**FlashBack*
Tomo un poco de la espuma que flotaba
sobre el agua de la tina entre mis manos y soplo de esta
hacia Ignacio quien alza sus cejas hacia mi, sonrío.
-Amo los baños de burbujas-admito y
repito mi acción, Ignacio toma de su vaso
con whisky y bebe de este-, gracias por
esto Ignacio te quedó lindisimo- digo y
vuelvo a mirar a mi alrededor.
Había velas, pétalos de rosas, rosas,
comida, champaña, la tina llena de agua caliente con
burbujas y música de fondo. Todo estaba a la perfección.
-Todo por mi princesa- sonríe y yo
siento mis mejillas sonrojarse.
Puedo sentir alguna de sus miradas
coquetas medio escondidas a través de
su vaso de vidrio con whisky. Arrugo mi
nariz y él sonrío tiernamente.
-¿No es muy temprano para beber
alcohol?- pregunto, él deja el vaso fuera
de la tina y chasquea su lengua.
-Nunca es muy temprano para un vaso
de whisky- se encoge en hombros, hago
una mueca y tomo el zumo de naranja de la bandeja y le doy
un trago.
-No para un alcohólico-bromeo, él rueda sus ojos y alza sus
cejas hacia mi.
Infló mis mejillas y él hace un mohín con sus labios. Rozo
mis pies con sus muslos y él los acaricia. Recargo mis manos a cada lado de mis
caderas y me empujo a mi misma manos hacia mi, tomándome de la cintura y
atrayéndome hacia él, posicionándome
entre sus piernas.
Recargo mi mejilla sobre su pecho y puedo escuchar los
latidos de su corazón. Ignacio acaricia mi espalda.
-¿Estás feliz por Gemma?- pregunto.
-Por supuesto que lo estoy- asiente,
sonrío levemente.
-Yo también lo estoy- admito-, es una
mujer maravillosa y creo que se merece
ser feliz, y si Ethan la hace feliz entonces creo que ella
ya ganó en esta vida.- murmuro, paso mis manos por su brazo. Ignacio suspira.
-Quizás algún día ella piense lo mismo
sobre nosotros.- dice, lo miro y sonrío
levemente.
-¿En serio estás dispuesto a esperar
cinco años o más para casarte conmigo?- pregunto sarcástica,
Ignacio bufa.
-Es mucho tiempo- suspira-, pero sí,
esperare lo que sea necesario .- afirma y trago saliva.
Me encantaría decir que esas palabras me causan bastante
emoción y felicidad. Pero se que en realidad sentir emociones seria algo
bastante egoísta de mi parte, Ignacio no merece esperar tanto tiempo por mi. El
tiempo es algo que no se recupera nunca y yo se lo estoy arrebatando
Pero soy lo suficientemente egoísta como para dejarlo ir.
- Ignacio.- lo llamo y un sonido de
asentimiento sale de se garganta,
dándome a entender que me escuchaba
- prométeme que si llegas a sentir algo,
cualquier cosa, por otra chica o mujer vas a terminar
conmigo de inmediato.- Pido.
-¿De qué hablas? - pregunta un poco
molesto- ¿qué estás tratando de decir?
-Sólo... No quiero quitarte la oportunidad de estar con la
que podría ser el amor de tu vida- me encojo en hombros.
- Franchesca ...
-Sólo promételo- lo interrumpo y bajo
la mirada.
Un silencio incómodo se hace presente y este se rompe con un
bufido de
parte de Ignacio
-Esto es estúpido-dice negando con su
cabeza, paso mis manos por su brazo-, tu eres todo lo que
quiero.
-Soy lo que quieres pero, ¿estás un %100 seguro de que soy
lo que en
realidad necesitas en tu vida?- pregunto, un silencio un
poco incómodo se hace presente pero las manos de Ignacio nunca dejan de
acariciar mi piel, lo cual me hace
mil veces más segura- No te juzgo, uno
nunca sabe- susurro.
Escucho un suspiro por su parte.
- Nena...
-Esta bien, Ignacio Lo entiendo-
bisbiseo, sus manos acarician mi cabello y mis mejillas-, no
hay nada malo en tener dudas, es humano- murmuro y juro que su tacto se siente
como un hechizo cuando mi cuerpo comienza a relajarse, bastante ante su
delicado tacto.
Sus manos ásperas se sienten de maravilla en contacto con mi
mejilla y juro que no hay sensación que más adore que esta.
-Tu eres todo lo que busco- susurra,
cierro mis ojos y tomo una fuerte
respiración.
Sus labios besan mi cabeza y sus manos siguen haciendo de su
magia ante mi anatomía.
No quiero que esto termine nunca, no
quiero salir de esta bañera aunque toda
mi piel esté como pasa. No quiero dejar
de tener a Ignacio así de cerca nunca y no quiero extrañar
su tacto. Quiero tenerlo así por siempre.
-¿Me amas?.- Ignacio pregunta, asiento
- ¿Qué tanto?-me pregunta, suspiro y
chasqueo mi lengua.
-No estás en la cárcel, creo que eso es
amarte- bromeo y él rueda los ojos.
-¿Qué crees que has hecho para
demostrarme que me amas?- me
pregunta y yo frunzo el ceño.
¿Qué he hecho yo para demostrarle a
Ignacio que lo amo? Esa si que es una
pregunta bastante difícil.
Ignacio ya hecho tantas cosas por mi que
no puedo ni pensar en algo que yo haya
hecho para demostrárselo. Él me abrió las puertas de su casa
con los brazos abiertos él me cuida, me da cariño aunque no lo merezca, no me
juzga, me escucha, me ayuda, me mima, me dice cosas bonitas a diario que me
hacen sentir mejor conmigo misma, me trata como una princesa, es honesto
conmigo aunque tiene problemas para expresar lo que le pasa y es bastante
cerrado, ha sacrificado tanto por mi y... Yo no he hecho absolutamente nada.
Muerdo mi labio inferior y siento mis ojos arder.
-Lo siento tanto.- sollozo y Ignacio asoma
su rostro por mi costado derecho. Me giro y lo abrazo.
-Hey, ¿qué pasa? - pregunta y me
abraza de vuelta.
-Yo no te merezco, no merezco una sola,
pizca de ti- lloriqueo y él simplemente
me sostiene entre sus brazos-. Has hecho tanto por mi y yo
no hecho absolutamente nada, soy una mierda, lo siento tanto.- sollozo y
escucho una pequeña risa de Ignacio.
-Amor, has hecho más de lo que te
imaginas- susurra y besa mi cabeza.
Frunzo el ceño ligeramente y lo miro.
-¿Cómo qué?- pregunto y él sonríe
limpiando las pocas lágrimas que habían salido de mis ojos
con sus dedos pulgares
-Te diré cuando sea necesario- bisbisea
y yo ladeo mi cabeza en confusión.
-¿Y cuándo va a ser necesario?.-
pregunto, él balbucea y pasa algunos
mechones de mi cabello por detrás de mi oreja y me mira
directamente.
-El tiempo lo dirá, mi pequeña.
*Fin FlashBack*
-Puede besar a la novia-el juez dice
a lo que todos comienzan a aplaudir en
cuanto Ethan toma a Gemma de la cintura y la besa, sonrío de
oreja a oreja con lágrimas en mis ojos y miro a Ignacio quien se encontraba
mirándome. Sollozo.
-Oh, no me juzgues, tengo corazón de
pollo- hago un puchero, él me sonrie
tiernamente y relame sus labios.
Siento, sus manos tomarme de la cintura y besar mi frente.
Ignacio me mira unos segundos como si
tratase de decirme algo pero no lo hace,
decido dejarlo pasar cuando las sobrinas de Ignacio se
acercan a nosotros para abrazarlo. Él se coloca de cuclillas y les devuelve el
abrazo. Una pequeña rubia, ojiverde susurra algo en su oído a lo que Ignacio me
mira de reojo y asiente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Daddy