En la pantalla, aparecieron claramente los rostros de los hombres que esa noche habían intentado abusar de Belén.
Pero en las fotos, esos sujetos ya estaban irreconocibles, cubiertos de sangre y torturados hasta el punto de perder su aspecto original.
Después de mirar la pantalla, Florencia apretó los dientes y se mantuvo firme:
—No los conozco.
La voz de Tobías sonaba tan letal como un veneno:
—¿Estás segura de que no los conoces?
—Sí, no los conozco —respondió ella.
El dolor estaba haciendo que el rostro de Florencia se deformara, pero incluso así, se negaba a admitir la verdad.
Tobías ignoró sus palabras por completo. Guardó su celular y le apretó la mandíbula con aún más fuerza.
Al mismo tiempo, soltó una risa fría:
—Florencia, tienes muchas agallas, hasta me da un poco de admiración. Te atreviste a mandar a alguien para arruinar a la mujer a la que yo ni siquiera me atrevo a levantarle la voz.
Florencia apartó la mirada y dijo:
—Tobías, no entiendo de qué estás hablando.
La burla de Tobías se hizo más evidente:
—¿Crees que por no admitirlo te vas a librar de esto?
Florencia volvió a mirarlo, con una expresión lamentable, y suplicó:
—Tobías, de verdad que yo no fui.
Sin embargo, él no le dio ninguna importancia a sus palabras y continuó:
—Has sido mi secretaria por todos estos años, así que supongo que me conoces bien. Sabes mejor que nadie cuál será el precio que tendrás que pagar.
Al terminar de hablar, Tobías levantó una ceja ligeramente y añadió:
—¿No es así?
El rostro de Florencia se llenó de pánico y confusión. Abrió la boca para rogarle, pero las palabras se le atoraron en la garganta.
Tobías le soltó la mandíbula y ella cayó al borde de la cama, como un globo desinflado.
Al verla tan desamparada, Tobías soltó otra risa fría y sentenció:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....