Capítulo 313
-¡La presión arterial vuelve a bajar! ¡Llévenla al quirófano, ya!
La voz del doctor resonó por el pasillo del hospital, seguida del ritmo frenético de pasos.
Riana se llevó las manos al pecho, conteniendo las lágrimas.
-Dios mío, por favor... no permitas que lo pierda todo.
Lydia permanecía en silencio en su silla de ruedas, con las manos temblorosas fuertemente entrelazadas.
-Ni siquiera ha recibido noticias de Chase - susurró con voz casi inaudible.
Las puertas del quirófano se abrieron. Un doctor salió con expresión grave.
-Estamos preparando una cirugía de emergencia.
La hemorragia es severa.
-¿Cirugía? -repitió Riana-. ¿No hay otra forma?
-Lo intentamos todo -respondió el doctor-.
Pero el estado de la señora Althea se deteriora rápido. Necesitamos la autorización de la familia, ahora.
-Yo me hago responsable -dijo Riana, dando un paso al frente-. Yo puedo...
Una voz grave se impuso sobre el caos.
-No. Yo soy quien está autorizado.
Todas las cabezas se giraron hacia el final del pasillo. Daven estaba ahí, vestido con un traje oscuro, la cara rígida y los ojos enrojecidos.
-Daven... -Kate vaciló-.¿Cómo... cómo te enteraste?
-Me llamó el abogado de Chase -dijo en voz baja, mirando fijamente al doctor-. Me dijeron que hay un documento legal... algo que Chase firmó antes de irse.
El abogado, que estaba parado junto a la enfermera, se adelantó y abrió una carpeta.
-Así es, señora Callister. Según la declaración notariada, si la señora Althea Miller llegara а enfrentar una emergencia médica que ponga en riesgo su vida, la autoridad para tomar decisiones queda en manos del señor Daven Callister.
Riana se cubrió la boca con voz temblorosa.
-Dios mío...Chase, ¿en qué estabas pensando?
Kate miró a Daven con incredulidad.
-¿Te eligió a ti? Pero ¿por qué?
Daven respiró lenta y entrecortadamente.
-Una vez me pidió que cuidara de ellos... pero nunca imaginé que llegaría a esto.
El tono del doctor se hizo apremiante.
-No tenemos mucho tiempo. Si no actuamos, podríamos perderlos a los dos.
Riana se quebró.
-¡No! ¡Por favor, no! No deje que pase eso, doctor.
Es mi nuera... se lo suplico.
Kate trató de hablar con firmeza.
-Daven, sabes lo que hay que hacer.
Pero Daven bajó la cabeza con la mandíbula tensa.
-No puedo elegir entre ellos... esta no es una decisión que yo deba tomar.
Lydia se acercó en su silla, con la mirada tranquila pero firme.
-Pero eres el único que puede decidir ahora. Chase confió en ti, Daven. Sabía que pensarías como un padre... no como un hombre que perdió a alguien.
-Pero pude haberlo evitado. Si tan solo hubiera convencido a Chase de no irse aquel día... esto no estaría pasando.
Kate se acercó y le puso una mano en el hombro.
-No puedes seguir culpándote. Chase era un hombre adulto, tomó sus propias decisiones.
Riana seguía sollozando en silencio.
-Yo... no puedo perder a nadie más.
Daven se volvió hacia ella, con los ojos enrojecidos y llenos de determinación.
-No va a perdera nadie, señora Miller. Se lo prometo, los dos van a salir de esta.
Los ojos de Lydia se quedaron fijos en las puertas selladas del quirófano.
-Tal vez Chase sabía algo que nosotros no. Tal vez sabía que tú eras el único lo bastante fuerte para tomar una decisión así.
Daven respiró hondo y echó la cabeza hacia atrás, mirando el techo blanco.
-Si pudiera cambiar mi vida por la de ellos... lo haría.
Riana habló con voz suave, temblorosa.
-Hablas como un padre, Daven. Tal vez por eso te eligió Chase.
Y en ese momento, la luz roja sobre el quirófano se encendió. Todos se quedaron en silencio.
Pasos apresurados cruzaron el pasillo: enfermeras corriendo, monitores pitando más rápido.
Las manos de Kate se apretaron contra su pecho mientras susurraba:
-Dios... por favor, sálvalos a los dos.
Daven bajó la cabeza y apoyó la frente contra la fría pared del hospital. En la tormenta callada de su corazón, rezó: por Althea, por el niño que aún no nacía, y por el hombre que le había confiado todo.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...