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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 201

SILAS

“No puedo morir, no puedo morir, no puedo… ¡morir! ¡¡NO PUEDO MORIR!!”

Gritaba como un demente, luchando con la rabia desbordando mis venas, rugiendo dentro de mi prisión como el condenado a muerte que era.

Podía ver, a través de este ojo corrompido, todo lo que sucedía afuera de ese monstruo que ellos llamaban “árbol”.

Los árboles dan vida y esto solo era otra abominación de esos malditos seres, una muerte lenta y dolorosa como si ya nuestras vidas de esclavitud no fueran suficiente calvario.

“Lo lamento, bebé”, escuché una suave voz cuando ya me había rendido.

Abrí mi ojo maldito y la vi, una hermosa mujer cargando a un bebé, su mirada llena de debilidad y compasión, sus arrullos suaves, su poder sanador llegando hasta mi interior fragmentado.

Era una hechicera, yo la conocí alguna vez, en esa mansión que ha sido mi cárcel desde que era prácticamente un niño.

No recuerdo su nombre, pero quiero vivir, tengo que hacerlo como sea, no puedo morirme con este odio profundo que quema mi alma, así que me aferré a ella con todo mi ser.

“Mi nombre es Electra de la Croix”, me dijo y sí, la parte de afuera era como esa otra hija de puta, pero nada que tuviese que ver con magia oscura escapaba a este ojo mutado.

Dentro de ella había dos energías, una turbulenta y rancia, la otra calmada y poderosa, contenida, y en sus profundidades brillaba la luz oculta.

¿Quién eres?

Finges ser despiadada y cruel, pero yo he visto esa otra parte de ti, ninguna de esas mujeres se preocuparían por un simple esclavo como lo has hecho por mí.

Quiero odiarte, aborrecerte por lo que representas, voy a utilizarte y fingir debilidad, sumisión, bajar tu guardia.

Tú eres mi pasaje para acercarme a Lucrecia, sin embargo, ¿por qué cada vez que me tocas, no me das asco como todos los demás?

Miraba a través del biombo, la luz tenue de la vela creaba sombras, ni siquiera se ocultaba bien y podía ver la silueta de su cuerpo desnudándose.

Sus senos cayendo suavemente, la curva de su estrecha cintura, sus redondeadas caderas y torneadas piernas.

Subió las manos para recogerse el cabello corto, me imaginaba el color de su intimidad, las rosadas aureolas y ese triángulo oculto entre sus piernas, su olor, ¿cuál será el aroma de su excitación?

Deseaba apartar la mirada, mi cuerpo reaccionando como nunca antes, mi respiración pesada, no quería que sintiera que espiaba, pero mis ojos obsesivos no podían despegarse de esa hechicera.

Se metió en la tina y escuché el bajo gemido de placer, recordé los que fingió en el callejón, ¿gemía así mientras era penetrada?

Moví frenéticamente mi cabeza y la bajé, llevándome la mano hasta mi cara deforme, una sonrisa torcida y enloquecida se formó en mis labios.

¿Qué clase de hechizo de seducción macabro era este?

¿Acaso esta mujer perfeccionó algo para hacer que los esclavos se rindieran mejor a ella?

No debo caer en su trampa, es solo una perra más que asesinaré cuando me lleve a lograr mi objetivo suicida.

No me importa morir, pero no dejaré este mundo sin la cabeza de Lucrecia Silver en mis manos.

Esa noche, me acosté en el suelo en una manta, pensando en todos mis próximos pasos, casi no duermo, ese es un lujo que nunca pude tener.

Mi propio cuerpo duro, respirando agitado, la humedad en la punta de mi polla erecta mojando el pantalón, podía complacerla, a la fuerza aprendí a enloquecer de placer a las mujeres.

Entonces recordé su ansiedad y su mirada anhelante en la subasta.

Esos ojos hermosos y profundos no me observaban a mí.

Miraba a ese esclavo rubio de manera obsesiva, incluso quería comprarlo desesperadamente, lo deseaba para ella.

Toqué mi rostro arruinado, mi cuerpo lleno de cicatrices y abusos, usado hasta la saciedad, sucio, inmundo.

Alguna vez fui un joven apuesto, por esa razón Lucrecia se encaprichó conmigo y me raptó a la fuerza del amparo de mis padres elementales.

Ahora, solo soy un desperdicio, lleno de rencor y oscuridad.

Si no me salvó para abusar de mí, entonces, ¿lo hizo en realidad por lástima?

Volví a fijarme en la cama, miles de pensamientos y sentimientos turbulentos acechando en mi mente enloquecida y mi alma fragmentada.

¿Por qué me siento tan mal, por qué me duele el pecho de manera tan extraña?

¿Por qué esta energía maldit4 metida a la fuerza dentro de mi cuerpo quiere reclamar a la suya, desea mezclarse con ella?

¿Qué clase de maléfico hechizo me está haciendo desear tus caricias y conocer más de ti?

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