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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 556

Después de colgar la llamada con Melina, Lorenzo salió de la ventana de chat.

Buscó entre sus contactos una gardenia blanca.

Cuando reconoció la foto de perfil de Marisa, la seleccionó y, tras pensarlo un momento, le envió un mensaje cuidadosamente redactado.

Marisa acababa de sentarse en su oficina cuando vio el mensaje de Lorenzo.

[Marisa, Melina ya aceptó. ¿Dónde te gustaría que cenáramos? Para que le pida a mi asistente que reserve con tiempo.]

Aquel día, Clarosol gozaba de un clima soleado y despejado, algo poco común.

La pantalla del celular reflejaba un poco la luz, y con ella, la leve sonrisa de Marisa.

Respondió rápidamente.

[El Palacio del Sabor. Es un buen lugar, el ambiente es tranquilo y la comida es excepcional.]

Lorenzo, con el celular en la mano, le echó un vistazo al restaurante que Marisa había enviado.

En realidad, no le pidió a su asistente que hiciera la reservación directamente.

En su lugar, abrió el buscador e investigó sobre El Palacio del Sabor.

Era un restaurante de lujo, ideal para citas románticas.

Lorenzo enarcó una ceja, y su humor pareció mejorar considerablemente.

Unos momentos después, llamó a su asistente.

—Resérvame un privado en El Palacio del Sabor para este viernes, a las seis de la tarde.

—¿Para cuántas personas? —preguntó la asistente al otro lado de la línea.

Lorenzo lo pensó.

—Tres.

***

Al inclinarse para tomar la botella, su pronunciado escote dejó ver una vista imponente.

Melina tomó el vino y examinó cuidadosamente la botella de Vino Tranquilo, una edición especial de quince años.

—Hazme una cita en el centro de belleza para el viernes. Y también, resérvame un vuelo a Milán para mañana, quiero ir a ver una obra de teatro y de compras.

La asistente la miró, atónita. ¿Acaso planeaba renunciar a su carrera y dejar que todo se viniera abajo?

Si antes del escándalo Melina tenía el capital para darse ese lujo, ahora que estaba vetada, ¿qué opciones le quedaban?

La asistente le advirtió:

—Melina, te enfrentas a una penalización millonaria de Entretenimiento Cometa Encantadora y a las demandas de cancelación de contrato de todas las marcas. Esos empresarios son como buitres que huelen la sangre, van a querer morderte hasta el último pedazo. Se están peleando por el último trozo de carne. No puedes rendirte así, o lo único que te espera es el abismo.

Para la asistente, que Melina quisiera ir a un spa, a ver un espectáculo y de compras, era una clara señal de que se había rendido.

Melina sonrió, sin apartar la vista de la botella de Vino Tranquilo.

***

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