Entrar Via

De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 630

Mientras tanto, en la Mansión Armonía, Cecilia estaba dibujando en una pequeña pizarra en la sala cuando Fabián entró con Belén.

Al oír pasos en la entrada, Cecilia se giró de golpe y preguntó instintivamente:

—¿Señorita Frida?

Era tarde, pero Cecilia no había subido a dormir.

Desde que Frida le había gritado, se sentía muy triste.

Intentaba convencerse de que Frida solo estaba de mal humor y que no había querido ser grosera con ella.

Pero para su sorpresa, no fue Frida quien regresó.

Al ver que eran Belén y Fabián, dijo a regañadientes:

—Papá.

—Mmm —respondió Fabián, y sin más, llevó a Belén escaleras arriba.

Al verlos irse, Cecilia gritó:

—Papá, ¿y la señorita Frida? ¿No va a volver?

Fabián se detuvo y se giró para mirar a Cecilia con una sonrisa forzada.

—Cecilia, ya es muy tarde. ¿Por qué no dejas que Camila te prepare para dormir? Tu mamá y yo tenemos que hablar.

Belén también la observó y notó de inmediato que su hija había estado llorando.

La expresión desolada de Cecilia le partió el corazón.

Sin embargo, Fabián no le dio tiempo para quedarse; la tomó de la mano y la instó a subir.

A sus espaldas, Cecilia todavía llamaba:

—¡Papá, papá!

Fabián, ansioso por aclarar las cosas con Belén sobre Frida, no escuchó los llamados de su hija.

Cecilia vio cómo Fabián subía las escaleras de la mano de Belén y sintió una punzada de amargura. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos sin control.

Como Frida no aparecía por la puerta, Cecilia decidió salir a buscarla ella misma.

Camila estaba en la cocina y no se dio cuenta de que la niña se había escapado.

Al salir por la puerta principal de la Mansión Armonía, Cecilia vio que la reja de la casa de al lado estaba abierta y corrió hacia adentro sin dudarlo.

—Un niño no puede tener dos mamás, ¿entiendes?

—Pero, señorita Frida, ¡yo solo quiero que tú seas mi mamá! —exclamó Cecilia, desesperada.

Frida apartó suavemente la mano de la niña.

—Regresa a casa. Volveré a la Mansión Armonía cuando tu mamá se vaya.

Dicho esto, se dio la vuelta y entró en la casa sin mirar atrás.

Helena se quedó en la puerta, mirando a Cecilia con una expresión feroz.

—¿Qué esperas para largarte?

Cecilia temblaba de pies a cabeza. No se atrevía a mirar a Helena, ni siquiera a llorar. Se mordió el labio, ahogando un sollozo, y corrió de vuelta a la Mansión Armonía.

Camila, que ya se había dado cuenta de su ausencia, la estaba buscando por todas partes. Al verla regresar, corrió a abrazarla.

—Señorita Cecilia, ¿dónde estabas? ¿Por qué andas descalza? ¡Ibas a matarme de un susto!

Cecilia no prestó atención a sus palabras de preocupación. Llorando, le dijo a Camila:

—Camila, quiero que mi mamá se largue de la Mansión Armonía. No la quiero aquí. La odio. Quiero que desaparezca de este mundo. ¿Por qué no se murió desangrada cuando nací?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida