Franchesca pov's
Despierto por el molestoso sonido de mi
alarma sonar, gruño y estiro mi brazo
hasta alcanzar esta y apagarla. Como de
costumbre: Ignacio gruñe en respuesta
a mi movimiento y me apega más a su
cuerpo. Suspiro y miro su rostro.
-No vayas hoy- susurra con su voz
ronca mañanera y juro que casi me
derrito.
Él entreabre sus ojos y me dedica
una tierna sonrisa. Acaricio su rostro y le doy un pequeño
pico en los labios.
-No puedo faltar más, Ignacio. Pero ya
casi salgo de vacaciones.- lo animo y él
hace un puchero.
-Pero te quiero aquí conmigo-hace
berrinche y yo suelto una pequeña risa
- podemos quedarnos toda la mañana
haciendo cucharita como te gusta, o
besándonos, o podemos ir por un helado...
- Oh me puedes dejar cambiarme-
interrumpo y Ignacio junta sus labios en
una línea firme. -Lo siento, pero se
me hace tarde para la escuela y tengo
biologia.- me encojo en hombros, Ignacio
alza sus cejas.
-Yo puedo enseñarte mejor que él, puedo ser tu modelo
atómico en carne y hueso .-hace un puchero-. Nadie va a enseñarte sobre
anatomía y sexualidad mejor que yo preciosa- me guiña un ojo y yo suelto una
pequeña risa.
Lo miro unos segundos y pienso dos veces sobre lo que le
estaba pidiendo.
Quedarme con Ignacio significaría tener
que conseguir un justificante médico para que me puedan
recibir los trabajos en clases, las tareas y en caso de que hubiera un examen
sorpresa, que puedan asignármelo después.
Pero también significa que puedo estar con él toda la
mañana, haciendo todo lo que él me dijo.
Es una decisión tan difícil.
No me gusta pensar sobre esto, pero mis estudios deben de
estar antes que cualquier cosa, Ignacio quizás sólo sea pasajero y mis estudios
son los que me ayudarán a sobrevivir en mi futuro. Y aunque sea estúpido pensar
tan grande siendo solo un día de falta, quizás necesite esta falta para una
emergencia y cuando la ocasión se presente quizás la falta sea la causa de que
repruebe una materia.
Dios, soy tan ridícula... Y tan cobarde.
-Lo siento, necesito ir- murmuro, Ignacio chasquea su lengua
decepcionando y me suelta.
Salgo de la cama casi de inmediato
y me coloco mi uniforme escolar el cual
se encontraba colgado en mi parte del
armario. Me coloco este lo más rápido
posible y camino hasta el baño para
darme unos retoques en mi rostro.
Cepillo mis dientes y mi cabello, en cuanto termino salgo
del baño para encontrarme a un Ignacio durmiente con
sus ojos cerrados y su boca entreabierta.
Sonrío de lado, luce como un bebé.
Me acerco a él, planto un beso en sus
labios y frente antes de salir de la
habitación y caminar hasta la puerta de
salida, en cuanto abro esta puedo ver
a Robert hablando con tres personas
vestidas en traje fuera de la casa de Ignacio frunzo el ceño
y en cuanto cierro la puerta de la entrada noto como los cuarto giran su mirada
hacia mi.
- Ignacio está dormido-suelto caminando
hacia la puerta de afuera, abro esta y
todos me miran un poco incómodos.
- Franchesca , no estamos aquí por Ignacio.- Niall niega y
yo ladeo mi cabeza-. Estamos aquí por ti.- admite y yo frunzo el ceño.
-¿Por mi?- pregunto confundida y ellos
asienten.
-Robert, nosotros llevaremos a la
señorita, gracias-Louis dice a lo que
el señor mayor me mira en busca de
aprobación.
Asiento y le dedico una pequeña sonrisa, él asiente y se
introduce en el auto. Miro al trío confundida y ellos
se miran entre sí.
-Mierda, esto va a ser difícil - Elliot suspira y abre la
puerta de su auto, me hace un ademán para que me introducirá y yo miro a Niall
quien asiente su cabeza hacia mi en señal de aprobación.
Suspiro y me introduzco en este, Louis se introduce a mi
lado y Niall en el asiento de copiloto.
-¿No es ese tu auto, Niall?- pregunto
apuntando al Mercedes Benz que estaba justo frente al que
nos encontrábamos actualmente.
Este asiente, arrugo mi nariz.
Comenzamos a andar por unos minutos
y el silencio me estaba matando. Puedo
sentir la tensión a nuestro alrededor.
¿Por qué estamos aquí? ¿Para que me
necesitan? ¿Por qué yo? Cientos de
preguntad comienzan a formularse en mi cabeza, causándome
jaqueca.
-¿Ya desayunaste?- Louis pregunta,
alzo mis cejas y niego- Genial- asiente y
yo sacudo mi cabeza.
-Estoy completamente confundida-río
mirándolos a todos.- ¿Ignacio esta en
problemas?- pregunto.
