Segunda temporada
Capítulo 1
Ignacio pov's
Aprieto mis puños sobre la barra y simplemente miro el
movimiento del líquida en mi vaso por la música.
Es hipnotizante cuando lo miras después de un largo tiempo,
ver como las ondas cambian según el sonido y el ritmo. Asombroso.
Tomo el vaso, me bebo el whisky de un solo trago y miro a mi
alrededor. Todo se movía tan lento e incluso era hasta divertido ver a todas
las chicas bailando entre sí, mirándome, rogándome con la mirada a que fuera
con ellas.
Sonrío de lado al notar a una pequeña castaña que se
encontraba bailando con un chico castaño, frotándose contra él mientras me
miraba a mi con la mirada más traviesa que había visto en la noche. Me
introduzco entre la gente, tratando de pasar entre estas y una
pequeña mano toma mi brazo.
-¿Pensabas quedarte mirándome toda
la noche pero ni siquiera hablarme?-
pregunta la castaña a la cual había visto
hace unos segundos, la miro. Sus ojos son cafe, su piel
blanca, su cabello castaño oscuro y su cuerpo delgado. Pero no es ella. -Soy
Emma- se presenta y me dedica una sonrisa, sus manos se colocan en mis hombros
y acaricia estos antes de rodear mi cuello entre sus brazos, ¿y tu?- pre-
gunta, la miro directamente a los ojos los cuales miraban directamente a mis
ojos y
después a mis labios
. Esta perra me desea.
-Soy Ignacio- digo y ella sonríe.
- Ignacio..- pronuncia y yo alzo mis cejas
- ¿A dónde ibas, Ignacio? - pregunta y yo
chasqueo mi lengua.
-Lejos- susurro y ella muerde su labio
inferior.
-¿Puedo ir contigo? - pregunta a lo que
yo la miro. -No respondo y ella frunce el ceño
- no te necesito, no a ti- niego quitando
sus manos de mi y ella me mira de pies a cabeza confundida-,
adiós Emma.
Entonces salgo del club nocturno y me dirijo hacia mi auto
el cual había
estacionado no muy lejos de aquí. Me
introduzco en el asiento de piloto y
suspiro.
Comienzo a manejar hacia mi casa y en cuanto estoy fuera de
esta, suspiro. Tomo mi teléfono y marco el número que mejora mis noches. 1, 2,
3,
*Llamada Telefónica*
-¿Ignacio?- su dulce voz suena y siento
un escalofrío recorrer mi cuerpo entero.
-Amor- susurro.
- Ignacio, ¿qué pasa? Son las dos de la
mañana- dice y escucho preocupación
en su voz. Paso mi mano por mi cabello y suspiro.
-Han pasado tres meses, bebé-susurro
y ella no responde- te extraño, te
extraño muchísimo- admito.
- Ignacio.....
-Te necesito- digo y trago saliva.
-¿Cómo está Grace?- me pregunta,
suspiro y acaricio mi sien.
-Como siempre-respondo simplemente
-, a veces es como una astilla en el culo
gruno-. Y digo a veces porque si te digo
que es una astilla en el culo te enojas-
admito.
- Ignacio!.- Franchesca refunfuña, regañándome. Suspiro-, es la futura
madre de tu hija. Tienes que tenerle paciencia- susurra, como mi rostro entre
mi mano izquierda y bufo. Si ella tuviera que cuidarla por lo menos un día me
entendería.
-Lo único que me hace seguir con mi
día es escuchar tu voz-admito, ella no
responde.
-¿Cómo va tu bebé? - pregunta y yo
junto mis labios en una línea firme.
-La doctora dice que esta muy bien-
comento-, en cuanto nazca haremos la
prueba de ADN.
-¿Sigues creyendo que no es tu hija?
¿Después de todo lo que Grace te ha
dicho?- me pregunta incrédula, suspiro.
-Su historia es muy creíble para
cualquiera porque es una experta en las mentiras, pero con
el tiempo aprendi a conocerla-murmuro-, aparte se que jamás le hubiera podido
poner un dedo encima de esa manera, no teniéndote a ti - niego y un silencio
incómodo se hace presente.
-Me tengo que ir- susurra. Cierro mis
ojos y tenso mi mandíbula-, adiós, Ignacio - entonces
cuelga.
*Fin Llamada Telefónica*
Tiro mi teléfono al asiento de copiloto, tiro de mi cabeza
hacia atrás y tomo una profunda respiración. La puerta de entrada luce como la
puerta al infierno desde acá, pero no puedo dejar a Louis con ella por siempre.
Tomo mi teléfono, bajo del auto y camino hasta la entrada, en cuanto abro la
puerta puedo ver como Grace estaba dormida en el sillón y Louis a su lado
viendo la televisión.
-¿La sedaste?- bromeo a lo que Louis
rueda los ojos.
-¿Cómo la estás llevando?- pregunta
y yo bufo. Me siento en el sillón frente a
ellos y miro el vientre de Grace.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Daddy