Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 163

NARRADORA

—¡AAHHH!

—¡¿Qué está sucediendo?!

—¡El techo va a colapsar!

—¡Todos huyan, todos fuera del acueducto!

Los gritos se escuchaban provenientes de todos lados, no importaba si eran vampiros o hechiceros; cuando las paredes comenzaron a estremecerse y llovieron las piedras del techo, todos comenzaron a buscar la salida desesperadamente.

Alguien estaba sacudiendo los cimientos del viejo acueducto desde arriba.

En medio de la oscuridad y de los estrechos túneles, a punto de colapsar, no importaba si eras amigo o enemigo, se pisaban las cabezas y convocaban sus poderes para huir de morir aplastados.

La sorpresa fue mayor cuando al salir en dirección al riachuelo, un ejército de hombres lobos los estaba esperando en el bosque.

Los sobrevivientes de la batalla anterior estaban agotados y la mayoría heridos, pero estos fuertes y élites hombres lobos, estaban en su máxima potencia y sedientos de sangre.

—¡DESPEDACEN A TODOS LOS REBELDES!

El rugido del Rey Lycan incendió el espíritu de batalla.

Un trueno ensordecedor cayó del cielo.

El enorme y salvaje pelirrojo corrió delante de sus hombres, transformándose en el acto en un indomable e invencible lycan de varios metros de altura que amedrentó el corazón de sus enemigos.

El pelaje oscuro enseguida se manchó de sangre, mientras los cuerpos caían bajo las garras y caninos despiadados.

Detrás de él, como una jauría rabiosa, lobos de batalla se lanzaron al cuello de los vampiros y los hechiceros que, sin ningún líder y queriendo salvar sus pellejos más que enfrentarlos, solo pensaban en escapar.

Entre los árboles, oculta, estaba Laila con su pequeña escolta.

Su padre la había dejado a salvo en su campamento, pero tenía un muy mal presentimiento en su corazón.

Llegó a tiempo para ver a su gente siendo masacrada sangrientamente por esos hombres lobos que los emboscaron.

—Laila, tenemos que irnos antes de que nos descubran —el hechicero acuclillado a su lado la halaba con voz nerviosa, mirando la escena que podía congelarle el alma hasta al más valiente.

—No, no, mi padre, no lo veo, pero aún está vivo, lo siento en el castillo, él lo va a lograr, tiene a esa mujer en su poder...

Laila negaba y haló su brazo tembloroso con miedo, pero confiaba en su padre que era astuto y poderoso; ¡no podía fallar!

El crujir de unas ramas le indicó que alguien estaba muy cerca de su ubicación.

Colocó sus manos en el oxidado enrejado lleno de flores marchitas y enredaderas muertas y trepó con el último aliento.

Miró hacia atrás llena de pánico para ver salir de entre los arbustos a un gigantesco lycan de pelaje blanco, con los ojos asesinos fijos en ella, y le rugió haciendo estremecer incluso la reja y mostrándole los enormes colmillos goteando aún sangre.

Eso bastó para que Laila se arrojara de cabeza al otro lado de la alta reja y cayera pesadamente al suelo gritando de dolor.

Con su pierna en malas condiciones y herida por la pica afilada de la parte superior de la reja, corrió cojeando, internándose entre las tumbas y los antiguos árboles del cementerio.

Llevándose la mano al pecho y respirando por la boca a punto de perder el aliento, se atrevió a mirar hacia atrás después de un tiempo y reparó en que nadie la perseguía.

Antes de que pudiese celebrar porque se había escapado, su mente comenzó a llenarse de arrepentimiento y temores.

¿Por qué ese lycan no la había perseguido?

Entonces Laila miró a su alrededor; la luz de la luna no podía atravesar las densas nubes y la oscuridad se cernía a su alrededor.

Todos los cabellos del cuerpo comenzaron a erizársele; estaba en el cementerio, las cruces viejas y las estatuas con pedazos faltantes parecían mirarla con ojos de burla.

—Tengo que salir de aquí, no... no se suponía que no podría pasar la barrera... —la mente frenética de la hechicera trabajaba a toda marcha.

Podría no ser fuerte, pero era muy astuta; le había hecho daño a la prometida del príncipe y si él la dejó entrar a sus tierras no sería por nada bueno.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación