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Daddy romance Capítulo 40

Dios, tengo tantas ganas de subirme sobre él y besarlo.

Vuelvo a asentir

mirando hacia mis manos y obedezco.

Tomo una rápida ducha de cinco minutos, me coloco mi ropa

interior y unos jeans negros rasgados junto con un suéter gris un poco más

grande que yo, unos tenis con plataforma y tomo mi bolso con mis pertenencias.

Me miro al espejo. Me veo del asco. Tengo unas grandes

ojeras bajo mis ojos, los cuales estaban un poco hinchados, mis labios estaban

blancos por mi falta de hidratación.

Ignacio debe de tenerme asco en estos momentos. Tomo mi

maquillaje y comienzo a esconder un poco todos mis problemas bajo este. Termino

de colocarme el rímel, y suspiro, bajo las escaleras y noto como Ignacio estaba

hablando por teléfono. Me

mira y cuelga.

Ninguno dice nada en el camino al auto

de Ignacio. Mis manos picaban por tomar la mano de Ignacio entrelazar

nuestros

dedos y besar sus nudillos, pero no es el

momento adecuado.

Necesito que Justi. sepa que, por más joven que sea, no soy

estúpida. No porque sea menor que él significa que pueda tratarme como él

desee, ni mucho menos pensar que no tengo el derecho de la verdad.

Recargo mi frente en la ventana y simplemente miro el

camino. Llevamos ya alrededor de cuarenta minutos y el silencio me está

matando. En cuanto veo como entramos en un camino boscoso frunzo el ceño.

De pronto una cabaña de dos pisos

se hace presente, hago una mueca de

confusión.

Ignacio abre la cochera y se estaciona en esta. Entonces

baja del auto y camina hasta la puerta, abriendo de esta. Yo simplemente lo

miro y en cuanto está a punto de entrar me mira y me hace

un ademán para que lo acompañe.

Una cabaña en medio del bosque,

Ignacio enojado y con secretos. ¿Va a matarme?

Río ante mis pensamientos absurdos y

bajo del auto. Ignacio me deja pasar antes que él y entonces

miro mi alrededor.

Había cientos de cuadros por todos

lados. Algunos eran pinturas, dibujos,

fotografías, reconocimientos, medallas e incluso lo que

parecían ser cartas.

Ignacio cierra la puerta y noto como ya traía las maletas en

sus manos, ¿tanto me quedé viendo?

-¿Qué es esto?- pregunto y él sonríe de

lado, pasa por mi lado y sube las escaleras con las maletas

en sus manos.

Camino por alrededor de la sala mientras me abrazo a mi

misma y me quedo estupefacta con la cantidad de cuadros que había.

Puedo ver una foto de Ignacio con su padre pescando, otra de

Pattie y Ignacio cocinando Gemma y Ignacio jugando póker, Ignacio y Niall en lo

que parecía ser un yate.

Escucho los pasos de Ignacio bajar por las escaleras y yo lo

miro.

-Ven, quiero enseñarte algo-susurra y

yo lo sigo.

Ambos subimos las escaleras y simplemente miro todos los

cuadros

que había por todos lados.

En cuanto llegamos al piso de arriba Ignacio abre una

habitación donde había aún más, pero estos me parecían conocidos.

-¿Qué es todo esto? - pregunto y él

suspira sentándose en la cama.

-Este es mi escondite - dice y yo lo miro con mis cejas

arriba-, me gusta

esconderme aquí cuando me siento triste, estresado,

desesperado o enojado, o a veces cuando estoy demasiado confundido me gusta

venir aquí- susurra. Camino por alrededor y veo a Ignacio

-¿Por qué me trajiste aquí?- pregunto y él me mira.

-Porque tienes dudas.- Susurra.- Tienes dudas sobre mi y

todo lo que necesitas saber esta aquí.- Asiente mirando hacia el suelo, frunzo

el ceño.- Cada dibujo, cada fotografía, cada carta. No he sido muy abierto

contigo sobre mi vida y tu lo has sido conmigo, tanto que me parece injusto.

Pero no puedo decirte nada si no es aquí, es el único lugar donde tengo el

valor de hacerlo- bisbisea.

