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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 943

En la recámara.

Belén estaba acostada bocarriba en la cama, mientras que Tobías no se había subido al colchón; estaba recostado justo al borde, a su lado.

El sueño ya la estaba venciendo. Justo cuando estaba a punto de quedarse dormida, el celular que estaba en el buró empezó a sonar.

Belén se despertó de golpe y estiró la mano por inercia para agarrarlo.

Pero justo en ese momento, Tobías también quiso agarrarlo, por lo que su mano terminó posándose encima de la de él.

Ella la apartó de inmediato, avergonzada. Él soltó una risita, agarró el teléfono y se lo entregó.

Belén vio en la pantalla que era Fabián. Dudó un instante, pero decidió contestar.

Al otro lado de la línea, la voz tétrica de Fabián resonó:

—¿Ya estabas dormida?

Belén evadió la pregunta y respondió con otra:

—¿Qué se te ofrece?

El tono de él se volvió aún más frío y le reclamó sin rodeos:

—¿Estás durmiendo con Tobías?

A Belén le pareció el colmo de lo absurdo:

—Fabián, no tengo por qué darte explicaciones.

«Cuando él se acostaba con Frida Arrieta, ¿acaso le avisaba?», pensó.

Fabián ya estaba furioso y le gritó por el auricular:

—¡Belén! ¿Te das cuenta de lo que estás haciendo?

A pesar de que no había pasado nada malo, ella no tenía la más mínima intención de justificarse:

—No necesito que me lo recuerdes, sé perfectamente lo que hago.

Se escuchaba la respiración agitada de Fabián al otro lado, antes de que ordenara con dureza:

—Baja ahorita mismo. Te estoy esperando aquí afuera.

Belén lo bateó:

—Pues espérate todo lo que quieras, yo no voy a bajar.

Y le colgó.

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