Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 267

NARRADORA

“Diosa”, Sigrid estaba asqueada.

Esto, en otras circunstancias, quizás si los actores estuviesen por voluntad propia, sería excitante, pero así, solo era deplorable.

Los hombres manoseaban a la esclava que gemía entre ellos, metían las manos dentro de sus piernas, chupaban y apretaban sus senos.

Pronto ella se arrodilló entre ambos y comenzó a estimular sus miembros con la boca y las manos.

A su lado, Lucrecia parecía muy entretenida.

Sigrid buscaba con la vista al esclavo que le interesaba.

Por si acaso, no quería equivocarse.

Estaba un 99 % segura de que era a Umbros a quien debía salvar, pero ese uno por ciento restante estaba en ese esclavo que le producía cosas en el pecho.

Necesitaba comprobarlo.

Cuando los gemidos subieron de nivel y la chica de senos sugerentes, piel blanca y cabello castaño, comenzó a cabalgar a uno de los esclavos acostados entre las telas, mientras chupaba el miembro del otro parado a su lado, Sigrid dio un bostezo de aburrimiento.

Más claro, ni el agua: quiero irme de aquí.

De solo imaginarse que Silas hacía este tipo de actuaciones para estos pervertidos en el pasado, le daban náuseas.

—Veo que esto no es lo que andas buscando —de repente la voz melodiosa y sugestiva de Lucrecia sonó en su oído, mientras su mano comenzaba a acariciarla por encima del muslo

—. Ese esclavo que deseas está en un lugar más… privado. Creo que ya te diste cuenta de que quiero follarme a tu esclavo, así que, ¿qué te parece si ambas gozamos solas, sin tu prometido querido de por medio?

Sigrid se estremeció, y no precisamente de placer, cuando los labios voluptuosos la besaron en la mejilla, muy cerca de la comisura.

Sintió la oleada de asesinato de Silas que bloqueó enseguida.

—Me parece excelente —tentó enseguida a Lucrecia, llamando su atención.

Diosa, al fin. Silas no aguantaría un segundo más.

—Bueno, Alessandre, puedes pedir lo que quieras. Llevaré a Electra a ver mi colección de juguetitos —le dijo Lucrecia levantándose, como si nada.

El vampiro estuvo de acuerdo, aparentemente despreocupado, pero dándole una mirada seria a Sigrid por última vez.

Detrás de ellas caminó Silas, como un mensajero de la muerte.

Todo estaba funcionando como habían planificado.

Sigrid y Silas se encargarían de Lucrecia.

Él, junto con Renata, bloquearía aquí cualquier ataque, y afuera, los guardias reales y sus vampiros, controlarían la entrada a esta cámara subterránea si Lucrecia llamaba a su seguridad.

Todos estaban en los límites de la propiedad, esperando nada más la orden de la Reina para atacar la mansión.

Hoy era el día en que acabarían con la casa de los Silver y sus aliados, quitándose al fin esa amenaza para la corona.

La Silver más peligrosa de todas, ahora mismo, había salido por una puerta y se internaba por los tortuosos pasillos subterráneos, llevando a Sigrid hacia una trampa, sin saber que ella misma se estaba encerrando en una.

267. TRAMPA VS TRAMPA 1

267. TRAMPA VS TRAMPA 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación