Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 244

SIGRID

Tiré hacia debajo de su pantalón que rodó por sus muslos, me imaginé esa delicia saliendo y dando un respingo.

Mis dedos curiosos palparon la húmeda abertura, un líquido viscoso y resbaloso escurrió por mi mano.

Silas gruñó, siseando excitado contra el hueco de mi cuello.

Comencé a menearlo arriba y abajo, lento, delicioso, apretando como si fuese mi coño quien lo envolvía.

—¿Te gusta? Mmmm… ¿Lo estoy haciendo bien?

—Sí… sí… ssshhhh… más rápido… —jadeó con urgencia, sus caderas martilleaban adelante y atrás, siguiendo los movimientos de mi muñeca.

Subió la cabeza, asaltó mis labios, fiero, sin control.

Nuestras respiraciones aceleradas, mi mano arriba y abajo, las manos de Silas fueron a mis nalgas y me la apretaron, pegándome hacia delante.

En un momento perdí el control de la situación.

—Junte sus muslos… sshhh ¡ahora! … —me ordenó como un animal salvaje, lo hice y algo caliente y duro se metió entre las tiernas carnes, violándolas, desenfrenado.

Silas me besó apasionado, enredé mis brazos en su cuello, de rodillas, uno frente al otro, pecho contra pecho.

Sentía el martilleo de sus caderas chocando contra las mías, sus dedos enterrados en mis nalgas, mientras su pene penetraba constantemente entre mis muslos y contra mi sexo cachondo.

—Mi señora… mi señora… no puedo más… la necesito… la necesito ahora… —gimió entrecortado, un susurro contra mis labios.

—Sí, sí… tómame, Silas, tómame… —fue lo único que pude decir en medio de tantas sensaciones y emociones.

Fui acostada sobre la manta, enseguida abrí las piernas ofreciéndome a él y sentí el peso de su cuerpo masculino presionándome.

Su aliento enredado con mis propios jadeos, nuestros corazones como caballos galopando libres.

Cuando el suave glande comenzó a pintar entre los palpitantes labios vaginales, buscando la ardiente abertura, por primera vez tuve algo de temor.

Esto nunca lo había hecho, Electra sí, pero yo no; por instinto y miedo a un dolor que nunca llegaría, comencé a ponerme algo nerviosa.

Tragué y mis puños cerrados se aferraron a la “manta”.

—Shhh no tenga miedo, no tenga miedo, nunca le haré daño, nunca —en medio de la oscuridad, una voz ronca y sexy me acarició el alma.

Fue penetrándome, poco a poco, los rojos pliegues cediendo para acomodar su tamaño, eché mi cabeza hacia atrás y un profundo gemido escapó desde mi garganta al ser empalada.

Las pestañas húmedas revoloteaban sobre la vieja tela.

Silas siseó contra mis pechos para luego chuparlos con su pecaminosa boca, abajo sus caderas se meneaban sexis, suaves, adentro y afuera, adentro y afuera…

244. SIGRID, ERES MÍA 1

244. SIGRID, ERES MÍA 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación