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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 935

Tobías guardó silencio y se limitó a seguir al mayordomo hasta la sala principal de los Chávez.

Orlando Chávez no estaba en casa; en la planta baja solo había un par de trabajadores ocupándose del aseo.

El mayordomo señaló hacia las escaleras y le murmuró:

—Señor Galindo, la habitación de la señorita está justo arriba. Si gusta subir...

Tobías no respondió, solo asintió levemente y enfiló hacia la segunda planta.

Al llegar arriba, dio un vistazo rápido al pasillo y de inmediato identificó el cuarto de Florencia.

Se detuvo frente a la puerta y dio unos toques secos.

Desde el interior, la voz de Florencia sonó con evidente fastidio:

—¿Quién es? ¿Qué no avisé que no quería que nadie me molestara?

Tobías respondió con tono gélido:

—Soy yo. Tobías.

Bastaron esas pocas palabras para que unos apresurados pasos se escucharan dentro de la habitación.

Cuando Florencia abrió y vio que de verdad se trataba de Tobías, su molestia desapareció por completo.

—Tobías... —susurró. Sus ojos se enrojecieron y las lágrimas comenzaron a asomar.

Antes de que Tobías pudiera siquiera abrir la boca, Florencia se abalanzó hacia él.

Pero, justo una fracción de segundo antes de que ella lograra refugiarse en sus brazos, Tobías estiró las manos y la detuvo sujetándola por los hombros.

Florencia levantó la vista para mirarlo y preguntó totalmente consternada:

—¿Q-qué pasa?

Tobías la soltó. Conteniendo toda la furia que llevaba por dentro, le indicó con una fingida calma:

—Entremos a platicar.

Al escuchar esa propuesta, la sonrisa volvió a iluminar el rostro de la chica.

Se hizo a un lado a toda prisa y lo invitó a pasar:

—Sí, claro, adelante.

Al mismo tiempo, intentó tomarle la mano, pero Tobías dio un paso esquivándola con disimulo.

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