Antes de que Belén pudiera preocuparse más por su maestría, sonó su celular.
Al ver la pantalla, se dio cuenta de que era Pilar.
Desde que le pidió el divorcio a Fabián, casi no había tenido contacto con los Rojas.
En toda esa familia, la única persona que la trataba de verdad como un miembro más era Pilar, de eso estaba muy segura.
Así que contestó la llamada.
Apenas puso el teléfono en la oreja, la voz de la chica resonó en la línea:
—Belén, hoy es mi cumpleaños. ¿Tienes chance esta noche de que vayamos a cenar?
Pensando que toda la familia Rojas seguro asistiría, Belén la bateó de inmediato:
—Pilar, la verdad es que me siento un poco mal, prefiero quedarme a descansar.
Al escuchar el rechazo, Pilar insistió:
—Ándale, Belén, te lo ruego.
Belén se sentía algo mal por negarse, pero al imaginar lo incómodo de la situación, se mantuvo firme:
—En serio no puedo ir.
Pero Pilar no cedió y continuó rogándole:
—Ven, por favor. Si tú faltas, mi fiesta ya no tiene sentido.
Belén iba a negarse de nuevo, pero Pilar se le adelantó:
—No la vamos a hacer en la casa. Saldremos a cenar, nada más tú, Fabián, Cristian y yo. Un cumpleaños solo entre jóvenes.
Pilar no paraba de suplicar al otro lado de la línea:
—Te lo pido de favor, mi querida Belén.
Belén torció el gesto, sintiéndose arrinconada, pero finalmente terminó por aceptar sin remedio:
—Está bien, ahí estaré.
Al escuchar eso, Pilar exclamó feliz:
—¡Qué bueno! ¡Eres la mejor! Quedamos así entonces. Nos vemos en la noche, al rato te mando la ubicación por mensaje.
Cuando colgó y se volteó, Belén se topó con la mirada cargada de reproche de Tobías.
Él la miró fijamente y le dijo:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....