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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 304

ROSSELLA

Miraba a través de la ventana del segundo piso, en la villa familiar campestre, cómo mi gemela practicaba una y otra vez para hacerse pasar por mí.

Una risa de ironía apareció en mis labios y luego el sabor a hierro subió desgarrando mi garganta.

Me llevé el pañuelo a la boca y comencé a toser con fuerza, sentía como si todos mis órganos se estuvieran haciendo una papilla, muriendo lenta y agonizantemente.

Era mi castigo, lo sabía, yo fui quien le robó a ella su vida en primer lugar.

Miro al delicado pañuelo manchado con una grotesca mancha sanguinolenta, mis ojos marchitos con la sombra de la muerte.

Recuerdo esos días, ahora más que nunca lo recuerdo, y los remordimientos estrujan mi alma.

«Había llegado de visita a las tierras del Ducado de Everhart. Éramos personas de campo, ni pobres ni ricos, solo clase media decadente.

Mi padre gastó casi todos sus ahorros, encaprichado con unos terrenos en venta dentro de ese ducado lejano, diciendo que era hora de progresar.

Cuando llegué y vi “su inversión” en pantanos y un bosque viejo, me llené de desilusión.

—¡Tonta! La mejor decisión que he tomado en mi vida fue comprar estas tierras al lado del territorio del Duque. ¡Rossella, no te imaginas, hija, no te imaginas lo que descubrí! ¡Seremos ricos, unos nobles! —me gritaba eufórico, riéndose como un demente.

No entendía nada.

Padre tampoco me dio detalles.

Sin embargo, sus siguientes palabras fueron el comienzo de todos mis pasos errados.

—Regresaré contigo a la campiña, hay que arreglar las cosas, debo preparar a tu hermana. Hija… —me dijo más serio, tomándome por los hombros.

—. Casaré a Katherine con el Duque de Everhart. Lo lamento, pero ella es la mayor y más centrada. Igual vivirás bien como su hermana gemela.

—¿El… Duque de Everhart? —repetí como una idiota, pensando que alucinaba, pero mi padre me confirmó que sí, que el Duque se casaría con mi hermana.

No, no pude aceptarlo. Ella no era la adecuada.

Además, padre no sabía la noticia escandalosa que Katherine le ocultaba; él llevaba meses sin regresar a casa.

—Papá, de hecho, Katherine te tiene una sorpresa preparada para cuando regreses, ella… —apreté los puños ante su mirada inquisitiva.

—. Ella tiene un amorío con Brendan y se dejó embarazar.

—¡¿QUÉ?!

Mi padre encolerizó. Como llegué, me tuve que regresar con él.

Pensé que padre renunciaría a la idea de casar a Katherine, pero no fue así.

De alguna manera se deshizo de Brendan, el jardinero de nuestra propiedad.

Katherine igual daría a luz a una bebé, ya estaba a término, no se podía evitar y ella se luchó como una fiera para proteger su embarazo.

Mi padre estaba loco, dijo que no importaba, que el Duque aceptaría a la bastarda como su hija.

No entendía cuál era el secreto tan grave que mi padre tenía en sus manos sobre el Duque.

—¡Yo también soy tu hija, no tengo pareja, ni hijos, yo soy la ideal! —le reclamé, llena de desilusión e ira.

Siempre supe que ella era la favorita, Katherine, la perfecta.

—Tu hermana es la ideal, esto solo fue un error. Pero Katherine es más inteligente y seductora. ¡Tú eres demasiado fría, Rossella! —me gritó sin compasión.

—. ¡Yo abriré las puertas, pero alguien debe ganarse el corazón del Duque, y tú eres muy remilgada!

No lo podía creer. Lloré muchísimo, el odio y las cizañas inundando mi mente.

Había otro secreto en Katherine, el más terrible de todos.

Le demostraría a mi padre quién era su hija adorada.

Mi hermana se puso de parto durante una discusión con él, preguntando por Brendan.

Quizás ya papá lo había enterrado en silencio.

Metida dentro de la habitación del paritorio, vi mi oportunidad. La vieja nana que nos cuidó fue quien la asistió.

La criatura no nacía, venía en una mala posición, se pasó el tiempo, parecía que moriría.

Entonces Katherine se puso como loca, su cuerpo comenzó a llenarse de destellos espeluznantes, de magia que flotaba alrededor de nosotros.

Nana casi infartó del susto, pero no era la primera vez que mi hermana hacía eso.

Hace muchos años, cuando murió nuestro perro, lo hizo también perdiendo el control.

Papá nunca lo supo, yo me lo callé, asustada porque me acusaran también de estar infectada con eso sobrenatural.

La niña nació, pero el cuerpo de mi hermana lucía todo tipo de marcas en la piel.

Flotaba sobre la cama, los ojos en blanco, el cabello ondeando, era horrible.

La nana intentó calmarla, me pasó a la niña.

303. YO SOY ROSSELLA EVERHART 1

303. YO SOY ROSSELLA EVERHART 2

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