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Daddy romance Capítulo 50

Franchesca pov's

Despierto por el molestoso sonido de mi

alarma sonar, gruño y estiro mi brazo

hasta alcanzar esta y apagarla. Como de

costumbre: Ignacio gruñe en respuesta

a mi movimiento y me apega más a su

cuerpo. Suspiro y miro su rostro.

-No vayas hoy- susurra con su voz

ronca mañanera y juro que casi me

derrito.

Él entreabre sus ojos y me dedica

una tierna sonrisa. Acaricio su rostro y le doy un pequeño

pico en los labios.

-No puedo faltar más, Ignacio. Pero ya

casi salgo de vacaciones.- lo animo y él

hace un puchero.

-Pero te quiero aquí conmigo-hace

berrinche y yo suelto una pequeña risa

- podemos quedarnos toda la mañana

haciendo cucharita como te gusta, o

besándonos, o podemos ir por un helado...

- Oh me puedes dejar cambiarme-

interrumpo y Ignacio junta sus labios en

una línea firme. -Lo siento, pero se

me hace tarde para la escuela y tengo

biologia.- me encojo en hombros, Ignacio

alza sus cejas.

-Yo puedo enseñarte mejor que él, puedo ser tu modelo

atómico en carne y hueso .-hace un puchero-. Nadie va a enseñarte sobre

anatomía y sexualidad mejor que yo preciosa- me guiña un ojo y yo suelto una

pequeña risa.

Lo miro unos segundos y pienso dos veces sobre lo que le

estaba pidiendo.

Quedarme con Ignacio significaría tener

que conseguir un justificante médico para que me puedan

recibir los trabajos en clases, las tareas y en caso de que hubiera un examen

sorpresa, que puedan asignármelo después.

Pero también significa que puedo estar con él toda la

mañana, haciendo todo lo que él me dijo.

Es una decisión tan difícil.

No me gusta pensar sobre esto, pero mis estudios deben de

estar antes que cualquier cosa, Ignacio quizás sólo sea pasajero y mis estudios

son los que me ayudarán a sobrevivir en mi futuro. Y aunque sea estúpido pensar

tan grande siendo solo un día de falta, quizás necesite esta falta para una

emergencia y cuando la ocasión se presente quizás la falta sea la causa de que

repruebe una materia.

Dios, soy tan ridícula... Y tan cobarde.

-Lo siento, necesito ir- murmuro, Ignacio chasquea su lengua

decepcionando y me suelta.

Salgo de la cama casi de inmediato

y me coloco mi uniforme escolar el cual

se encontraba colgado en mi parte del

armario. Me coloco este lo más rápido

posible y camino hasta el baño para

darme unos retoques en mi rostro.

Cepillo mis dientes y mi cabello, en cuanto termino salgo

del baño para encontrarme a un Ignacio durmiente con

sus ojos cerrados y su boca entreabierta.

Sonrío de lado, luce como un bebé.

Me acerco a él, planto un beso en sus

labios y frente antes de salir de la

habitación y caminar hasta la puerta de

salida, en cuanto abro esta puedo ver

a Robert hablando con tres personas

vestidas en traje fuera de la casa de Ignacio frunzo el ceño

y en cuanto cierro la puerta de la entrada noto como los cuarto giran su mirada

hacia mi.

- Ignacio está dormido-suelto caminando

hacia la puerta de afuera, abro esta y

todos me miran un poco incómodos.

- Franchesca , no estamos aquí por Ignacio.- Niall niega y

yo ladeo mi cabeza-. Estamos aquí por ti.- admite y yo frunzo el ceño.

-¿Por mi?- pregunto confundida y ellos

asienten.

-Robert, nosotros llevaremos a la

señorita, gracias-Louis dice a lo que

el señor mayor me mira en busca de

aprobación.

Asiento y le dedico una pequeña sonrisa, él asiente y se

introduce en el auto. Miro al trío confundida y ellos

se miran entre sí.

-Mierda, esto va a ser difícil - Elliot suspira y abre la

puerta de su auto, me hace un ademán para que me introducirá y yo miro a Niall

quien asiente su cabeza hacia mi en señal de aprobación.

Suspiro y me introduzco en este, Louis se introduce a mi

lado y Niall en el asiento de copiloto.

-¿No es ese tu auto, Niall?- pregunto

apuntando al Mercedes Benz que estaba justo frente al que

nos encontrábamos actualmente.

Este asiente, arrugo mi nariz.

Comenzamos a andar por unos minutos

y el silencio me estaba matando. Puedo

sentir la tensión a nuestro alrededor.

¿Por qué estamos aquí? ¿Para que me

necesitan? ¿Por qué yo? Cientos de

preguntad comienzan a formularse en mi cabeza, causándome

jaqueca.

-¿Ya desayunaste?- Louis pregunta,

alzo mis cejas y niego- Genial- asiente y

yo sacudo mi cabeza.

