SILAS
“¡AAAHAHHHH! ¡TODO ES CULPA DE SU MAL TRABAJO, MALDIT4S ESCLAVAS! — ella rugía como una loca, jadeando y sudando.
Su magia asesina explotó y cortó la cabeza de varias desprevenidas en el cuarto.
Era una masacre, y en medio de todo eso estaban esos dos llantos.
Me había acuclillado al lado de la puerta, protegiéndome de su ataque.
Miré por la rendija, un impulso me llevaba a querer salvarlos.
Solo eran inocentes, no tenían la culpa de venir de un vientre tan podrido.
—¡Tráelos acá! ¡AHORA!
— Sí, sí, mi señora — le extendió los dos bebés, ambos machos.
Creí que vería por primera vez algo de misericordia en sus ojos, de calidez, eran sus propios hijos.
Invocó dos afiladas dagas en sus manos y la alarma se encendió en mi pecho, ¡ella los asesinaría!
- ¡NOOO!
Me levanté sin medir las consecuencias, irrumpí en la habitación, desafiándola de nuevo, sin poder cambiar absolutamente nada.
Bajó sus manos y sentenció sus llantos de una sola vez y para siempre»
*****
Todo mi cuerpo tembló, la ira me recorría quemando mis venas, apretaba los dientes, las ganas de matar apenas controladas en mi alma.
El pasado juntándose con el ahora.
Cuando la vi que se acercaba al pozo, queriéndolo ahogar en sus putrefactas aguas, no pude contenerme más y actué.
Salí de mi escondite corriendo veloz hacia ella.
Saqué toda esa magia que no pude usar en el ayer y arremetí con intenciones asesinas.
Se asombró y dejó caer el pequeño bulto sobre el suelo, apenas lloraba, estaba agonizando.
No tuve tiempo de asistirlo, corrí hacia la bruja y su secuaz, antes de que reaccionaran.
En mis manos se moldearon, a partir de la magia negra, dos largos puñales que llevé directo a su pecho.
—¡Pero qué diantres!, ¡¿qué tipo de monstruo eres?! — gritó, jalando en el último momento el brazo de su esclava.
Se interpuso en mi camino y sentí las dagas hundiéndose en su cuello, la sangre caliente salpicó y su grito se quedó detenido en su garganta.
Me miraba con ojos asombrados y de pánico.
Cayó a un lado, desangrándose sobre las hojas, mientras esa hechicera comenzó a escapar.
Parecía una bruja joven, recién formada, no por eso le tendría misericordia.
La perseguí implacable, envié esa magia a cazarla como un perro de la muerte y pronto los tentáculos se enredaron en sus tobillos para arrastrarla hacia mí.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...