SEGUNDA TEMPORADA
CAPÍTULO 15
Papeles, papeles y más papeles. No
veo la hora de tomar un descanso de
este infierno que se llama trabajo. Me
dedico a leer y firmar los contratos que
tenía frente a mi, leer las estadísticas de
ganancias y perdidas, entre otras cosas
que me causaban un dolor de cabeza
indescriptible.
Esta semana ha sido un completo desastre en el trabajo, no
he podido salir un sólo minuto de la oficina y me estoy volviendo loco.
El cumpleaños de Franchesca es mañana
y no tengo un regalo para ella, necesito
salir de esta puta cueva y buscar algo en este momento.
Cierro mis ojos con fuerza y alzo mis cejas tratando de
deshacerme
de la jaqueca.
-¿Cómo esta, jefe?- de pronto la voz de
Ricardo se hace presente, causando que me exalte y abra mis
ojos más de lo normal por el susto-Llego el suegro, más vale que cuides tu
lenguaje - bromea y yo no evito sonreír.
El ojiazul se sienta frente a mi como si ya fuese costumbre
y se cruza de brazos para mirarme unos segundos.
Frunzo el ceño y bufo cuando se queda
quieto sin decir una sola palabra.
-¿A qué vienes? ¿Y cómo carajos entraste a mi casa?- le
pregunto, este relame sus labios, aclara su garganta y se acomoda en su silla.
—Que bueno que preguntas- comenta,
ruedo mis ojos—. Como seguramente ya, sabes, el cumpleaños
de Franchesca es mañana — este dice,
asiento—. Entonces, ella me ha dicho que quiete algo pequeño, sólo tu, Anna,
ella y yo en casa comiendo un poco de pizza mientras vemos películas- dice,
sonrío levemente y asiento.
—¿Y vienes a invitarme?- le pregunto,
este hace una mueca de horror.
—¡Diablos no! Vengo a pedirte que cambies su opinión. ¡Va a
cumplir 21 años Dios! Necesitamos hacer una jodida fiesta como si fuéramos
universitarios: drogas, alcohol, sexo...
-Hey, hey, hey-lo interrumpo-. Es su
cumpleaños, no nuestro-aclaro, él alza
sus cejas.
—¡Su cumpleaños 21!- exclama, me encojo en hombros-Oh vamos,
podemos hacer eso cualquier otro día, pero una fiesta tan grande no. Aparte, yo
la planearía y sería jodidamente asombrosa- dice con orgullo, suspiro.
—No lo sé, Ricardo......
-Sólo piensalo- este murmura—. Tu
mismo nos lo contaste cuando recién la
conocías: la Franchesca ebria y fiestera es tu,
Franchesca favorita.-
hago una mueca. Yo si dije eso, mierda.
-Eso fue hace tiempo- susurro.
-Oh, ¿me vas a decir que no extrañas
a la tierna, inocente y dulce Franchesca que te dice tantas estupideces cuando no esta
en sus cinco sentidos? La que te regaña cuando la besas porque 'tiene un novio
guapísimo' y cuando se da cuenta que eres tu te hace las mejores mamadas de tu
vida— me recuerda. Rasco mi nuca,
-¿Sabes? Ahora que se que eres el padre
de Franchesca , todo cambia.- Confieso—. Ahora me arrepiento
tanto de haberte contado todas esas cosas.- Río y él rueda los ojos
-El sexo es algo completamente natural,
hombre, y ella es mayor de edad. Lo será mañana- dice
restándole importancia, suspiro inseguro-. Volviendo al tema, tu tienes más...
poder sobre ella que yo, por eso te pido este favor-me pide.
Muerdo mi mejilla derecha interior.
—No lo sé, hombre-murmuro y lo miro
- Es sólo que no quiero arruinarle su
deseo de cumpleaños, ¿sabes? Quizás ella en serio quiere
algo pequeño y si eso es lo que quieres yo creo que deberíamos de
respetarlo-susurro, Ricardo alza sus cejas.
-¿En serio me estás negando este favor
ahora?- me pregunta alzando sus cejas,
rasco mi nuca- justo un mes antes de...?
—¡Carajo pues es mi novia y respeto
sus decisiones como ella respetas las
mías! - exclamo y Ricardo alza sus cejas,
amenazándome con la mirada. Pero sabía que tenía razón, no
puedo arriesgarme a perder la confianza de Ricardo antes del viaje, suspiro-
Esta bien, mierda. Hablaré con ella pero no te prometo que....
-Asombroso, le hablaré a mis contactos
en este momento y tu puedes hablar con Franchesca ahora, esta en el departamento.- dice
levantándose y llamando un número en su teléfono, frunzo el ceño.
-No puedo irme, tengo trabajo por hacer — le digo obvio,
este rueda los ojos.
—Llévalo con Franchesca sabes que ella lo
terminaría en un santiamén- comenta
restándole importancia, rasco mi nuca
y en cuanto noto que iba a salir de mi,
oficina no me detengo a preguntarle:
-¿Cómo carajo entraste a mi casa?
– pregunto confuso, este me mira
descuidado.
—Lucinda me adora y lo sabes, todas
las mujeres lo hacen-dice con orgullo,
sonrío de lado y no evito soltar una risa
de burla, entonces él se retira.
Pienso unos segundos si en realidad es buena idea hacer lo
que Ricardo me pide, eso implicaría quitarle tiempo libre a Franchesca perder mi tiempo para comprar su regalo e
incluso podría incluir una pelea. Suspiro y acaricio mi rostro. Bien, hagamos
una lista de pros y contras. Algo rápido. Saco una libreta de mi escritorio y
abro una página al azar, entonces tomo mi pluma y comienzo a escribir.
-Bien, veamos, ¿cuáles son las cosas a
favor de ir con Franchesca ?- me pregunto a mi mismo en un
susurro, relamo mis libros.
Número uno: verla
número dos: hacerle una fiesta de cumpleaños que la haga
feliz
número tres: sexo hoy y mañana
número cuatro: seguiré teniendo el apoyo y la confianza de
Ricardo
número cinco: dormir junto con ella en el amanecer de su
cumpleaños
número seis: ambos emborracharnos y divertirnos en su fiesta
número siete: las maravillosas mamadas de Franchesca ebria, y la lista continúa.
En realidad son tantas cosas buenas ya que lo comienzas a
pensar, suspiro
- Ahora en contra- susurro e inflo mis mejillas.
Número uno: no tendré suficiente tiempo para buscar el
regalo perfecto para Franchesca
número dos: necesito terminar los contratos
número tres: seguro pelearemos por
nuestras ideas diferentes...
¿Qué más?
Mi teléfono de la nada suena causando que me exalte un poco.
Maldigo por lo bajo y contesto la videollamada.
*Video Llamada WhatsApp*
-Hey, Ignacio.-Niall saluda.
-¿Qué?- pregunto seco, Niall alza sus
cejas y sus manos a la vez.
-Tranquilo, hombre. Sólo quería a
decirte que te puedo cubrirte lo que resta del día, ya
sabes, para que puedas comprarle el regalo a Franchesca e ir con ella y esas mierdas- murmura,
suspiro.- Puedo ir a tu casa por los contratos en media hora y....admitió él
—Me acabas de hacer el día.-
me guiña un ojo.
-Agradecele a Lizbeth-dice y de la nada
voltea la pantalla mostrándome a Liz
sentada frente a él mientras se colocaba
su abrigo, me saluda sacudiendo su mano y yo le devuelvo el
gesto.
¿Qué carajo tienen estos dos?
—Gracias, a ambos- digo restándole
importancia a lo que anteriormente,
pensé.
-Si, se que te estas volviendo loco, Ricardo me lo dijo.-
Lizbeth dice, ruedo mis ojos—. Me imagino que todo era más fácil cuando ella no
tenía nada, cuando no era la hija de un millonario que le da todo lo que desee-
esta me dice, rasco mi nuca.
—Si... Antes era más fácil pensar en un
regalo- susurro, Lizbeth me mira unos
segundos y suspira.
-Aunque le des sólo un abrazo, para ella, será el detalle
más hermoso del planeta. Es bastante...
—¿Humilde?- pregunto, ella niega su
cabeza.
-Conformista-me corrige, alzo mis
cejas—. O si, humilde, porque no-dice,
relamo mis labios.
-Ella se merece más que un simple
abrazo- aclaro, Lizbeth chasquea su
lengua y hace un mohín con sus labios.
-¿Una buena cogida, quizás?- bromea,
ruedo los ojos.- o podrías darle una
camiseta con una foto de ti desnudo
dice 'entusiasmada'.-ruedo mis ojos y ella sonríe.
-Tengo que irme-me despido, ambos
sacuden sus manos en señal de despedida y yo cuelgo.
Me levanto, tomo mis cosas y me introduzco en mi auto para
dirigirme
al centro comercial donde comienzo a
caminar sin rumbo alguno. Entro a todo tipo de tiendas y
aunque pensaba que no terminaría comprando nada, en realidad termino con
alrededor de cinco bolsas en mis manos. Le he comprado tres bolsos que cientos
de chicas decían que querían aunque eran bastante parecidas, Negras, con correa
y el logo en dorado o plateado, pero en diferentes marcas y un collar que
combinaría con su anillo.
-Wo...oah- escucho una risa detrás de
mi, me giro y veo a Camille sonriente,
hago una mueca-, ¿comprando regalos
navideños tan rápido?- me pregunta,
chasqueo mi lengua.
-En realidad
-Mi padre hará una fiesta en nuestra
casa por el aniversario de la empresa esta noche, deberías
venir- esta murmura, alzo mis cejas y suspiro—. Creo que tu compañía es lo
mínimo que me merezco después de que me ignoraras por... 24 quizás 5 meses?-
dice dudosa, río incómodo.
-Uhm, si, sobre eso... ¿Lo siento?-
susurro, ella sonríe y pasa su mano por
mi cabello descendiendo hasta terminar en mi hombro.
—Ya está, sólo ven esta noche, no

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