés conmigo o cuantos
errores cometas, yo siempre voy a amarte, todo el tiempo -mamá"
-Tu madre te ama bastante- susurro y
lo miro, él rueda los ojos y baja la cabeza.
-Ella solía amarme, antes de que toda
la mierda llegara a mi vida- ríe y yo
frunzo el ceño, pero decido no preguntar.
Algunos cuadros se explicaban por si
mismos: medallas de Ignacio por atletismo, reconocimientos
por desempeño escolar, fotografías en su baile de fin de curso, reconocimientos
por ayudar a causas contra el cancer, y muchas cosas maravillosas más.
Suspiro y salgo de la habitación,
para seguir con la casa, escucho como
Ignacio me sigue.
No encuentro algo que me permita preguntarle a Ignacio sobre
Grace o sobre Cygnet y eso me vuelve loca.
Quiero preguntarle, quiero tener una excusa. Subo las
escaleras de nuevo
y miro cada fotografía de Ignacio con su
familia, entonces veo una segunda puerta, coloco mi mano
sobre la manija y escucho como Ignacio se aclara la garganta.
Lo miro confundida y él traga saliva.
-No has preguntado mucho- murmura
y escucho cierto nerviosismo en su rostro.
Yo me encojo en hombros.
-Todo se explica solo.- Respondo, él
muerde su mejilla interior y asiente.
Abro la puerta sin dejarlo detenerme y
veo cómo está era otra habitación llena
de cuadros, me introduzco y miro por
alrededor.
Las fotografías hablaban por sí mismas,
había encontrado lo que quería. Había
encontrado a Grace.
La chica era jodidamente preciosa y me siento mal al verla.
Se veía alta, su cabello era de un marrón muy oscuro, sus ojos azules aqua y un
cuerpo de envidia. Sus piernas son largas y su cintura pequeña. Tiene más senos
y culo que yo. Ella es... perfecta.
Ignacio tenía cientos de fotos de ella y eso hace que mi
sangre comience a arder.
Ella es preciosa, y por las fotos puedo
notar como Ignacio realmente la adoraba.
Había fotos que rompían mi corazón,
ver a Ignacio junto con la chica en bares,
fiestas, cenando, en playas, ciudades,
simplemente me siento tan celosa.
-Grace- murmuro y sonrío levemente,
miro a Ignacio y él me mira con sus
brazos cruzados-, tu realmente estabas
enamorado de ella- río nerviosa y él
suspira.
Sigo mirando y puedo ver como Ignacio tenía guardadas
bragas, sostenes, trajes sensuales, fotografías de ella en ropa interior e
incluso una... ¿prueba de
embarazo?
-No es lo que piensas- dice y siento un
nudo formarse en mi garganta.
-¿Quién es Grace?-pregunto tratando
de sacar esa prueba de embarazo de mi
cabeza y me siento en el suelo, en medio de la habitación.
Ignacio suspira y se sienta a mi lado.
-La conocí cuando yo tenía 20 años,
ella tenía 17años- susurra, lo miro-
La conocí en un bar, ella estaba peleando con su novio y él
le estaba gritando bastante. Odio cuando los chicos hacen eso y no evite
meterme.
En pocas palabras tuvimos una pelea y el chico terminó
lastimado, en ese entonces tenía muy buena condición y mucha fuerza. Ella al
principio me decía que era un idiota por lastimar a su novio.- Ríe con
nostalgia, bajo la mirada-, no volví a verla hasta
como después de un mes, en el hospital.
Yo me estaba recuperando de una congestión alcohólica y ella
fue porque su novio la había empujado contra una pared y causó que ella
perdiera el conocimiento.- Puedo ver como su cuerpo se tensa y yo no evito
sentirme mal.
Sé que está hablando en pasado, pero por alguna razón no
siento que todo esto sea tan lejano
-, ella rompió con él y esta vez me agradeció por haberla ayudado
él otro día. La invité a desayunar y... lo demás pasó por si sólo - se encoge
en hombros y no me mira -. Estuvimos saliendo por dos años y yo sentía que me
volvía loco si estaba sin ella, tenía como una adición a ella siento mi corazón
romperse un poco.
-¿Qué pasó?- pregunto y él me mira.
-Ella era muy violenta, demasiado a
decir verdad- susurra, puedo ver cierta
molestia en su mirada-. Si tenía una
junta y no le contestaba llegaba a mi
oficina y comenzaba a gritarme, si tenía
alguna socia y ella sabía se ponía como
loca y rompía cosas. Incluso hubo una
vez que en un bar una chica drogada
intentó besarme y ella la golpeó como no tienes una
idea-murmura pero no se ve nostálgico, ni feliz, si no parece...¿extrañado?
¿confuso?-. Ella a veces
me golpeaba a mi, pero yo encontraba
la manera de calmarla, siempre- trago
saliva y siento mi corazón hundirse- ella decía que yo era
su medicina.
-Ella no parece ser violenta en estas
fotografías.- digo mirando alrededor y
Ignacio suspira.
-La mayoría son en cuanto llegábamos a
las fiestas, antes de estar ebrios, drogados o peleando-se
encoge en hombros, restándole importancia.
-¿Drogados? - pregunto y Ignacio suspira.
-Grace era adicta al alcohol, tabaco,
marihuana y cocaína desde que la conocí - comienza-. Los
primeros dos meses que salíamos solían ser citas pequeñas, ya sabes: ir a un
parque, a cenar, por un helado y esas cosas.- asiento al escucharlo, a veces me
mira pero la mayoría del tiempo mira las fotografías-. La primera vez que
fuimos a un fiesta fue porque ella me invitó, y ahí supe que ella bebía y
fumaba bastante. Nunca dije nada, porque creo que el alcohol y el tabaco no son
un problema tan grande, todo mundo bebe y fuma- se encoge en hombros.- pero no
fue hasta otros dos meses que comencé a conocerla como en realidad era. La
primera vez que la vi fumando marihuana estuve en shock como por quince
minutos, ella me ofreció pero me negué. Ella se veía más relajada que nunca, no
peleaba por cada cosa que pasaba frente a ella y eso me relajó un poco, y fue
por eso que jamás le dije nada- comenta y yo no dejo de mirarlo.
Puedo ver como sus músculos se tensan, junto con su
mandíbula. Él no
paraba de pasar sus manos por su cabello y sus muslos, en
señal de nerviosismo
- Cuando vi que eso la relajaba bastante
quise probarlo y me gustó, me sentía lejos del mundo real,
¿sabes? Cuando estaba drogado sentía que sólo éramos ella y yo, no me importaba
nada más. Y supe lo que ella sentía, entonces cuando la vi inhalar cocaína pasó
lo mismo, pero esta vez, en cuando noté como ella estaba más calenturienta que
nunca supe que era por
efectos de la cocaína. Y lo único que pensé
fue que si ella lo hacía era porque se sen-
tía bien, así que la probé dice y termina
con una exhalación bastante fuerte.

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