Entrar Via

Daddy romance Capítulo 66

SEGUNDA TEMPORADA

CAPÍTULO 16

-No sé porque carajos acepté que

me planearan una fiesta-murmuro

nerviosa, rascando mis brazos con mi

crecer desde hace unas cuantas semanas.

Muerdo mi labio inferior y siento la mano de Ignacio

acariciar mi espalda, inhalo profundamente y en cuanto este me abraza siento mi

cuerpo relajarse bastante

-Porque es tu cumpleaños, porque

mereces que te hagan la mejor fiesta del año y porque te

gusta que nos pongamos ebrios porque el sexo es más que grandioso- este me

recuerda.

Arqueo mis cejas hacia él y este me responde con una pequeña

sonrisa inocente. Bufo y recargo mi frente en su pecho.

-Es que no entiendo como puedo

disfrutar esta fiesta, digo, se supone

que es para mi pero no conozco ni a la

quinta parte de las personas presentes.

Es estúpido-mascullo, Ignacio besa mi

cabello y acaricia mis brazos.

-Hey, estoy yo aquí contigo- este me

recuerda, hago un mohín con mis labios y este alza sus

cejas.

Por supuesto que él esta aquí, él siempre lo está. Decido no

decir nada, tomar una gran bocanada de aire y disfrutar de la vista que tenía

desde el balcón de este salón que Ricardo había conseguido para mi fiesta.

Me siento bastante mal. Me siento mal por el hecho de que Ignacio

y Ricardo se habían esforzado muchísimo para planear todo esto, sólo para que

yo estuviera feliz.

Pero no lo estoy. Recargo mis dos codos

sobre el barandal del balcón y miro haciabarriba. Admirando

simplemente las estrellas. El ojiverde se coloca a mi lado, imitando mi

posición. Ambos estábamos admirando el cielo, sin decir una sola palabra. Y

tengo que admitir que estaba disfrutando bastante este momento.

-Quizás debamos entrar- susurro,

giro mi cabeza para ver a Ignacio y me

doy cuenta de que él ya me miraba a mi.

¿Cuánto tiempo llevaba observándome?

—No tienes porque hacerlo si no lo

deseas, es tu cumpleaños- este se encoge en hombros y yo

hago una mueca.

Suspiro y miro la puerta que estaba detrás de nosotros. La

puerta de las escaleras que nos llevaban a la fiesta, muerdo mi labio inferior

dudosa pero termino bufando y aceptando mi derrota. Yo acepté esto.

Ignacio y Ricardo se partieron el culo para hacer todo esto,

no puedo ser así de mal agradecida. Muerdo mi mejilla

interior para después sonreírle a Ignacio y abrazarlo. Este

me devuelve el gesto con todo el amor del mundo y eso me causa cierta felicidad

indescriptible.

Yo no lo merezco. Jamás lo haré. Pero

henos aquí. Él esforzándose como el

infierno para mantener esta relación viva mientras que yo

simplemente no hago nada más que tratar de recuperar en meses, años de mi vida;

sacando a la luz todos mis malditos errores que podrían causar la destrucción

de cualquier pareja. ¿Por qué sigue él aquí a mi lado?

Él merece algo mucho mejor que yo. Le

admiro unos segundos: sus ojos mieles

estaban sobre mi, brillaban incluso con la poca luz que

teníamos.

Su cabello dorado estaba perfectamente

bien peinado hacia atrás, tenía una

leve sonrisa de lado que causaba que

se formara aquél pequeño hoyuelo que

adoro. Ignacio Diaz es el hombre perfecto, lo tiene todo, y

se conforma con nada.

-Vamos- le invito al sentir la presión en

mi pecho que causa un nudo instantáneo en mi garganta.

De pronto mis ojos comienzan a arder y agradezco al cielo de

haber actuado con rapidez. No quiero que Ignacio me vea llorar. No quiero

causarle más preocupaciones.

El entrelaza nuestras manos y se acerca

a mi para plantar un delicado y húmedo beso en mi frente.

Cierro mis ojos, deleitándome con su cercanía y el hecho de que podía inhalar

todo el aroma de su loción. En cuanto termina su acción, él es el primero en

dar un paso hacia la puerta y yo simplemente lo sigo escaleras abajo hasta

llegar a la gran habitación donde se encontraban todos lo invitados de Ricardo

La música retumbaba y las luces te causaban cierto mareo de tan sólo abrir los

ojos.

Ignacio no suelta mi mano ni un segundo hasta que llegamos a

la mesa donde se encontraban mis amigos y los

amigos de Ignacio y Ricardo. Todos exclaman felices en

cuanto nos ven llegar sin ignorar las bromas sobre nosotros recién follados. No

evito rodar mis ojos con gracia ante todos y mi novio simplemente me abraza.

Ninguno de los dos dice nada al respecto, aunque nosotros sabíamos que nada

había sucedido.

—¡Falta tan poco para que seas legal en

el mundo! — Noah exclama hacia mi y

yo simplemente respondo con una risa

entusiasta.

Actuando como si en realidad estuviera emocionada por mi

cumpleaños, cuando en realidad era

todo lo contrario. Lizbeth se encontraba

igual de extasiada que todos e incluso

decide servirnos shots a todos los que

nos encontrábamos en la mesa. Shots de tequila. Creo que los

necesito.

12:00am...

Siento como Lizbeth y Noah se acercan

a mi discretamente pero es bastante

notable sus movimiento. Entonces, de

un segundo a otro cientos de gritos se

hacen presentes a mi alrededor y mis

dos amigos me abrazan con entusiasmo.

Yo simplemente río, entonces ellos alzan sus pequeños vasos

y todos imitamos sus acciones, y terminamos bebiendo todo el contenido. Hago

una mueca ante el agrio sabor pasar por mi garganta pero mando todo al carajo

cuando mi padre me abraza de la nada.

—¡Feliz cumpleaños, amor!-este

exclama.

Le agradezco en el mismo tonode voz y le abrazo de vuelta.

En cuanto este se separa de mi, otras personas me felicitan. Pero es cuando Ignacio

se coloca frente a mi con una gran sonrisa en su rostro que la felicidad llega

a mi.

Traía un gran ramo de flores sobre su mano y podría jurar

que jamás había estado tan caliente en su vida. Me abraza con fuerza y en

cuanto nos separamos un poco, me besa. El beso no es corto pero tampoco es

largo. Es una mezcla entre lo amoroso y lo pasional. Es simplemente perfecto.

Sólo él,

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Daddy