-Estoy completamente confundida-río

mirándolos a todos.- ¿Ignacio esta en

problemas?- pregunto.

-No, no- Niall niega y chasquea su

lengua-. Hablaremos cuando lleguemos al departamento de

Ricardo .-murmura y yo abro mis ojos como platos.

- ¿De Ricardo?- digo estupefacta y Niall se encoge en

hombros.

-Es el más cercano .-asiente y yo juro

que voy a desmayarme.

Mi corazón comienza a acelerarse bastante antes los nervios,

tanta confusión y estrés hace que comience a marearme un poco.

-Creo que voy a vomitar- digo y todos

me miran preocupados.

-¿Estás bien?- Louis pregunta posando

el dorso de su mano en mi mejilla

-No.- niego a lo que Ricardo se estaciona rápidamente, baja

del auto y abre la puerta justo donde me encontraba yo.

Este repite la acción de Louis, pero

también levanta un poco mis párpados.

-Hacia abajo- pide, frunzo el ceño pero obedezco hacia

arriba sigo

obedeciendo y en cuanto deja estos parpadeo varias veces y

lo miro-. Tranquila, respira , casi llegamos.- murmura y yo asiento perdida.

Ricardo vuelve a su lugar y sigue andando. Trato de tranquilizarme,

hasta que llegamos a nuestro destino:

un bastante bonito departamento de dos pisos al cual nos

adentramos en cuanto llegamos.

-Te prepararé macarrones con queso

- Louis dice a lo que yo agradezco por

lo bajo.

Me siento en la mesa que se encontraba en la sala y los

otros dos

hombres se sientan a mis costados.

-¿Para que estoy aquí?- pregunto

mirando a Niall, quien junta sus labios en una línea firme.

-Para aclarar una duda que haz tenido

desde hace mucho tiempo- Louis dice de la cocina, frunzo el

ceño.

-¿Cuál duda?- pregunto confundida,

los miro a todos y los dos hombres a mis lados suspiran.

- Franchesca ... Sabemos quien es tu padre.

Ignacio pov's

Miro hacia el suelo y recapacito todo

lo que pasó, todo lo que está pasando y

lo que está a punto de pasar. Necesito

despejar mi mente y pensar sólo en una

solución. Tenía una sola cosa en claro y es que no podía

dejar que Franchesca saliera de mi vida,

no hoy, no nunca.

¿Cómo voy a ser capaz de dejarla después de todo lo que

hemos pasado juntos? Todos los momentos, los recuerdos, las risas, las

lágrimas, las peleas que superamos, los besos, todas las veces que hicimos el

amor, todas las palabras, los secretos que nos revelamos, la confianza que nos

otorgamos el uno al otro.

Duele tener que pensar en una manera de no perderla cuando

se que va a ser imposible después de esto.

¿Cómo sería yo capaz de vivir sin tenerla entre mis brazos?

Sin poder inhalar su delicioso y tranquilizante aroma. No puedo imaginarme

estar un día sin su presencia, sin ver sus hermosos ojos, sin sentir su suave y

tersa bien, besar sus carnosos y deliciosos labios.

De solo pensar en que el día al que tanto le temíamos

parecía haber llegado.

Miro mi dedo anular izquierdo y

recuerdo todo lo que arriesgué para

tomar esa decisión. Suspiro.

-El día en que te saqué de ahí- susurro

alzando mi vista por unos segundos

hasta encontrarme con esos ojos azules

que desearía no estar viendo en estos

momentos- jamás pensé que sería capaz

de cometer un error de tal magnitud por querer aclarar

algo-río incrédulo.

Su mandíbula se tensa y su mirada cae hacia el suelo

-Yo no quería esto, yo no quería tener problemas con ella

por ti .- gruño.

-Esto no es mi culpa, es tuya-ella refunfuña y yo bufo,

reconociendo que lo que decía ella era verdad. Todo era mi culpa.

- Todo lo que hice, fue por ella- susurro,

ella suelta una risa sarcástica.

-El mejor novio del año.-ella dice

sarcástica y no me evito sentir el coraje,

recorrer mi sangre.

No coraje hacia la ojiazul que se encontraba frente a mi, si

no coraje hacia mi mismo.

¿Cómo pude llegar a ser tan estúpido?

-Yo no recuerdo nada de lo que tu me

dijiste-me defiendo a lo que ella rueda

sus ojos y se cruza de brazos.

- ¿Recuerdas algo de todas las veces que

te has drogado? Por supuesto que no, aún eres como un puto

adolescente inexperto, Ignacio. No sabes medir cantidades y eres tan estúpido

como para mezclar drogas con alcohol- ella exclama a lo que yo aprieto mis

puños.

Entonces pienso en Franchesca . En mi pequeña, dulce y

hermosa Franchesca .

¿Cómo voy a explicarle todo esto sin que me odie? ¿Cómo voy

a lograr que se quede a mi lado después de todo lo que hice a sus espaldas por

cobarde? Todo esto es culpa mía y de mis estúpidas inseguridades.

