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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 292

NARRADORA

En la delantera del ejército, un hombre con un casco de plumas negras en el penacho miraba con ojos azules intensos hacia el intercambio.

Su oído desarrollado escuchaba muy bien toda la conversación que los elementales no podían oír a esa distancia.

El caballo intranquilo entre sus piernas corcoveaba un poco, pero no más intranquilo que su corazón, que palpitaba desbocado.

Una oportunidad, esto era el milagro por el que había pedido a los cielos.

El hombre a caballo, el Duque de Everhart tenía un gran secreto.

Los seres elementales creían que bloqueaban a todos los seres sobrenaturales afuera de esa niebla oscura y no sabían lo equivocados que estaban.

Algunos habían quedado atrapados durante el encierro de Umbros, escondidos forzadamente en su sociedad.

Pasaron de ser los amos a ser los marginados y perseguidos, a vivir con miedo de ser descubiertos.

Una sonrisa de alivio apareció en los labios de Elliot Everhart.

Su mujer tenía dos cachorros en camino, dos cachorros de lobo, que ahora contaban con la posibilidad de sobrevivir.

*****

—Silas, ¿cómo lo lograste? ¿Cómo pudiste protegerlos? Recuerdo que luchaste con Juno en el lago, algo distante de la aldea —los ojos de Sigrid brillaban mientras iban de regreso a través del túnel de niebla.

Silas no se separaría de ella.

No le importaba regresar solo a ningún Reino, que en realidad no quería. El Regente no se quedó muy feliz, ¿y qué? Tenía doble trabajo.

—¿Cuánto tiempo crees que luché con esa maldit4 vieja? —le preguntó con una mueca de rabia.

—¿Dos días? —Sigrid no tenía ni idea.

Sabía que ambos eran los seres más impresionantes de esa época; debió ser épico el enfrentamiento.

—Mínimo dos meses, aunque no sé bien cuánto tiempo fue —le respondió, y Sigrid se quedó con la boca abierta

—. Mis espectros se expandieron por todos lados, destruyendo todo a su paso, las mansiones de seres sobrenaturales, mientras yo luchaba con ella. Solo los elementales se salvaron de mi furia.

— Tomé mucho territorio, sin embargo, no me di cuenta de que ella solo me retrasaba. Me tendía una trampa, y cuando acabé con su vida, no pude salir de cierto rango. Estaba desesperado, había perdido lo más importante para mí.

Levantó sus manos entrelazadas y las besó con amor, mirándola intensamente.

Detrás de él, Valeria sujetaba a Aldric para que no estuviera de pedante.

La niebla se cerró a su espalda, delimitando de nuevo al Reino Elemental.

—Rey Aldric —Silas se giró para enfrentarlo

—. Yo amo a su hija. Me he pasado milenios extrañándola. No pienso renunciar a ella. ¿Qué tengo que hacer para que me la entregue?

Sigrid lo jaló del brazo al ver el tic en la mandíbula apretada de Aldric.

Hizo que Silas se inclinara y le susurró algunas cosas.

—¿Cómo puedo demostrar mi valía frente a ustedes para pedir la mano de su hija? —rectificó siguiendo los consejos de Sigrid.

Valeria le guiñó un ojo a su hija.

—Ningún hombre más débil que yo puede quedarse con mi cachorra —Aldric respondió muy seriamente—. Tengo que estar seguro de que la puedes cuidar. Luchemos de nuevo.

—Hecho.

Valeria quería darle un sopapo a su hombre.

Diosa, solo buscaba una excusa para pelearse con el macho de su pequeña.

292. ESPERANZAS PARA EL FUTURO 1

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