VALERIA
Me miró y luego a mi pancita ya un poco abultada.
—Príncipe Zarek, necesitamos hablar de absolutamente todo, por mi familia, estoy dispuesto a reconsiderar todo el asunto de nuestras razas —Aldric dio un paso adelante, enfrentándolo dominante, poniéndome orgullosa de que haya decidido dejar ir su odio.
—Bien, pero primero el desayuno, comamos todos y después hablemos —propuso y nos invitó a pasar a un enorme comedor donde devoré el exquisito desayuno de bacon y huevos.
Mi estómago era como un pozo sin fondo y eso que bebía de la sangre de Aldric como una alcohólica del barril de cerveza.
Un tiempo después, nos encontramos sentados en una sala.
Cada pareja en cómodos sofás frente a un calentito fuego y una atmósfera relajada de bebidas y postres.
Pensé que iríamos al salón del trono a negociar, nosotras atajando a estas bestias de maridos, intentando que no se desgarraran la garganta uno a otro, pero las cosas no fueron así.
—Celine y yo lo hablamos, Rey Aldric, no nos interesa ocupar el trono del Reino Oscuro —Zarek dijo sin más, tomando suavemente de una copa un líquido que esperaba fuese vino.
—Yo no me puedo hacer cargo de todas las tierras, es demasiada responsabilidad y ciertamente, las que tengo ya me tienen hasta los coj…
—Ejem… lo que quiere decir mi compañero es que ahora con la cachorra en camino y tanto descontrol en el reino, es muy difícil solo para nosotros —intervine apretándole el muslo a mi salvajito.
—Príncipe, sé que el trono siempre ha sido de las Selenias, pero las cosas han cambiado, a menos que mamá quiera ser de nuevo la Reina, la verdad, a mí no me interesa el trono.
Miré a mamá con algo de temor, esperando no ver la decepción en sus ojos, pero tenía que decirlo de una vez, no podía seguirlo callando.
—Lo sé pequeña, sé que no quieres y realmente no te quería presionar, Vale, solo deseaba que el Reino Oscuro no cayera en malas manos y gracias a la Diosa, así fue —mamá me respondió trayéndome tranquilidad.
—No fue gracias a la Diosa, fue gracias a mi mate, Celine —Zarek aclaró enseguida y veo como Celine sonríe un poco incómoda y le pellizca el brazo con disimulo.
Por todos los cielos, de verdad el futuro de los reinos se estaba discutiendo entre esta banda de locos marginados, en los cuales me incluía.
—Entonces eso nos deja en el inicio, nadie quiere responsabilidades —Aldric resumió lo evidente.
—Es increíble, todos matándose allá afuera por el trono y aquí se lo arrojan como una pelota —Quinn estaba relajado tomando de su bebida como si con él no fuera.
Ella se queda indecisa, mirándolo.
—Solo si estás de acuerdo, además, en realidad no deseo ser reina de nuevo, podría ser una regente al servicio de mi hija, sigo pensando en la fusión de los reinos —confiesa bajando la cabeza.
Quinn le acaricia el mentón y se inclina a besarla, haciendo que todos apartemos la vista.
Diosa, no quiero ver a mi madre en esas facetas, así que me escondo detrás del enorme cuerpo de mi pelirrojo.
Aunque admito que me alegro tanto por ella. Quinn es un buen hombre.
Algo se hablan entre ellos dos y al final, mamá toma su decisión.
—Acepto, pero con esa condición, no quiero más división entre las razas, ni reino de hombres lobos y reino oscuro, yo quiero un reino unido, bajo el mando de ustedes —nos mira y sobre todo a mis ojos.
—Hija, yo te ayudaré, no tienes que hacer nada, solo dar a luz en paz a tu cachorra.
Observe la reacción de Aldric y suspirando, asintió estando de acuerdo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...