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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 272

NARRADORA

Sigrid bajó la mano con infinito asco, tomándola con una fuerza descomunal por el cabello marchito y mustio, obligándola a arrodillarse.

—¡Mírame! —le ordenó, enfrentándola.

Lucrecia no tenía fuerza ni para gritar, lágrimas de sangre bajaban por lo que alguna vez fue uno de los rostros más hermosos de esta era.

—Solo lamento no poder quedarme para siempre y poder destruirte una y otra vez. Te mantendría con vida solo para quebrar cada centímetro de tu alma, como hiciste con él —le dijo con un tono frío, bajo y feroz.

La magia de Sigrid salía rabiosa de su cuerpo, quemándole el cuero cabelludo a Lucrecia, que ya estaba moribunda.

Sigrid convocó una daga en su mano.

—Silas, libéralos con tu magia —le pidió a su compañero.

Él la miró con intensidad y asintió.

Pronto, dos espectros gigantescos aparecieron a su lado y saltaron al vacío, corroyendo el hierro de las cadenas.

Gritos asustados se escucharon en las profundidades. Gemidos temblorosos y jadeos quebrados llenaron el aire.

El tintineo de los grilletes resonaba por todos lados.

Los esclavos pronto se dieron cuenta de que esas criaturas horribles no los atacaban, sino que los estaban liberando.

—Lo que le debes a mi mate, te lo cobraré —dijo Sigrid, bajando la daga con furia.

La sangre salpicó el rostro arrugado de Lucrecia, cegándole un ojo mientras gritaba ronca, con la garganta en carne viva.

Se llevó las manos a la cara, sin fuerzas ni para maldecir.

El mismo ojo que Silas tenía maldito cuando lo conoció, Sigrid lo arrancó de la cuenca de Lucrecia sin piedad.

—¡AQUÍ LA TIENEN! —Sigrid la alzó por el cabello, enseñándola a los rostros apagados que había debajo.

—¡ESTE ES EL MONSTRUO QUE HA ESTADO ATORMENTÁNDOLOS POR TODOS ESTOS AÑOS! ¡LUCRECIA SILVER, AHORA ESTÁ EN SUS MANOS!

El rugido de Sigrid resonó con fuerza en la cámara, y con un movimiento brusco, arrojó a Lucrecia por el precipicio, viéndola caer a las profundidades del averno.

Lucrecia no podía creerlo. ¿Este era su fin?

El viento silbaba a su alrededor mientras descendía en picada, su cuerpo flácido golpeado por el aire.

¿Cuántas veces no había arrojado así a otros condenados a su muerte?

Lágrimas flotaban en el aire junto a ella. Cerró los ojos, lista para morir al fin, para terminar con su tormento.

Pero su cuerpo impactó contra algo suave.

Abrió los ojos, sorprendida, y se dio cuenta de que la mano fría de uno de los espectros la había atrapado y depositado sobre el suelo.

—No pensarías que sería tan fácil, ¿no? —la voz de Sigrid resonó desde arriba, con un tono venenoso.

De repente, Lucrecia escuchó pasos acercándose.

*****

Unos pisos más arriba, Alessandre se abrazaba con Renata.

La había convocado a esa sala antes de ser atacado por sombras asesinas que emergieron de las paredes.

Reían y lloraban, parecían formas humanas, manipulaban tus recuerdos de alguna manera, siempre buscando colarse en tu cuerpo y memorias.

¿Son estos los soldados invencibles de los que Lucrecia les había hablado a sus padres vampiros?

¿Lo que habría creado experimentando y ayudarían a obtener la corona de las Selenias?

Ciertamente, eran duras de matar, solo gracias a la magia de Renata lograron vencerlas y solo porque parecían una pequeña cantidad.

¿Dónde estaba el resto? Posiblemente con Lucrecia.

Ambos sudaban a raudales, heridos, pero a salvo.

—Renata, es hora…

—Yo… —Renata dudó, no quería hacerlo. De verdad, le parecía tan injusto.

—Es necesario, amor. Es necesario… Ella no pertenece aquí. Su familia, nuestra familia, debe estar esperándola en el futuro, quizás angustiados. Hay que hacerlo —la convenció una vez más, al final le revelaron a ella también el plan.

Renata cerró los ojos, resignada, para luego asentir.

—Vamos a la superficie. Tenemos que reunirnos con tu madre. Todo tiene que estar listo cuando ellos suban…

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