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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 181

VALERIA

—Espero contar con el apoyo de su poder, Príncipe Zarek, porque no será sencillo esta fusión, muchos estarán en desacuerdo —Aldric le dijo con seriedad.

—No se preocupe, Rey Lycan, sé muy bien cómo tratar con los rebeldes y de hecho, necesito ampliar mi ejército mucho, mucho más —dio una risa algo siniestra que me erizó todos los pelos de la nuca.

—Ahora, el otro tema del día, ¿qué planes tenemos para derrotar al hijo de puta del Rey Espectro? Porque creo que todos estamos conscientes de que esa puerta no aguantará para siempre y esta vez, no pienso seguirme escondiendo como una rata —Zarek agregó.

—Y yo no pienso entregar a mi mujer ni a mi hija bajo ningún concepto —Aldric gruñó bajo, pegándose más a mí.

—Y Gabrielle no seguirá mutilándose —Quinn también gruñó su respuesta —Amor, ¿cuánto tiempo tenemos?

La miró y todos lo hicimos, con algo de temor.

—El poder de las Selenias que quedó remanente, creo que puede aguantar unos 20 - 25 años, opino que no más de eso —madre confesó con el ceño fruncido.

Dicho así, 25 años parecía mucho tiempo, pero qué era eso para criaturas que vivían siglos, no era nada, solo un soplo de vida.

—Entonces tenemos menos de 25 años para hacer un plan cojonudo porque ya tengo ganas de destrozar a ese maldito chupa sombras —Aldric concluyó rechinando los dientes y el fuego de venganza brilló en los ojos de todos.

Sin embargo, yo toqué mi vientre con suavidad y llena de incertidumbres.

Mi cachorra sería adulta de aquí a ese tiempo, no la quiero involucrada en esta guerra y lo peor, es que es una Selenia.

No puedo permitir que se exponga al peligro.

*****

Cuando el príncipe dijo a una puerta de distancia, no imaginé que lo decía de manera literal.

Bajamos por unas viejas escaleras y anduvimos por pasillos alumbrados por los dorados candelabros en las paredes.

Al fondo de uno de ellos, una puerta completamente plateada, con hermosas runas ocultas bajo cientos y cientos de cadenas como serpientes venenosas que la cubrían.

Decidimos pasar por aquí, pero como era un acceso secreto, Aldric avisó con uno de mis cuervos mensajeros a Beof, para que ellos volviesen por su cuenta.

—Rey y Reina, esta puerta contiene un hechizo de traslación que comunica los dos castillos, le pido permiso para activarla y así nuestras familias se pueden visitar cuando deseen sin viajar grandes distancias —se giró hacia nosotros pidiendo permiso, porque obviamente Aldric debía saber de este pasadizo.

—¿Usted fue quien masacró a casi todos los lycan, cierto? —Aldric de repente le preguntó, y todos nos tensamos.

¿A qué venía ahora esa pregunta tan agresiva?

—Lo hice —Zarek no rehuyó ni por un instante—. Y lo volvería a hacer de nuevo.

No sé si me volví loca de verdad por el embarazo, pero sin más concursos de meadas, al fin abrieron la dichosa puerta y entré por ella como perra por mi casa con un cabreo monumental.

Mi madre y Quinn nos seguirían unos días para luego regresar y así se mantendrían entre los reinos.

Cuando cruzó el umbral, mamá volvió a colocarse la venda en los ojos.

Obvio, el príncipe de los cadáveres se quedaría en su cripta con Celine, y yo solo anhelaba un baño caliente en la tina, porque todo me dolía.

—Amor, no te alteres, que eso te hace daño —las manos de Aldric me masajearon los hombros siguiéndome por un pasillo raro, que suponía era de nuestro castillo.

—¿Ahora te haces el que te importa? —manoteé su mano y avancé, sintiéndolo seguirme como un perrito con la cola entre las piernas.

Una sonrisa astuta apareció en la esquina de mi boca y la oculté en la oscuridad.

Aprovecharía que está mansito para violarlo esta noche.

Aspiré el aroma que tanto había extrañado, cuando me fui, la verdad pensé que nunca podría regresar.

—Es bueno estar de regreso en casa —murmuré intentando empujar las preocupaciones de mi mente.

Por hoy, disfrutaría de mi hombre y mañana, tendría que hablar con mamá sobre lo que me está sucediendo.

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