VALERIA
—Nena, ¿estás incómoda? ¿Te duele la panza?
—No, solo estoy un poco cansada, no he dormido bien, preocupada por ustedes —acaricio el pecho peludo del enorme lycan negro que me lleva con suavidad entre sus brazos a través de la arboleda.
Baja la enorme cabeza y hunde la nariz de lobo en mi cuello, haciéndome cosquillas y oliendo profundamente.
Pellizco un poco sus orejas puntiagudas, mi corazón más tranquilo porque lo tengo a mi lado.
Aldric sigue avanzando, llevándome con él; desde que regresó está en modo obsesivo y no me quejo.
Hemos descansado en varias ocasiones en la naturaleza y asomando el amanecer ya estábamos cerca del campamento lycan.
Vi las grandes carpas armadas en las afueras de un cementerio y a lo lejos, el intimidante y oscuro castillo del cual tengo pésimos recuerdos.
—Su majestad, lo estábamos esperando. ¿Cómo está la reina? —Beof sale con varios lobos a recibirnos.
A fuerza, ya me he acostumbrado al título de manda más.
—Estoy bien, Beof, muchas gracias —le respondo por mí misma un poco avergonzada de estar como una princesita en los brazos de mi enorme lycan.
“Aldric, bájame amor…”
“Beof, iremos directo al castillo, ve levantando el campamento para marcharnos pronto, recibirás mi aviso”
Aldric se tira un pedo con lo de bajarme y le da órdenes a sus hombres para luego atravesar por las rejas de ese espeluznante cementerio que se abren con un chirrido sepulcral.
—Compórtate en la reunión, nada de estar rugiendo como una bestia —le advertí mientras sus salvajes patas aplastaban el césped marchito y la bruma blanca se arremolina a nuestro alrededor.
"Bien que te gusta que te lo haga como una bestia y te ruja al oído en la cama, pensé que eso te encantaba"
Lame mi boca con esa lengua lobuna y lo miro sin comprender en qué momento el frío rey lycan se volvió tan descarado.
—Ya se me había hasta olvidado, con eso de proteger a la cachorra, estás en decadencia, me tendré que buscar pronto otro rascador más activo.
"¡Valeria!", me ruge de verdad y miro a sus ojos animales que se estrechan con ira ante la mención del otro “rascador”.
"Cuando lleguemos a casa quiero ver si te mantienes siendo tan osada, sígueme retando y no te imaginas las consecuencias"
Muerde mi hombro descubierto y luego lo lame con suavidad, su pelaje me hace estremece, sus poderosos brazos se cierran sobre mi cuerpo y la chispa del deseo se prende en mi vientre.
Yo creo que me quedé infectada por el bicho raro ese que siempre pedía sexo. —Promesas, promesas, quiero ver si de verdad me enloquecerán las consecuencias.
—Descarada.
Sus ojos rubíes nos escanean intimidante y su aura dice que es el dueño absoluto de todo aquí.
Aldric se para a mi lado tomándome posesivo de la cintura al igual que Quinn con mamá.
Estos machos y su concurso “de a ver quién mea más lejos".
—Su majestad —Celine saluda con respeto a Aldric y luego me mira dando un paso adelante.
—No te imaginas cuánto me alegro de que estuvieses bien, me diste un susto de muerte —la abrazo con fuerza y ella me lo devuelve con afecto.
—Lo lamento, bajé la guardia un segundo y ya no tenía a una Selenia que sacara esos movimientos de asesina come espectros —se burla de mí sonriendo un poco.
—Creo que te buscaste un asesino más peligroso, mi querida Celine —le susurro en el oído.
No necesito ser macho para ver y olfatear todas las advertencias en su cuerpo.
Aldric e incluso Quinn, han dado un paso atrás en cuanto ella se acercó.
Nos separamos relajadas, me sentía bien al saber que todos estábamos a salvo y que Celine al fin había encontrado su otra mitad en el ser más impredecible.
—Bienvenidos a mi castillo —al fin el príncipe habló, su tono magnético y frío, de sus pupilas nada escapaba—. Me alegra saber que la línea de las Selenias aún perdura.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...