ALDRIC
Me incorporé enseguida, algo aturdido por la sacudida.
Sobre la hierba y la tierra, manchadas de sangre y sudor, de muerte y sombras oscuras, permanecí alerta, mirando lo que había sucedido.
Una guerrera con su armadura de oro, enormes alas doradas de cuervo en la espalda y dos espadas refulgentes sobre su cabeza, aguantaba el ataque que iba dirigido a mi espalda.
Su cabello corto se movía indomable, sus ojos fijos en su objetivo, en su mate.
Podía sentir las emociones tan intensas que atravesaban su corazón.
"Sigrid, te daré la oportunidad que me pediste, pero si te veo en peligro solo una vez…"
"No sucederá, padre. Él me reconocerá. No intervengas, por favor, confía en mí"
Me aseguró, y solo pude depositar mi confianza en ese amor que ni siquiera entendía.
"¿Ese hombre que irradiaba pura maldad y odio… cómo podía ser el dueño de tanta luz?"
Rugí, abalanzándome sobre el espectro más próximo a mí, sacando mi rabia y mi impotencia.
Al menos comprobé que mi mujer y mis cachorros estaban a salvo, descansando sobre la montaña lejana al peligro.
"Cuídala, Aldric, por favor, cuida a nuestra hija."
"Lo haré, mi reina. Aunque me deje la vida, lo haré."
*****
NARRADORA
Sigrid sostenía las manos en alto, todo el poder de las Selenias vibrando por sus venas, su cuerpo entero era un arma afilada y lista para asesinar.
Sin embargo, temblaba, y no precisamente de miedo.
Sus ojos comenzaron a enrojecerse al verlo.
Parte de la máscara había caído al suelo por el ataque de Aldric, pero él podía reconstruirla de nuevo.
Sin embargo, se había quedado algo congelado.
En medio de la batalla encarnizada, de los alaridos, rugidos, el olor a muerte y sangre, ese ojo como un abismo sin fondo se había quedado prendado de esa mujer.
¿Quién era? Una amenaza, sin duda.
Le sostenía su ataque sin problemas.
Sin embargo, ¿por qué… por qué parecía afligida y una lágrima rodó de esos hermosos ojos?
“No, no, no. Es una maldit4 hechicera. ¡Peor todavía, era una Selenia! Debía estar jugando con su mente. ¡No volverían a encerrarlo nunca más esas desgraciadas!”
Rugió invocando la lanza más poderosa y corrió hacia ella con el odio que lo cegaba.
La niebla oscura se avanzaba a su alrededor, punzones y dagas aparecían de la nada y se arrojaban hacia Sigrid.
—¡Silas, soy yo, soy Sigrid! —no se cansaba de gritarle mientras se defendía.
Escudos redondos de runas doradas aparecían a su alrededor en el aire, absorbiendo la magia agresiva que Silas le lanzaba.
Se alzó con enormes alas que brotaron como bruma de su espalda.
La acabaría de una vez.
No podía soportar esa sensación de dolor en su pecho.
Su mente estaba demasiado confundida. Ella lo confundía.
Las nubes cambiaron de forma bajo sus comandos.
Se movían a gran velocidad como remolinos con relámpagos púrpuras y negros en su interior.
Una tormenta venenosa se gestaba.
Sigrid miró hacia arriba, al hombre imponente.
La máscara había caído por completo en uno de sus ataques, dejando al descubierto su hermoso rostro: un ojo negro por completo y el otro dorado como el sol.
Nada hacía justicia a la belleza oscura de su compañero.
Él la observaba con esa intensidad macabra y obsesiva con que siempre lo había hecho.
Pero Sigrid lo sabía: Silas no la reconocía por completo en su corazón.
Su odio era tanto que había opacado sus recuerdos, los que ella creó con tanto dolor y sacrificios.
De un momento a otro, el cielo se rasgó y la lluvia ácida amenazó con caer.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...