Camino hasta él y me siento a su lado. Admiro mi alrededor,

esto parece una sala de arte.

-¿No es esa el ancla que tienes tatuada?

- pregunto apuntando al dibujo, Ignacio,

asiente y mira a su alrededor nostálgico

- ¿aquí estuviste toda la semana?.-

pregunto y él suspira pero niega.

-No toda, sólo estuve uno o dos días-

admite y yo sonrío.

-Esto es asombroso- murmuro y Ignacio

asiente, me mira unos

-La principal razón por la que te traje

aquí es porque.... Porque tu mereces la

verdad- susurra y yo lo miro confundida- puedes preguntarme

lo que quieras- dice en un tono casi inaudible y yo miro a mi alrededor.

Puedo ver una fotografía de un árbol.

- ¿Qué significa esta árbol?-pregunto y

él alza su mirada, hace una mueca.

-Es el árbol donde di mi primer beso

- admite y yo abro un poco mis ojos,

sonrío y lo miro- Era una amiga de

Gemma, ella lo hizo para hacer enojar

a mi hermana porque le había roto un

labial-niega con la cabeza y yo suelto

una pequeña risa-, recuerdo que le conté a media escuela

porque estaba orgulloso de que mi primer beso fue con una chica mayor- ríe

avergonzado y yo relamo mis labios.

Sigo caminando por la habitación y

me detengo en un pequeño cuadro con un pequeño papel

arrugado.

"No importa cuán enojado estés conmigo o cuantos

errores cometas, yo siempre voy a amarte, todo el tiempo -mamá"

-Tu madre te ama bastante- susurro y

lo miro, él rueda los ojos y baja la cabeza.

-Ella solía amarme, antes de que toda

la mierda llegara a mi vida- ríe y yo

frunzo el ceño, pero decido no preguntar.

Algunos cuadros se explicaban por si

mismos: medallas de Ignacio por atletismo, reconocimientos

por desempeño escolar, fotografías en su baile de fin de curso, reconocimientos

por ayudar a causas contra el cancer, y muchas cosas maravillosas más.

Suspiro y salgo de la habitación,

para seguir con la casa, escucho como

Ignacio me sigue.

No encuentro algo que me permita preguntarle a Ignacio sobre

Grace o sobre Cygnet y eso me vuelve loca.

Quiero preguntarle, quiero tener una excusa. Subo las

escaleras de nuevo

y miro cada fotografía de Ignacio con su

familia, entonces veo una segunda puerta, coloco mi mano

sobre la manija y escucho como Ignacio se aclara la garganta.

Lo miro confundida y él traga saliva.

-No has preguntado mucho- murmura

y escucho cierto nerviosismo en su rostro.

Yo me encojo en hombros.

-Todo se explica solo.- Respondo, él

muerde su mejilla interior y asiente.

Abro la puerta sin dejarlo detenerme y

veo cómo está era otra habitación llena

de cuadros, me introduzco y miro por

alrededor.

Las fotografías hablaban por sí mismas,

había encontrado lo que quería. Había

encontrado a Grace.

La chica era jodidamente preciosa y me siento mal al verla.

Se veía alta, su cabello era de un marrón muy oscuro, sus ojos azules aqua y un

cuerpo de envidia. Sus piernas son largas y su cintura pequeña. Tiene más senos

y culo que yo. Ella es... perfecta.

Ignacio tenía cientos de fotos de ella y eso hace que mi

sangre comience a arder.

Ella es preciosa, y por las fotos puedo

notar como Ignacio realmente la adoraba.

Había fotos que rompían mi corazón,

ver a Ignacio junto con la chica en bares,

fiestas, cenando, en playas, ciudades,

simplemente me siento tan celosa.

-Grace- murmuro y sonrío levemente,

miro a Ignacio y él me mira con sus

brazos cruzados-, tu realmente estabas

enamorado de ella- río nerviosa y él

suspira.

Sigo mirando y puedo ver como Ignacio tenía guardadas

bragas, sostenes, trajes sensuales, fotografías de ella en ropa interior e

incluso una... ¿prueba de

embarazo?

-No es lo que piensas- dice y siento un

nudo formarse en mi garganta.

-¿Quién es Grace?-pregunto tratando

de sacar esa prueba de embarazo de mi

cabeza y me siento en el suelo, en medio de la habitación.