-¿Qué tiene ella que yo no?- me

pregunta, alzo mis cejas y suelto una

carcajada amarga.

-Mucho-respondo simple a lo que

Grace bufa.

-Tu me amas a mi, Ignacio no a quien sea

que sea ella-Grace dice, sonrío divertido

y niego con los ojos hacia el cielo. Si tan

sólo supiera.

- Tire el anillo frente a ti, ¿no te quedó

claro que no quiero nada que tenga

que ver contigo?- exclamo-Cometí

un puto error al sacarte de Cygnet pero

terminar todo lo asociado contigo fue

la mejor decisión de mi vida-admito y

es cuestión de segundos antes de que su

mano choque contra mi mejilla.

- ¡Cállate!- ella exclama, su mano se

levanta para brindarme otra bofetada

pero yo la detengo con fuerza- Tu dices

eso porque estas enojado conmigo, tratas de hacerme sentir

celosa, pero tu me amas a mi. Estás loco por mi, no puedes vivir sin mi, Ignacio.-

ella dice segura, niego-. La única razón por la que tiraste ese anillo es

porque....

-¡Es porque no te amo!- exclamo y ella

retrocede unos pasos- ¡Entiéndelo, yo no te amo! Hace tanto

tiempo deje de amarte, Dios...

-¿Qué hay de hace tres meses? ¿No me

amabas en ese entonces?-me pregunta,

paso mis manos por mi cabello- El día

en que pasaste por mi y me llevaste a esa casa en la playa

de la nada. Ese día en que tuviste que mover cielo, mar y tierra para poder

sacarme de ese infierno en el que me metieron, para así poder verme - susurra,

trago saliva.- para poder tocarme, besarme...

- ¡Cállate!.-escupo.

-Para poder follarme- dice y yo tomo

el vaso que se encontraba en la mesa de

noche y lo tiro hacia la pared de la sala.- Tu me sacaste de

ese infierno porque me amas y me extrañas, Ignacio Tu no amas a nadie más, tu

solo estás tratando de hacerme sentir celosa, pero yo te conozco más que nadie

en este mundo y no te tengo miedo. Así que puedes romper todo lo que tengas en

frente y aún así seguiré segura de lo que sientes por mi-ella rie de

satisfacción y yo niego

-Yo no te follé- niego y Grace hace un

puchero.

-¿Y qué? ¿Me embaracé por obra del

Espíritu Santo?.- pregunta con cinismo,

tenso mi mandíbula, yo cierro mis ojos y puños con fuerza.

-Ese bebé no es mío- gruño.

Sus manos se colocan sobre mis hombros, acariciando estos.

-¿No era lo que querías? ¿No deseabas

con toda tu alma poder casarnos y tener hijos? Pues voy a

darte lo que deseas, Ignacio Porque este hijo es tuyo-exclama segura y yo

siento rabia pura recorrer mi espina dorsal.

Miro de nuevo las diez pruebas de

embarazo que se encontraban sobre la

mesa. Tres sanguíneas y siete de orina de diferentes marcas.

Todas positivas.

Franchesca va a

odiarme.

-Yo sólo quería verte de nuevo,

asegurarme de lo que pensaba a diario

era verdad- admito y siento un nudo

formarse en mi garganta-. Quería

estar contigo de nuevo un sólo día para

confirmar que ya no sentía nada por ti. Y lo hice- digo, la

ojiazul alza sus cejas-. Yo ya no siento nada por ti.- me encojo en hombros a

lo que ella me empuja.

-Tratas de hacerme sentir mal porque

te gusta que sufra, pero no vas a lograrlo, porque yo se lo

que sientes por mi, se que no te puedes resistir a mi y...

-¡Deja de ser tan ilusa y date cuenta de

que lo que te estoy diciendo es la puta

verdad!- exclamo- ¡Yo amo a otra

persona! Amo a Franchesca mucho más de lo que jamás he amado a alguien-

suelto

Grace frunce el ceño.- incluyéndote.- aclaro a lo que ella

comienza a reír.

-Como si eso fuera posible- dice con

gracia y yo suspiro.

-Grace, ese bebé no puede ser mío-

niego y ella rueda sus ojos.

-¿Y de quien cojones va a ser, Ignacio?

Llevo como dos años sin poder salir

de ese jodido manicomio, y la primera

vez que salgo fue porque fui contigo,

follamos, olvidaste el condón y ahora

estoy embarazada- se encoge en

hombros.

Paso mi mano por mi cabello y jalo de este un poco.

-Mierda.- mascullo y me siento de

nuevo.

Todo me parecía tan ajeno, no recuerdo haberme drogado, no

recuerdo siquiera haberla besado. Yo no siento nada por ella, lo supe en el

segundo que la vi.

Trago saliva y escucho el timbre

sonar. Son las once de la mañana,

¿quién cojones podría ser? Me levanto a regañadientes cuando

el timbre suena

por tercera vez y miro la pantalla de la

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