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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 248

SILAS

A través de estos ojos que podían perforar los cuerpos y los corazones oscuros, descubrí los espectros atrapados dentro de los troncos de esos árboles.

Sombras repletas de odios, sus cuerpos murieron y se pudrieron, pero su sed de venganzas, sus resentimientos, sus espíritus, seguían atrapados dentro de esas prisiones, donde enviaban a morir a los elementales que ya les estorbaban.

Me levanté, los relámpagos iluminaron la oscuridad, los llamé con todo mi poder, era por eso que esta magia tenebrosa me trajo hasta aquí, estaba eufórica, queriendo absorber y alimentarse de estas tinieblas.

No la detuve esta vez, la dejé explotar como una onda destructiva que destrozó las cortezas de los troncos, que rompió las cadenas y los dejó salir.

—¡Vengan a mí!

Los llamé resuelto, no se dejarían dominar tan fácil, no se dejarían controlar, no admitirían a un amo cuando acababan de ser libres.

Pero yo necesitaba su odio, su rencor, su oscuridad para fortalecer la mía, para volverme un ser temible.

Aullidos y sonidos macabros se escuchaban en la noche, ojos rojos como la sangre me devoraban, siluetas oscuras de hombres y mujeres me iban rodeando y yo en el medio.

Uno se abalanzó hacia mí, el primer valiente, la sombra de un hombre con garras oscuras y un rugido de ultratumba.

Convoqué mi magia, saqué el puñal y fui a por su cuello inmaterial, rápido y certero.

Por un segundo dudé de si lo podría herir, ya que no tenían carne ni cuerpo físico.

El grito escalofriante y la bruma negra que comenzó a absorber mi puñal me confirmaron que sí, que sí podía y de esa manera comenzó la lucha.

Eran ellos o yo, dominarlos o morir, y no estaba dispuesto a morir todavía, no ahora que había encontrado mi luz.

*****

— ¡AAAHGGGRRRR! – rugí al cielo lleno de una espesa nube negra.

La magia bullía alrededor de mi cuerpo hecho pedazos, como un torbellino negro que se movía sin parar, ampliándose más y más, destrozando los espectros que se abalanzaban a engullirme.

Exploté sacándolo todo, sentía la sangre rodar por mis ojos, por mi boca, mis oídos, mi nariz, mis piernas queriendo ceder, mis manos en carne viva, aferradas a los puñales, cortando, defendiéndome como un tigre acorralado…

Llegaron momentos que solo ansiaba descansar, eternamente…

Una imagen siempre me mantuvo luchando, levantándome una y otra vez.

Su calidez, su manera de amar mi fealdad, sus hermosas palabras, ya no solo el odio dominaba mis sentidos, sino el querer ser fuerte por y para alguien.

Perseveré, perseveré, una y otra vez, en el centro de la tormenta.

248. ÁRBOLES DE ESPECTROS 1

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