Ignacio suspira y se sienta a mi lado.

-La conocí cuando yo tenía 20 años,

ella tenía 17años- susurra, lo miro-

La conocí en un bar, ella estaba peleando con su novio y él

le estaba gritando bastante. Odio cuando los chicos hacen eso y no evite

meterme.

En pocas palabras tuvimos una pelea y el chico terminó

lastimado, en ese entonces tenía muy buena condición y mucha fuerza. Ella al

principio me decía que era un idiota por lastimar a su novio.- Ríe con

nostalgia, bajo la mirada-, no volví a verla hasta

como después de un mes, en el hospital.

Yo me estaba recuperando de una congestión alcohólica y ella

fue porque su novio la había empujado contra una pared y causó que ella

perdiera el conocimiento.- Puedo ver como su cuerpo se tensa y yo no evito

sentirme mal.

Sé que está hablando en pasado, pero por alguna razón no

siento que todo esto sea tan lejano

-, ella rompió con él y esta vez me agradeció por haberla ayudado

él otro día. La invité a desayunar y... lo demás pasó por si sólo - se encoge

en hombros y no me mira -. Estuvimos saliendo por dos años y yo sentía que me

volvía loco si estaba sin ella, tenía como una adición a ella siento mi corazón

romperse un poco.

-¿Qué pasó?- pregunto y él me mira.

-Ella era muy violenta, demasiado a

decir verdad- susurra, puedo ver cierta

molestia en su mirada-. Si tenía una

junta y no le contestaba llegaba a mi

oficina y comenzaba a gritarme, si tenía

alguna socia y ella sabía se ponía como

loca y rompía cosas. Incluso hubo una

vez que en un bar una chica drogada

intentó besarme y ella la golpeó como no tienes una

idea-murmura pero no se ve nostálgico, ni feliz, si no parece...¿extrañado?

¿confuso?-. Ella a veces

me golpeaba a mi, pero yo encontraba

la manera de calmarla, siempre- trago

saliva y siento mi corazón hundirse- ella decía que yo era

su medicina.

-Ella no parece ser violenta en estas

fotografías.- digo mirando alrededor y

Ignacio suspira.

-La mayoría son en cuanto llegábamos a

las fiestas, antes de estar ebrios, drogados o peleando-se

encoge en hombros, restándole importancia.

-¿Drogados? - pregunto y Ignacio suspira.

-Grace era adicta al alcohol, tabaco,

marihuana y cocaína desde que la conocí - comienza-. Los

primeros dos meses que salíamos solían ser citas pequeñas, ya sabes: ir a un

parque, a cenar, por un helado y esas cosas.- asiento al escucharlo, a veces me

mira pero la mayoría del tiempo mira las fotografías-. La primera vez que

fuimos a un fiesta fue porque ella me invitó, y ahí supe que ella bebía y

fumaba bastante. Nunca dije nada, porque creo que el alcohol y el tabaco no son

un problema tan grande, todo mundo bebe y fuma- se encoge en hombros.- pero no

fue hasta otros dos meses que comencé a conocerla como en realidad era. La

primera vez que la vi fumando marihuana estuve en shock como por quince

minutos, ella me ofreció pero me negué. Ella se veía más relajada que nunca, no

peleaba por cada cosa que pasaba frente a ella y eso me relajó un poco, y fue

por eso que jamás le dije nada- comenta y yo no dejo de mirarlo.

Puedo ver como sus músculos se tensan, junto con su

mandíbula. Él no

paraba de pasar sus manos por su cabello y sus muslos, en

señal de nerviosismo

- Cuando vi que eso la relajaba bastante

quise probarlo y me gustó, me sentía lejos del mundo real,

¿sabes? Cuando estaba drogado sentía que sólo éramos ella y yo, no me importaba

nada más. Y supe lo que ella sentía, entonces cuando la vi inhalar cocaína pasó

lo mismo, pero esta vez, en cuando noté como ella estaba más calenturienta que

nunca supe que era por

efectos de la cocaína. Y lo único que pensé

fue que si ella lo hacía era porque se sen-

tía bien, así que la probé dice y termina

con una exhalación bastante fuerte.

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