SIGRID
“Por favor, márchate, márchate ya”
Apoyé la espalda en la puerta y esperé en silencio, en medio de la penumbra de mi habitación.
Me sentía tan mal por haberle hablado así, llevé la mano a mi pecho con la amargura recorriendo mis venas.
Él no se había marchado, seguía al pie de las escaleras, solo mirando hacia arriba, frío, impenetrable.
Su aura abrumadora y oscura llegaba hasta esta puerta donde estoy recostada, dubitativa, pero no traspasaba la barrera.
Estaba furioso, lo podía sentir, el aura asesina a su alrededor se revolvía de una manera feroz y luego… nada.
Silas retiró toda esa energía maquiavélica y volvió a guardarla herméticamente dentro de él.
No me dejaba percibir ni un resquicio de sus verdaderos sentimientos, no sin forzarlo con mi magia.
Él regresaba a cómo éramos cuando nos conocimos.
Cerré los ojos suspirando, me alejé de la puerta sin querer seguir monitoreándolo.
Esto era lo que yo deseaba, alejarlo.
Que me odiara, o más bien, a Electra y siguiera con sus planes, si podía yo le ayudaría a conseguir su venganza.
Suspiré, saturada por tantas cosas, caminé hacia el balcón y salí a contemplar la noche.
La luna estaba medio oculta entre las nubes.
Ni siquiera había podido armar el artefacto para comunicarme con los míos, todo parecía tan complicado, por momentos perdía mis objetivos.
Este mundo me estaba engullendo como una boa devoradora, cada vez perdía más mi identidad y olvidaba de quién era realmente.
—¿Qué quieres exactamente de mí? Espero que no me hayas enviado a hacer un imposible —miré hacia el astro madre con resentimiento.
Todo esto que están pasando los seres elementales es su culpa, ahora nos utilizaba como marionetas para arreglar sus propios errores.
Suspirando pensando en ir al baño.
Me daría uno bien congelado a pesar de las bajas temperaturas, sentía el deseo lascivo revolviéndose en mi vientre.
¿Cuánto duraría este maldito hechizo y por qué se tornaba cada vez peor?
No tenía idea, pero lo tendría que pasar sola.
Intentaría alejarme de Silas, era lo mejor que podía hacer por él.
Cuando me fuera de aquí, Electra lo haría trizas si se quedaba a su lado.
Mis pasos descalzos atravesaron el cuarto semi oscuro, ni siquiera me molesté en extender mis sentidos, lo sabía muy bien, él seguía obstinadamente parado bajo las escaleras.
*****
SILAS
¿Por qué hice eso?
Quiero arrancármelo como tantas veces, me da tanto dolor, tanto, que a veces he llegado a rendirme.
La ira me corroe el alma y el sentimiento de querer acabar con todo y todos, la impotencia de solo sufrir y no poder hacer nada para cambiar mi destino.
Voy al cuchillo corto que llevo metido dentro de la bota, lo tomé a escondidas de la cocina, lo saco y lo apunto a mi rostro, lo he intentado muchas veces, pero esa horrible magia se niega a morir.
Es como si tuviese vida propia, autonomía, como un maldito parásito viviendo dentro de mi cuerpo.
Alzo el brazo con fuerza, rechinando los dientes llenos de ira, y lo voy a clavar una y otra vez en ese abismo de oscuridad que me ciega.
Espero la reacción de siempre, que el cuchillo simplemente se derrita o se evapore, pero esta vez es mi mano la que se detiene en seco.
Mi cabeza colgando, el mango apretado con una fuerza descomunal en mi mano, la punta a milímetros de mi ojo oscuro.
Una suave canción llega hasta mis oídos, tan etérea, tan hermosa, tan lejana y prohibida para mí.
Subo la mirada errática, desenfocada, sin cordura.
Todo mi cuerpo temblando en tensión, es ella, está tarareando una melodía, ni siquiera debe saber que la escucho, sin embargo, vuelve a rescatarme del abismo.
Los recuerdos de lo que hicimos en la entrada de la mansión inundan mi mente, su inocencia torpe a pesar de querer aparentar, que era como esa asquerosa bruja.
El vibrar de su placer, los gemidos roncos de su garganta, su aura que traía luz a mi oscuridad, su magia sensual que me enloqueció de una manera que nunca había experimentado.
Así que de esa manera se siente el estar con alguien por voluntad propia, tocarla a ella… es adictivo.
Ambiciono esa calidez para mí, solo he probado un poco, pero necesito más, lo necesito todo, lo tendré todo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...