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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 254

NARRADORA

Había una bruma negra rodeando toda la edificación, como un domo gigantesco, nada se podía ver más allá.

Estiró la mano en el aire y ni los dedos se podían distinguir entre tanta oscuridad.

Pensó que este era el famoso escudo de Alessandre, entonces debería haber venido y lo hizo, solo que se mantuvo en las sombras del bosque, cada vez más asombrando, espiando y aprendiendo.

— Lo creé para protegerte, nadie pudo sentir tu poder de Selenia – Silas confesó tomándola por sorpresa.

— ¿En serio fuiste tú?

—Sí, protegeré siempre a mi señora - le dijo inflando el pecho— No necesita a nadie más.

Sigrid sonrió llena de maripositas en el pecho.

Ya estaba entendiendo el porqué a su madre le brillaban los ojos por la posesividad cavernícola de su padre.

— Wao, mi Silas que competente se ha vuelto, tan inteligente y confiable —subió la mano y le acarició la barba incipiente, los ojos dorados brillaban complacidos.

De repente lo tuvo besando su boca.

La punta de su lengua lamió su labio inferior lento y delicioso, para luego chuparlo, estirándolo entre sus dientes.

El deseo ardiendo en sus cuerpos, los recuerdos de la noche vibrando en sus memorias.

— He sido muy bueno, ¿qué recompensa me dará mi señora? – Silas le preguntó con descaro, jadeando sobre su boca, su magia excitada se colaba por el escote de Sigrid y bajo su falda como manos descaradas, queriéndola toquetear.

La Selenia quería decirle que ya no tenía que llamarle “señora”. Era obvio que no era su esclavo, pero este juego morboso les encantaba a los dos.

Sigrid sabía muy bien que él lo hacía para demostrarle su rendición a ella.

— ¿Qué recompensa quieres? – subió la barbilla desafiante, en su rol de la bruja malosa, pero al verlo relamerse el labio y mirar a los suyos de esa manera tan provocadora y caliente, casi gime en el acto.

Diosa, ¿será que de nuevo Electra está en celo con todos esos hechizos pervertidos que se metió en el cuerpo?

—Sabes muy bien lo que quiero —Silas se fue inclinando, las puntas de sus narices rozándose — Cuando se termine todo esto, deseo volver a hacerte el amor, mi alma te extraña demasiado.

¿Qué podría responder a esa proposición atractiva? ¿Negarse? Ni loca.

Por suerte, él no pidió respuestas.

Alzó la mano, ondeándola en el aire y el escudo de niebla comenzó a despejarse, enormes alas salieron detrás de su espalda y agarró con fuerza la cintura de Sigrid a su lado.

Silas emprendió el vuelo, se veía magnífico y poderoso, increíble.

Sigrid no podía dejar de mirarlo, mientras se aferraba a su cuerpo.

En su nariz se colaba el delicioso aroma picante de su magia, que cosquilleaba llamando a la suya, imperativa, dominante, ahora más fuerte que nunca, pero también llena de sentimientos profundos hacia ella.

La Selenia observó las casas pasar muchos metros bajo sus pies, la brisa de la noche daba en su rostro, sus cabellos y ropas se movían como danzando en el aire.

La luna brillaba sobre sus cabezas, los iluminaba en su camino hacia las murallas del feudo.

“Diosa, ¿qué tipo de juego macabro estás jugando conmigo, con mi destino?”

Preguntó en su interior, mirando de soslayo al apuesto hombre a su lado.

«Salvar a un hombre hermoso y sufrido, para cambiar el futuro».

Su carácter tenaz y orgulloso, el poder oscuro que domó con sangre y dolor dentro de su cuerpo, el amo de los espectros, su pasado de esclavitud y odio, cada vez eran más evidentes las pistas.

¿Pero entonces cómo explicaba la atracción hacia el otro esclavo? Esa, que la llevó a tomarlo como objetivo.

254. MI VERDADERO NOMBRE 1

254. MI VERDADERO NOMBRE 2

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