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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 557

—Dime, ¿cuánto tiempo tendría que ser una estrella para llegar a ser yo misma la que mueve los hilos? ¿Y cuánto tiempo más puedo seguir siendo una estrella? Las nuevas generaciones siempre empujan a las viejas. Ya tengo veintisiete, en tres años cumplo treinta. Creo que, incluso sin este escándalo, nunca habría podido convertirme en una de ellos por mi cuenta. Pero como dice el viejo refrán: lo que ha de ser, será. ¿Quién sabe si esto que me pasa es una desgracia o un golpe de suerte?

Dicho esto, Melina le entregó su celular a la asistente.

La pantalla mostraba su conversación con Lorenzo.

Lorenzo, muy cortésmente, la había invitado a cenar a El Palacio del Sabor.

La asistente se sorprendió un poco.

—¿El Palacio del Sabor? ¿No es el restaurante donde dijiste en Twitter que tendrías tu primera cita si algún día te enamorabas?

Melina sonrió entrecerrando los ojos.

—Entonces, ¿tú qué crees? ¿Lo que tengo encima es una desgracia o un golpe de suerte?

La asistente no pudo evitar emocionarse también. Viéndolo desde una perspectiva normal, ese señor Loredo definitivamente tenía interés en Melina.

Si no, ¿por qué la invitaría a cenar a El Palacio del Sabor?

Además, había un antecedente importante.

Melina ya había mencionado El Palacio del Sabor en varias entrevistas desde hacía tiempo.

Un lugar tan sugerente… Parecía que, esta vez, la suerte estaba de su lado.

***

A las siete de la noche, hora de Clarosol, justo cuando empezaba a anochecer, Marisa recibió una videollamada de Rubén.

En ese momento, Marisa todavía estaba coordinando trabajo con Fabiana, a pesar de que su último mensaje con Rubén, de hacía una hora, decía que ya había salido de la oficina y se dirigía a casa a cenar.

Al ver la videollamada entrante, Marisa sintió que el celular le quemaba en las manos.

Fabiana se encogió de hombros y le advirtió:

—Mejor contesta ya. No me sorprendería que el señor Olmo fuera capaz de volver al país ahora mismo solo para arrastrarte a casa a cenar.

Marisa, que era de las que hacen caso, aceptó la llamada con una sonrisa dulce y los ojos entrecerrados.

Capítulo 557 1

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