-No, no- Niall niega y chasquea su
lengua-. Hablaremos cuando lleguemos al departamento de
Ricardo .-murmura y yo abro mis ojos como platos.
- ¿De Ricardo?- digo estupefacta y Niall se encoge en
hombros.
-Es el más cercano .-asiente y yo juro
que voy a desmayarme.
Mi corazón comienza a acelerarse bastante antes los nervios,
tanta confusión y estrés hace que comience a marearme un poco.
-Creo que voy a vomitar- digo y todos
me miran preocupados.
-¿Estás bien?- Louis pregunta posando
el dorso de su mano en mi mejilla
-No.- niego a lo que Ricardo se estaciona rápidamente, baja
del auto y abre la puerta justo donde me encontraba yo.
Este repite la acción de Louis, pero
también levanta un poco mis párpados.
-Hacia abajo- pide, frunzo el ceño pero obedezco hacia
arriba sigo
obedeciendo y en cuanto deja estos parpadeo varias veces y
lo miro-. Tranquila, respira , casi llegamos.- murmura y yo asiento perdida.
Ricardo vuelve a su lugar y sigue andando. Trato de tranquilizarme,
hasta que llegamos a nuestro destino:
un bastante bonito departamento de dos pisos al cual nos
adentramos en cuanto llegamos.
-Te prepararé macarrones con queso
- Louis dice a lo que yo agradezco por
lo bajo.
Me siento en la mesa que se encontraba en la sala y los
otros dos
hombres se sientan a mis costados.
-¿Para que estoy aquí?- pregunto
mirando a Niall, quien junta sus labios en una línea firme.
-Para aclarar una duda que haz tenido
desde hace mucho tiempo- Louis dice de la cocina, frunzo el
ceño.
-¿Cuál duda?- pregunto confundida,
los miro a todos y los dos hombres a mis lados suspiran.
- Franchesca ... Sabemos quien es tu padre.
Ignacio pov's
Miro hacia el suelo y recapacito todo
lo que pasó, todo lo que está pasando y
lo que está a punto de pasar. Necesito
despejar mi mente y pensar sólo en una
solución. Tenía una sola cosa en claro y es que no podía
dejar que Franchesca saliera de mi vida,
no hoy, no nunca.
¿Cómo voy a ser capaz de dejarla después de todo lo que
hemos pasado juntos? Todos los momentos, los recuerdos, las risas, las
lágrimas, las peleas que superamos, los besos, todas las veces que hicimos el
amor, todas las palabras, los secretos que nos revelamos, la confianza que nos
otorgamos el uno al otro.
Duele tener que pensar en una manera de no perderla cuando
se que va a ser imposible después de esto.
¿Cómo sería yo capaz de vivir sin tenerla entre mis brazos?
Sin poder inhalar su delicioso y tranquilizante aroma. No puedo imaginarme
estar un día sin su presencia, sin ver sus hermosos ojos, sin sentir su suave y
tersa bien, besar sus carnosos y deliciosos labios.
De solo pensar en que el día al que tanto le temíamos
parecía haber llegado.
Miro mi dedo anular izquierdo y
recuerdo todo lo que arriesgué para
tomar esa decisión. Suspiro.
-El día en que te saqué de ahí- susurro
alzando mi vista por unos segundos
hasta encontrarme con esos ojos azules
que desearía no estar viendo en estos
momentos- jamás pensé que sería capaz
de cometer un error de tal magnitud por querer aclarar
algo-río incrédulo.
Su mandíbula se tensa y su mirada cae hacia el suelo
-Yo no quería esto, yo no quería tener problemas con ella
por ti .- gruño.
-Esto no es mi culpa, es tuya-ella refunfuña y yo bufo,
reconociendo que lo que decía ella era verdad. Todo era mi culpa.
- Todo lo que hice, fue por ella- susurro,
ella suelta una risa sarcástica.
-El mejor novio del año.-ella dice
sarcástica y no me evito sentir el coraje,
recorrer mi sangre.
No coraje hacia la ojiazul que se encontraba frente a mi, si
no coraje hacia mi mismo.
¿Cómo pude llegar a ser tan estúpido?
-Yo no recuerdo nada de lo que tu me
dijiste-me defiendo a lo que ella rueda
sus ojos y se cruza de brazos.
- ¿Recuerdas algo de todas las veces que
te has drogado? Por supuesto que no, aún eres como un puto
adolescente inexperto, Ignacio. No sabes medir cantidades y eres tan estúpido
como para mezclar drogas con alcohol- ella exclama a lo que yo aprieto mis
puños.
Entonces pienso en Franchesca . En mi pequeña, dulce y
hermosa Franchesca .
¿Cómo voy a explicarle todo esto sin que me odie? ¿Cómo voy
a lograr que se quede a mi lado después de todo lo que hice a sus espaldas por
cobarde? Todo esto es culpa mía y de mis estúpidas inseguridades.
