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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 294

NARRADORA

Valeria tenía más desarrollada la parte de su pequeña loba, que ahora lo miraba como el plato fuerte que se comería a continuación.

—Nena, sé muy bien lo que estás haciendo —Aldric le dijo con la voz ronca.

Solo su presencia y las imágenes calientes que Valeria tenía en su mente lo estaban endureciendo.

—¿Y qué vas a hacer al respecto? —Valeria pasó el seguro y comenzó a avanzar en a través de la oscuridad, los haces de luna, la iluminaban a intervalos.

El olor embriagante del vino la tenía mojada; el deseo rugía en sus venas, más apasionante que nunca.—Vale, no quiero lastimarte, el embarazo…

—Shhhh - Valeria se paró frente a él.

Su pequeña silueta brillaba a la luz de la luna frente a la enorme de Aldric, acorralado contra el escritorio, con su dedo índice sobre los finos y sexis labios del Rey.

—Los cachorros están muy bien, pero la madre no. Necesito la esencia vital de mi macho… —comenzó a hablarle con esa voz que a Aldric le paraba hasta el corazón.

La vio dar un paso atrás, tomando las solapas de la túnica blanca hasta el piso.

Valeria abrió poco a poco la prenda, rodándola por sus hombros, dejando al descubierto su piel de porcelana, los delicados pezones erectos, la estrecha cintura, ese sexy vientre suavecito y, más abajo, el monte de Venus donde residía su perdición.

El cabello negro largo caía como una cascada, haciendo contraste con el color sonrojado de su piel.

La túnica cayó al suelo, fruncida bajo sus pies, dándole a Aldric una ardiente vista de su reina al desnudo.

La había visto tantas veces, conocía cada detalle, cada punto que la hacía gemir y vibrar, pero sus ojos de lycan la devoraban como la primera vez.

Nunca se cansaría de hacerla suya.

Un gruñido bajo salió de entre sus labios, Azarot excitado empujándolo a montar a su hembra, que emanaba ese olor desde su coño a dulce lujuria que lo enloquecía.

—¿Cómo… cómo quieres que te alimente? ¿Deseas mi sangre? —Aldric se hizo el idiota, con todo su cuerpo rígido, despertando.

Su pene latiendo endurecido, queriendo entrar en acción, sumergirse en la estrecha funda cachonda.

—Creo que sabes muy bien lo que quiero —Valeria se acercó hasta él, apoyando las manos en sus pectorales para meter la nariz entre los botones abiertos de su camisa, donde el fuerte pecho se mostraba.

Aspiró como adicta a su macho, al vino añejo y delicioso.

Diosa, amaba a este hombre. Lo deseaba cada vez como si fuese la primera.

Fue bajando lentamente; sus manos no dejaban de acariciarlo, de abrirle la ropa.

Su boca probaba y lamía porciones de su piel.

Le encantaba cómo él gruñía desesperado, arañaba con las garras sobre el escritorio, se aguantaba para cederle el control y que ella jugara con su cordura.

—Ábrete el pantalón y alimenta a tu hembra… mmm, Rey Lycan...

294. LA REINA DE MI CORAZÓN 1

294. LA REINA DE MI CORAZÓN 2

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