Mansión Armonía.
Al llegar a casa, Fabián subió al segundo piso sin pronunciar palabra.
Al entrar a su estudio, barrió de un manotazo todos los documentos que estaban sobre el escritorio, tirándolos al suelo con furia.
Entre el desastre de papeles desparramados, destacaba a simple vista un acuerdo de divorcio.
Al verlo, Fabián no pudo evitar agacharse a recogerlo.
Teniéndolo en las manos, sintió por primera vez que el documento era muy real.
Cuando Belén le había propuesto divorciarse, pensó que ella estaba bromeando.
Pero ahora que lo analizaba, quizás ella ya llevaba mucho tiempo planeando dejarlo.
Abrió el acuerdo de divorcio y empezó a leerlo palabra por palabra.
Al terminar, soltó una risa amarga.
Belén, que tanto adoraba a Cecilia, estaba dispuesta a renunciar a su propia hija con tal de divorciarse de él.
Lleno de rabia, Fabián hizo trizas el documento.
Al terminar, lanzó los pedazos al aire. Los recortes de papel llovieron por toda la habitación, cubriéndolo incluso a él.
Sacó su celular y lo revisó varias veces, pero no había ni un mensaje ni una llamada de Belén.
Después de pensarlo un momento, decidió silenciar el teléfono y arrojarlo a un lado.
Si no quería buscarlo, que se desesperara cuando se le ocurriera llamarlo y él no le contestara.
«Aunque... ¿acaso ella volvería a buscarlo?»
Sentía la cabeza hecha un lío. Sacó una copa y se sirvió vino tinto.
Ni siquiera se molestó en saborearlo; se lo tomó de un solo trago.
Así se quedó, sentado entre los pedazos de papel desparramados por el suelo, pasando la noche en vela.
Al amanecer, cuando los primeros rayos del sol iluminaron el horizonte, Fabián seguía tomando. Ya tenía dos botellas vacías a un lado de sus piernas.
Tras una noche de excesos, tenía una ligera sombra de barba despuntando en las mejillas, y los ojos le ardían, inyectados en sangre.
Había recogido su celular, que horas antes arrojó lejos, a mitad de la noche.
Pero para su decepción, no había recibido nada de Belén.
Ahora, el celular reposaba junto a su pierna.
Al echarle un vistazo por puro instinto, Fabián vio que la pantalla se iluminó con una llamada entrante.
Lo contestó de inmediato, pero la voz del otro lado era la de Pilar Rojas, a quien hacía tiempo no escuchaba:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....