SIGRID
¡Qué rayos estaba sucediendo!
¡Estaba dormida, no muerta!
A pesar del agotamiento de este cuerpo, podía sentirlo todo, cada caricia, sus labios fríos besando mi piel afiebrada, su cuerpo vibrando pegado al mío.
¡¿Qué me estaba haciendo Silas?!
Diosa, lucho por despertar y no puedo, o más bien… no quiero.
Sus dedos, ¡oh por todos los cielos, qué placer!
Quiero gritar que me chupe más fuerte los senos, que me los apriete más.
Me está llevando a la locura.
Escucho su respiración agitada, su boca sobre la mía, ¿por qué no me besa?
¿A qué saben sus besos?
Este hechizo es demoledor, está nublando mi mente en la cruda lujuria y parece que también afecta a Silas.
Esa es la única explicación para que me toque de esta manera cuando es obvio que odia el contacto sexual.
No, no, no pares, más rápido, Silas, así… mmmm… justo ahí.
Mi magia escapa de mi cuerpo, clama buscando la suya, oscuridad con oscuridad, placer con placer.
Me fragmento en miles de pedazos cuando un orgasmo arrasador recorre este cuerpo que no es mío, pero ya pareciera que lo fuese.
Mi corazón está desenfrenado y cuando siento el peso masculino sobre mi cuerpo, esa dureza acariciando entre mis pétalos, solo puedo abrirme más reavivando mi lascivia.
¡Entra en mí, por favor!
No coordino, solo la excitación visceral ruge en mis venas, quiero que Silas me penetre, que me folle duro con ese caliente pene que ahora me roza, torturando mi entrada humedecida.
Él gime contra mi cuello, nuestras magias en perfecta armonía, pero anhelan más, mucho más, justo como yo.
El semen caliente salpica mis piernas, lo siento rodar viscoso sobre mi vulva y lamento que no me haya llenado.
Puedo abrir los ojos, puedo enfrentarlo, pero prefiero seguir “durmiendo”.
Tengo curiosidad por qué lo hará, ¿irá a vomitar ahora después de estar sobrio?
¿Pensará que yo lo he hechizado como siempre le hacían para obligarlo?
De repente comienzo a ponerme nerviosa, a enfriar mi calor y sobrepensar ¿me atacará ahora creyendo que duermo?
Un trapo suave cae sobre mi vientre y entre mis piernas.
Con una suavidad casi reverente, limpia mi intimidad.
No entiendo, juro que no entiendo nada.
Escucho los pasos alejarse y sé que ha ido al baño a dejar las cosas, abro las pestañas temblorosas, mis pupilas se contraen enfocándose.
Me ha tapado con la frazada, no me ha hecho nada más, solo reacomodó mi ropa y está en el baño.
¿Se estará bañando?
Me lo imagino restregando con asco su piel hasta dejarla en carne viva.
¿Cómo enfrentarlo?
A pesar de que en realidad él fue quien se aprovechó de mi indefensión, temo que este hechizo perverso de Electra también afecte a los esclavos para excitarlos.
Cierro los ojos extremadamente cansada de esta situación tan loca.
“Silas, lo lamento, pero no me arrepiento, hechizo o lo que sea, esto se sintió… demasiado bien.”
Comienzo a circular mi propia magia, intento ver si puedo eliminar el encantamiento tan morboso de mis venas, no puedo seguir sufriendo estos episodios por días.
No solo me es imposible borrarlo, sino que me asombro al descubrir algo demasiado increíble.
Unas hebras oscuras de la magia de Silas se han quedado en mi cuerpo, unidas a mi propia magia.
Quiero separarla, ¿por qué la magia de otra persona querría fundirse con la mía?
“Imposible”, murmuro sudando, luchando conmigo misma; mi propia magia se niega, me ataca cada vez que intento alejar la de Silas.
“Resonancia de almas mágicas”.
Nuevamente, eso viene a mi mente. Lo leí en un antiguo libro.
Eso es un término para definir básicamente una utopía, es un cuento de enamorados brujos, o al menos, eso creía.
Los lycan se unen a su pareja destinada por la química del lazo y aromas compatibles, los vampiros por el sabor de la sangre.
Para ellos, la más deliciosa esencia es la de su mate.
Los brujos son los más complicados o más bien liberales y no creen mucho en el amor.
La magia es muy voluble y única, muy independiente y tan diversa que es casi un milagro encontrar una magia que sea por completo compatible con la tuya.
Generalmente, te puedes encontrar a otro mago con una energía parecida a la tuya, con algunos puntos en común y se unen entonces como pareja.
Pero para nada es como la unión más íntima entre hombres lobos o vampiros.
Tragué un poco nerviosa.
Esto era lo que estaba evitando, pero es el momento de la verdad.
Si Morgana no me descubre, entonces puedo estar mucho más tranquila, ¿pero y si lo hace?
Debo tomar medidas, escapar o asesinarla.
Subo la vista y me encuentro con la mirada intensa y profunda de Silas, parado frente a mí.
Siempre en silencio, siempre esperando, solo observándome, pero también noto su inquietud.
Su ojo vaga hacia el escote, casi al desnudo de este batón demasiado holgado, mira las huellas de sus besos apasionados y de seguro espera un castigo.
— Silas…
— Sí, mi señora – sus manos se aprietan a los lados, pegadas a su pantalón.
Pienso en que debo comprarle más ropas.
— Manda a que me preparen un baño de rosas – le digo y veo la lucha interna en él.
— ¿Nada más, señora?—me pregunta tenso, se marcan los músculos de su mandíbula.
— ¿Esperabas algo más? —Lo miro sin rehuir, él abre la boca y la cierra, luego baja la cabeza.
— Yo…
— Silas, necesito apresurarme para salir, no pienses en cosas innecesarias y ordena lo que te pedí.
— Sí, sí, mi señora, este esclavo puede acompañarla a donde va…
— No, iré a ver a mi hermana Morgana —me niego categóricamente.
Siento enseguida las intenciones asesinas emanando de sus poros y veo cómo se endurecen sus facciones.
Debe saber muy bien quién es Morgana, no le preguntaré, no quiero conocer si ella fue una de las invitadas de Lucrecia que jugó con él, aunque sospecho que sí.
Las ganas de retorcerle el pescuezo a esas perras me pueden más.
Cada vez que pienso en eso, mi rabia hace fluctuar mi control sobre Electra.
Hay cosas que prefiero no profundizar, ni siquiera imaginar, o no podré irme de este mundo y tengo una misión que cumplir.
*****
Al cabo de unas horas, caminé ataviada elegantemente de negro, por los pasillos de la enorme mansión central, para visitar a la hija de puta mayor del feudo De la Croix.
Más le valía a Morgana no ponerme a prueba o terminaría arrancándole la cabeza antes de tiempo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...