NARRADORA
Mientras ella fuese su rehén, Zarek no lo atacaría; al fin y al cabo, todos estos trucos del control del castillo era lo único que realmente podía hacer, él seguía prisionero en la mazmorra más oculta y peligrosa.
De un momento a otro, el oído sensible de Dante sintió el aire silbar y la magia asesina dirigiéndose hacia él, todos sus instintos le ordenaron tirarse al suelo, y eso hizo.
Se arrojó al suelo duro de hierro del puente, sosteniendo a Celine entre sus brazos, que temblaba y castañeaba los dientes con los ojos cerrados, llenos de humedad.
—Si sigues presionándola de esta manera, la convertirás en una idiota antes de poder chantajear a Zarek —se giró, poniéndose de pie y dejando a Celine recostada en una esquina del puente, lejos de las sombras oscuras y muy cerca de él.
—Prefiero quemarle el cerebro a que seas tú quien se beneficie de ella —Merkall escupió sangre al lado; lo habían herido y el olor a sangre flotaba en el aire.
Mucha de su gente se tuvo que sacrificar para darle una brecha por donde escapar; ¡este maldito vampiro! Acabaría con él aquí y ahora.
—Creo que ambos sabemos que los dos no podemos ser reyes, ¿verdad? Así que aquí termina nuestra rivalidad; el que sobreviva será el próximo que controle el Reino Oscuro —Dante le dijo mirándolo siniestramente; este viejo ya lo tenía harto.
Sacó sus caninos y sus garras, era poderoso y había decidido ir a por todas.
A la velocidad de un borrón, Merkall lo tuvo encima de él, pero no era ningún novato, era un hechicero experimentado.
Invocó un escudo deteniendo las garras del vampiro que sacaron chispas en el aire y así comenzaron a luchar a muerte.
Cada uno de sus ataques era directo a matar; Dante se movía como el mismo viento, con ataques furtivos que tenían al brujo sudando.
Mantener su escudo de energía consumía mucha de su magia.
Rugió de repente una llamarada que vino desde el fondo de su garganta y obligó a Dante a retroceder con el dobladillo de la ropa incendiándose.
El puente se tambaleaba con el tintineo agudo de las cadenas moviéndose con violencia y en las paredes se escuchaba el eco de resoplidos, siseos, maldiciones; el olor a sangre impregnaba el ambiente.
De repente, Merkall se descuidó y Dante no dejaría pasar su oportunidad.
Se abalanzó sobre él, tirándolo al suelo y apretando las dos manos sobre su garganta.
—Creo que se te acabaron los trucos, nunca podrás ganar contra un ser superior como yo, idiota conjurador de hechizos baratos. ¡Muérete de una vez!
Pero en la guerra, un segundo bastaba para morir.
—Por eso… bajaste la guardia… — Dante cayó en cuenta de que esa era la razón por la que Merkall lo dejó atacarlo.
— ¿Crees que eres el único que puede mentir y hacer trampa? Ese siempre fue tu peor error, la confianza de creerte, el mejor, el ser superior. Tsk, tsk, solo eres un idiota engreído.
—Te mataré, a ti y a esa perra… maldito…
Dante caminó tambaleante hacia él, con las últimas fuerzas, e incluso extendió sus manos llenas de sangre al cuello herido de Merkall, que solo sonreía burlonamente.
—Será en la otra vida; en esta, terminé por joderte yo a ti —sin ninguna compasión, lo elevó por los aires manipulando el viento y lo lanzó como basura por el borde del puente.
Un grito ronco se escuchó sacudiendo el abismo y luego, nada más.
— Vamos, querida mascota, es hora de terminar con esto…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...