SILAS
Tantas primeras veces con ella, mi primer beso sincero, mis primeras caricias y abrazos verdaderos, la primera vez que entiendo un poco por qué esas mujeres estaban tan intoxicadas y obsesionadas con sentir esto que estoy sintiendo.
Verla encima de mí, tan excitada, cabalgando con lujuria sobre mi feo cuerpo, mi hombría disfrutando emocionada de tomar su feminidad, llevarla a las alturas, solo yo, ella es mía, solo mía.
Gritó arqueándose y llamando mi nombre, diciéndome que era su macho, su hombre… estoy ardiendo en su fuego, ella no se imagina todo lo que provoca en mí.
Los regordetes y sensuales labios entreabiertos, todo su ser estremeciéndose, sus ojos cegados, pero yo la veía, solo a ella, su espíritu brillaba por fuera del cuerpo de esa bruja.
Mi oscuridad ansiaba siempre esa luz, tomarla para nosotros, apoderarnos de ella.
Su coño se contrajo frenético, derramándose deliciosamente, mi pene palpitó gritando por liberarse.
Me había aguantado hasta ahora esperando por ella y solo necesité embestir pocas veces, aferrado a sus caderas, fundiéndome en su caliente interior para también llegar al clímax.
— Sigrid… — su hermoso nombre escapó de mis labios, al fin sé tu nombre y lo saboreé, cerrando los ojos en éxtasis y gimiendo desde lo profundo de mi pecho, perdiéndome en estos increíbles sentimientos que le provocas a este corazón destrozado.
Mis testículos infértiles temblaron, expulsando todo el semen dentro de su sexo, profundo, llenándola.
Quería preñarla, un absurdo, ni siquiera es su cuerpo, ni siquiera puedo darle descendencia.
La abracé contra mí, desesperado, como un pobre loco, con tantas emociones tormentosas, pero también miedo, mucho miedo.
Tengo tan poco para ofrecerle, tan poco y ella, es tan única, cualquier hombre enloquecería con esta mujer.
Ella se aferró a mí, sudaba, con pequeños espasmos en todos los músculos tensos de este cuerpo.
En medio de la oscuridad nos quedamos en silencio, solo disfrutando de nuestra entrega.
No importan las circunstancias, para mí se sintió muy real y verdadero.
Mi Sigrid, creo… creo que esto es a lo que llaman amor… yo… te amo tanto, tanto… siento que ya no puedo resistir esta vida sin ti…
No pensaría en el mañana, ahora, en este segundo, la amaría con mi todo.
La giré sobre el amasijo de ropas y comencé de nuevo a poseerla.
*****
Caímos exhaustos y dormidos después de entregarnos toda la noche, no sé cuánto tiempo hemos descansado.
Es la primera vez que duermo tanto y tan profundo.
Pero con ella entre mis brazos, podría dormir para siempre.
Cuando abrí nuevamente los ojos, mi increíble sueño se convirtió en una pesadilla.
Me levanté exaltado al no encontrarla a mi lado, toqué las mantas frías, solo mi ropa, ella no estaba.
— ¡Mi señora! —me incorporé enseguida, buscándola como un demente, no podía haberme abandonado, no, no, no…
¿Y si se fue a su mundo?
¡No me puedes dejar! ¡¡NO PUEDES!!
Mi maldición se expandió demencial, enfurecida, a buscarla por todas las cuevas.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...