SEGUNDA TEMPORADA
CAPÍTULO 13
—Cierra los ojos— Ignacio murmura
yo obedezco. Entonces siento como se
mueve, acercándose a mi-, abre la
boca.- este susurra a lo que yo vuelvo a
obedecer.
De pronto siento tres pequeñas bolas en mi lengua, muerdo y
abro mis ojos, saboreando el delicioso sabor del
chocolate.
-Están deliciosos-admito, Ignacio
asiente y se acerca a mi para besarme.
Río, pero le sigo el beso, pasando mis
manos por su cuello. De un segundo a
otro estábamos recostados en el sillón
de la sala y la temperatura comenzaba a incrementar. Suelto
un gemido cuando Ignacio succiona en mi cuello.
-Te quiero hacer el amor- Ignacio
murmura y muerde levemente mi piel.- muy, muy duro— suspiro
y alejo su
rostro de mi cuello para besarlo de nuevo
Su mano baja a mi pelvis, pasándola por dentro de mi falda,
acariciando con sus dedos mi parte intima cubierta por mis bragas. Muerdo mi
labio inferior cuando este hace la tela a un lado y para cuando introduce un
dedo en mi, el ya conocido llanto de Anna se hace presente.
Ignacio suspira de cansancio, saca su mano de mi coño y deja
caer levemente su peso sobre mi. Maldice por lo bajo y comienza a subir las
escaleras, muerdo mi mejilla interior y me hecho un poco de aire con mi mano
antes de caminar hasta la cocina para preparar la comida: un fettuccine alfredo
y
pan con mantequilla.
De repente escucho los pasos de Ignacio bajar por las
escaleras y cuando me giro para verlo noto como tenía a Anna entre sus brazos,
su cabecita estaba recargada en el pecho de Ignacio de
la forma más tierna que había visto.
—Vale la pena no tener sexo por ver eso
— admito apuntándolo, Ignacio bufa pero asiente.
Besa la pequeña cabeza de Anna
y la mese un poco.
-Pero valdría más la pena ver esto por
la mañana y tener sexo por la noche.-
bufa, sonrío levemente y saco del horno
los pequeños panes y apago este, Ignacio
alza sus cejas—. Eso se ve jodidamente
delicioso-relamo mis labios y hago una
pequeña reverencia.
–Recuesta a Anna en la mecedora y
comamos-le invito a lo que este no
se niega y hace justo lo que le digo.
En cuanto nos sentamos en la mesa, ambos nos servimos un
poco de pasta y Ignacio se termina comiendo la mayoría de los panecillos. De
repente este limpia
delicadamente la comisura de sus labios con una servilleta y
coloca su mano sobre mi rodilla.
—Hay un viaje a Bali de trabajo, y
quiero que tu y Anna me acompañen.
Es importante para mi.- este murmura,
asiento.
- ¿Qué es lo que harás? - pregunto, Ignacio relame sus
labios antes de
susurrar:
-Es uno de los mejores tratos que he
hecho en toda mi jodida vida, nos va a
traer muchísimas cosas grandiosas-
dice, alzo mis cejas.
-¡Eso es genial! Por supuesto que ire contigo- digo obvia a
lo que este sonríe ampliamente y acaricia mi mejilla.
De pronto escuchamos como el timbre suena, Ignacio se
levanta mientras yo limpio mis labios.
-Es Ricardo.- Ignacio dice, frunzo el ceño y miro mi
celular.
-Mierda, es sábado- gruño, Ignacio
abre la puerta y mi padre lo saluda
cordialmente.
Me levanto y lo abrazo con cariño.
-¿Lista para ir a casa?- me pregunta,
suspiro y me encojo en hombros. Miro
a Ignacio quien hacia un mohín con sus
labios.
–Ire por mis cosas- susurro, Ricardo asiente y me deja ir.
Yo corro escaleras arriba y comienzo a tomar todo lo que
había traído, que no era mucho en realidad, para volver a bajar y así
encontrarme con Ricardo admirando a Anna.
-Ella es tan bonita.- dice, tomando su
mano. Anna seguía dormida.
-Es hermosa, pero parece que tiene
un sensor cuando Franchesca y yo queremos follar porque es en el único
momento del día que llora.- Ignacio bufa, siento mis mejillas tomar calor y
noto como Ricardo me mira directamente.
El parece no entender al principio, pero cuando me
voltea a ver a mi entiende
- Mierda, no recordaba que...
-Creo que tenemos que irnos— Ricardo
dice, muerdo mi mejilla interior.
Quiero matar a Ignacio quiero golpearlo tan fuerte. Ricardo
toma mis cosas en sus manos y sale, me cruzo de brazos y miro a Ignacio
—Lo siento tanto, no recordaba que era tu padre, es que es
tan nuevo para mi que....
-Te pedi que no le dijeras sobre lo nuestro, pero hiciste lo
contrario-
susurro, este frunce el ceño—. Me dijiste que lo entendías
pero solo lo arruinaste — digo entre dientes, Ignacio escanea mi rostro como si
tratase de buscar algo en este.
Entonces comienzo a hacer algo, que
por más inofensivo que parezca,
1msabía que significaba bastante para Ignacio:
me quito el brazalete que me había dado.
—Yo
-Buenas noches, Ignacio.- digo, coloco el
brazalete en su pecho y salgo de su casa.
Ricardo va a matarme, va a decapitarme, joder. Camino
cabizbaja hasta llegar al auto donde Ricardo me esperaba dentro, suspiro antes
de introducirme y colocarme el cinturón de seguridad. Mi padre comienza a
manejar sin decir una sola palabra, y es
así hasta que llegamos a su departamento, donde ambos
bajamos y yo tomo mis cosas para dirigirme a mi habitación
-Creo que me debes una explicación-
este murmura en cuanto cierra la puerta de la entrada,
suspiro y dejo mis cosas en el suelo.
—Tengo 20 años, no necesito tu
aprobación para tener relaciones-
murmuro, Ricardo tensa su mandíbula.-
Aparte, sólo es sexo- digo entre dientes,
este alza sus cejas.
—¿Sólo sexo?- me pregunta, me encojo en hombros y este
suelta, una pequeña risa sarcástica- Tu y yo sabemos que no es sólo eso, cariño-
este susurra, ruedo mis ojos.- ¡Sólo no quiero que te vuelva a lastimar,
no quiero que vuelvas a sufrir, mierda! - este exclama, siento mis ojos arder.
—¡Esa es mi decision!- exclamo de
vuelta— Esta es mi vida, Ricardo: yo decido con quien quiero
estar así me rompa el corazón, porque si de algo voy aprender, es de mis
errores-digo segura, el tensa su mandíbula.
-¿Tan bueno es el sexo?- me pregunta,
cierro mis ojos con fuerza y Ricardo me
abraza.- Hey, estaba bromeando, sabes
que sólo quiero lo mejor para ti-susurra
y yo dejo las lágrimas caer. Dios, soy tan
débil.
-Yo en serio lo quiero tanto-sollozo,
Ricardo acaricia mi cabello.
-Lo sé, amor, lo sé - este susurra, yo
trago saliva y sigo llorando en su pecho.
-No, no lo entiendes- digo y me separo
de él.
Tomo mis cosas y subo las escaleras corriendo hasta llegar a
mi habitación,
y encerrarme en esta para después
recostarme en mi cama y llorar.
Siento una presión indescriptible en mi
pecho. Estoy tan enojada con Ignacio por
no cumplir su palabra, estoy tan molesta con Ricardo por no
respetar mis decisiones, pero estoy más molesta conmigo porque se que mi
frustración no tiene sentido.
Me levanto de mi cama, me deshago de
mi ropa y me introduzco en mi baño para darme una rápida
ducha caliente.
Trato de relajarme pero mi mente no me lo permite, es como
si quisiera que estuviera enojada con los dos hombres que más amo. Maldigo por
lo bajo y golpeo la pared con la palma de mi mano, gruño y sigo llorando.
En cuanto termino de darme la ducha, seco mi cabello y me
coloco mi pijama para luego recostarme sobre la cama y darme cuenta que mi
teléfono esta vibrando.
12 llamadas perdidas de Ignacio
25 mensajes nuevos de Ignacio
3 mensajes nuevos de Francesco
Son las dos notificaciones que aparecen
en mi pantalla bloqueada, frunzo mi ceño al ver el tercero y
decido abrirlo.
"Lo siento por lo de la otra noche"
"No quiero perderte, Franchesca eres muy
importante para mi"
"¿Podemos vernos? Quiero arreglarlo"-
Ignacio pov's
-Mierda, Ricardo. Solo dime donde esta,
carajo- gruño, Ricardo suspira y baja su
mirada.
-Dale tiempo, Ignacio Sólo ha pasado una
'hora desde que nos fuimos de tu casa-el dice entre dientes,
bufo y paso mi mano por mi cabello.
—No quiero perderla de nuevo, Ricardo
sólo dime donde carajos esta- suspiro, el
padre de Franchesca sonríe de lado y me invita a pasar a su casa.
Tenso mi mandíbula pero no me niego.
-¿Quieres un whisky?- me pregunta,
apuntándome al sofá, sabía lo que él
quería que hiciera y eso es exactamente lo que hago.
Me siento en el sillón.
—Por favor— murmuro, unos segundos
después Ricardo me entrega el vaso y se
sienta en el sillón de mi lado izquierdo
con un vaso de whisky en su mano.
Comienzo a beber levemente del vaso y
suspiro.
-¿Recuerdas aquella vez que fuimos a
Miami?- me pregunta, alzo mis cejas
—Si-suspiro—, fue una de las noches
más locas de mi puta vida-murmuro.
Ricaedo asiente y bebe de su vaso.
-Apostamos a quien se besaba con
más chicas... Tu ganaste- este me dice,
asiento con orgullo y este chasquea su
lengua-. Y estabas saliendo con Grace-
murmura, tenso mi mandíbula.
-Hombre...
-Tu comenzabas a decir que Grace en
serio te importaba, que ella era diferente a todas, que era
alguien especial en tu vida y tu... Simplemente dejaste todo eso de lado y
decidiste cambiarla por más 20 chicas de diferentes nacionalidades .- este
dice, ruedo mis ojos—. Te follaste a como
diez mujeres esa semana, Ignacio y Grace
nunca supo absolutamente nada— Ricardo me recuerda.
-¿Qué quieres decir con todo esto.- pregunto directamente a
lo que el bebe el resto del whisky de un trago y
deja el vaso en la mesa.

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