SIGRID
—Por supuesto, su señoría, si me acompaña en el trayecto a la mansión, la verdad es que estoy algo enojada todavía —le respondí siguiendo todos estos tontos protocolos.
Me ayudó a subir, a los ojos de los demás, parecía un acto cordial, solo una disculpa.
La puerta se cerró, la cortinilla se bajó y el carruaje emprendió camino colina arriba, hasta los terrenos de la mansión.
En cuanto estuvimos sin testigos, el ambiente afable, se volvió hostil y frío.
—Yo fui quien envió la misiva personalmente, la familia De la Croix no fue invitada a esta celebración —me aclaró y asombrándome un poco, pero luego agregó:
— La lista de invitados estaba a cargo de la familia Silver, que es aliada de mi familia.
Aaahhh, ya entendí.
Por mucho que pretendiéramos,De la Croix y los Silver éramos rivales, dos poderosas familias de hechiceras.
Morgana y Lucrecia, no eran muy amiguitas que digamos.
—Y entonces, ¿qué hago exactamente aquí, Sr. Vlad? —le pregunté sumida en la curiosidad por saber de este personaje.
El tío Zarek no hablaba mucho de sus padres.
—Creo que sabe muy bien lo que hace aquí. Usted tiene algo que quiero y al parecer, usted desea lo que obtuve en esa subasta, si no, ¿por qué me alertó esa noche? —qué perspicaz.
—Bien, para qué fingir más, ¿dónde y cuándo hacemos el intercambio? —le dije sin dejarme amedrentar por su aura, Electra también era una bruja poderosa.
—Yo le avisaré, esté alerta y tenga cuidado, Srta. Electra, aquí hay muchas brujas que no le agradan las de la Croix —me advirtió colocándose una máscara oscura que llevaba en su mano.
—Que tengan ellas cuidado conmigo —le respondí con una fría sonrisa y tomando también la máscara dorada que llevaba sobre el asiento.
Él asintió y cuando el carruaje se detuvo, fue el primero en bajarse y salir.
Tomé una profunda respiración, había comenzado con buen pie.
Aunque lo ideal hubiese sido hacer el intercambio en el carruaje, pero obviamente me estaba probando primero.
Él no confiaba en mí … ni yo en él.
Tenía que quitarme un poco los sentimentalismos, este no era mi tiempo y ellos, no conocían el futuro ni quién yo era en realidad.
Grimm me asistió para descender y subí la cabeza, observando la imponente mansión de piedra blanca, más allá del extenso jardín.
—Lleva los caballos a la caballeriza y protege el carruaje, Grimm, tenlo todo listo por si tenemos que irnos rápido —le ordeno y él asiente.
—Srta., yo puedo acompañarla y asistirla…
—No es necesario, haz lo que te ordeno y no te muevas de las caballerizas —lo detengo contundente, veo el resentimiento en sus ojos que enseguida agacha.
Me importan un pepino sus sentimientos, ahora lo que sí me preocupa es la justificación que le daré a Morgana, del porqué solo yo, fui invitada a esta fiesta.
Ya me las apañaré luego.
Ahora a enfrentar a esta jauría de brujas y vampiros, incluso lycans, que ya me echaban miraditas desde que bajé del carruaje.
Mis botines tocaron el camino de lajas del jardín.
No tenía miedo, solo… no deseaba decepcionarla.
Pero… ¿y si alguien irrumpiera en la habitación?
¿Qué pasaría si no me quedase más remedio que defenderme y escapar hacia donde estuviese su señoría?
Sabía la ubicación de Evermere Hall, era una de las tantas mansiones de esa... mujer.
Acechando en la oscuridad del cuarto, miraba fijamente a la puerta, la esclava traicionera estaba intentando forzar la cerradura.
Al parecer, las precauciones de mi señora, no fueron suficientes para engañar a la espía, debí retorcerle el cuello y ya.
Quería espiar los secretos de mi señora, pero ella nunca dejaba nada especial que la delatara.
Solo, un pequeño cuaderno donde hacía anotaciones en un lenguaje que no entendía.
Lo tomé de su cómodita y lo guardé en mi bolsillo, a salvo, nadie le haría daño.
Esa tonta no podía abrir la cerradura encantada de su señoría.
Pensé en ayudarla discretamente con algo de mi maldición, pero pronto escuché otros pasos y llegó alguien inesperado que la ayudó a entrar.
— ¿Todavía no has podido pasar?
— Lo lamento, señoría, es que, parece que tiene magia.
— Muévete a un lado inútil, veremos que tanto oculta mi pequeña Electra…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...