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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 278

NARRADORA

Le dolía tanto haber presenciado la catástrofe que causaron sus acciones.

Ella fue la primera que miró hacia otro lado, que se fue a vivir su vida sin importarle nada más, intoxicada por el poder que la Diosa puso en sus manos, sintiéndose superior.

Empezó a manipular esa magia negra y oscura sobre el lago, a experimentar y jugar con ella.

Creyó que hacía un bien, solo deseaba eliminarla del mundo.

No solo fracasó en su empreño, sino que terminó inventando un método que luego cayó en malas manos y fue utilizado para todas esas atrocidades que hicieron las hechiceras.

Silas se infectó con eso, lo alimentó con sus resentimientos, ella misma había creado indirectamente al monstruo llamado Umbros.

—Encuéntralo, Sigrid, despiértalo de su odio y dale todo el amor que se merece, que fue robado de su vida. Nadie más que él merece ser feliz…

A medida que las palabras de Juno caían, la luz plateada se hizo intensa como una supernova a punto de estallar.

—¡SIGRID! —En medio de la luz abrumadora, mientras sentía que su consciencia se desvanecía de este mundo, ella lo escuchó, su rugido desesperado, caótico.

Juno metió la mano dentro del pecho de Electra y sacó el espíritu de Sigrid.

Su silueta, la magia en su forma incorpórea, transparente, brillaba tanto, tan pura.

—¡¡NOOO, NOOO, SIGRID, SIGRID, DÉJALA IR, MALDIT4, DÉJALA IR, VOY A HACERTE PEDAZOS, SIGRID!!

Silas rugía como un demonio, todo explotando como si el mundo se hubiese convertido en sombras de repente.

La luz de la luna luchaba contra las tinieblas: plata y negro, luz y oscuridad.

“Te recuperaré, volverás a mí, lo juro, y yo volveré a ti.”

Fue el último pensamiento de Sigrid al verlo abalanzarse sobre la barcaza, con todo su poder, mirándola como si fuera a morir en el siguiente segundo sin ella.

Juno alzó la mano y arrojó hacia la luna toda la energía de la Sigrid, su espíritu primordial, que fue engullido por la luz cegadora, por el claro que solo iluminaba brillante sobre sus cabezas.

Alrededor, las aguas del lago se movían como olas en el mar, impetuosas, embravecidas.

—Nos vemos de nuevo, Umbros. Solo espero que este ciclo de odio y muerte termine con ella, con tu luz, con tu Sigrid —murmuró Juno y cerró los ojos, convocando todo su poder de una vez, inmolándose como ya lo había hecho alguna vez.

La energía, como una nube negra que venía veloz hacia ella, de repente chocó de golpe contra otra magia dorada.

El mundo tembló y el bosque quedó arrasado por la onda expansiva.

El rugido de inframundo, de lo que parecía una bestia llena de dolor y pena, resonó hasta los confines de las tierras.

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278. DOLOROSO PRESENTE 1

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