-¿Qué tiene ella que yo no?- me
pregunta, alzo mis cejas y suelto una
carcajada amarga.
-Mucho-respondo simple a lo que
Grace bufa.
-Tu me amas a mi, Ignacio no a quien sea
que sea ella-Grace dice, sonrío divertido
y niego con los ojos hacia el cielo. Si tan
sólo supiera.
- Tire el anillo frente a ti, ¿no te quedó
claro que no quiero nada que tenga
que ver contigo?- exclamo-Cometí
un puto error al sacarte de Cygnet pero
terminar todo lo asociado contigo fue
la mejor decisión de mi vida-admito y
es cuestión de segundos antes de que su
mano choque contra mi mejilla.
- ¡Cállate!- ella exclama, su mano se
levanta para brindarme otra bofetada
pero yo la detengo con fuerza- Tu dices
eso porque estas enojado conmigo, tratas de hacerme sentir
celosa, pero tu me amas a mi. Estás loco por mi, no puedes vivir sin mi, Ignacio.-
ella dice segura, niego-. La única razón por la que tiraste ese anillo es
porque....
-¡Es porque no te amo!- exclamo y ella
retrocede unos pasos- ¡Entiéndelo, yo no te amo! Hace tanto
tiempo deje de amarte, Dios...
-¿Qué hay de hace tres meses? ¿No me
amabas en ese entonces?-me pregunta,
paso mis manos por mi cabello- El día
en que pasaste por mi y me llevaste a esa casa en la playa
de la nada. Ese día en que tuviste que mover cielo, mar y tierra para poder
sacarme de ese infierno en el que me metieron, para así poder verme - susurra,
trago saliva.- para poder tocarme, besarme...
- ¡Cállate!.-escupo.
-Para poder follarme- dice y yo tomo
el vaso que se encontraba en la mesa de
noche y lo tiro hacia la pared de la sala.- Tu me sacaste de
ese infierno porque me amas y me extrañas, Ignacio Tu no amas a nadie más, tu
solo estás tratando de hacerme sentir celosa, pero yo te conozco más que nadie
en este mundo y no te tengo miedo. Así que puedes romper todo lo que tengas en
frente y aún así seguiré segura de lo que sientes por mi-ella rie de
satisfacción y yo niego
-Yo no te follé- niego y Grace hace un
puchero.
-¿Y qué? ¿Me embaracé por obra del
Espíritu Santo?.- pregunta con cinismo,
tenso mi mandíbula, yo cierro mis ojos y puños con fuerza.
-Ese bebé no es mío- gruño.
Sus manos se colocan sobre mis hombros, acariciando estos.
-¿No era lo que querías? ¿No deseabas
con toda tu alma poder casarnos y tener hijos? Pues voy a
darte lo que deseas, Ignacio Porque este hijo es tuyo-exclama segura y yo
siento rabia pura recorrer mi espina dorsal.
Miro de nuevo las diez pruebas de
embarazo que se encontraban sobre la
mesa. Tres sanguíneas y siete de orina de diferentes marcas.
Todas positivas.
Franchesca va a
odiarme.
-Yo sólo quería verte de nuevo,
asegurarme de lo que pensaba a diario
era verdad- admito y siento un nudo
formarse en mi garganta-. Quería
estar contigo de nuevo un sólo día para
confirmar que ya no sentía nada por ti. Y lo hice- digo, la
ojiazul alza sus cejas-. Yo ya no siento nada por ti.- me encojo en hombros a
lo que ella me empuja.
-Tratas de hacerme sentir mal porque
te gusta que sufra, pero no vas a lograrlo, porque yo se lo
que sientes por mi, se que no te puedes resistir a mi y...
-¡Deja de ser tan ilusa y date cuenta de
que lo que te estoy diciendo es la puta
verdad!- exclamo- ¡Yo amo a otra
persona! Amo a Franchesca mucho más de lo que jamás he amado a alguien-
suelto
Grace frunce el ceño.- incluyéndote.- aclaro a lo que ella
comienza a reír.
-Como si eso fuera posible- dice con
gracia y yo suspiro.
-Grace, ese bebé no puede ser mío-
niego y ella rueda sus ojos.
-¿Y de quien cojones va a ser, Ignacio?
Llevo como dos años sin poder salir
de ese jodido manicomio, y la primera
vez que salgo fue porque fui contigo,
follamos, olvidaste el condón y ahora
estoy embarazada- se encoge en
hombros.
Paso mi mano por mi cabello y jalo de este un poco.
-Mierda.- mascullo y me siento de
nuevo.
Todo me parecía tan ajeno, no recuerdo haberme drogado, no
recuerdo siquiera haberla besado. Yo no siento nada por ella, lo supe en el
segundo que la vi.
Trago saliva y escucho el timbre
sonar. Son las once de la mañana,
¿quién cojones podría ser? Me levanto a regañadientes cuando
el timbre suena
por tercera vez y miro la pantalla de la

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